Tamaño del acuerdo, paquete amplio de créditos y lo que viene: qué precisiones dio el Gobierno sobre el nuevo programa con el FMI

El ministro Luis Caputo aseguró que el monto final será de USD 20.000 millones y que está sujeto a aprobación del directorio en las próximas semanas. Habrá aportes de otros organismos

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El ministro Luis Caputo y
El ministro Luis Caputo y el presidente Javier Milei

El Gobierno precisó este jueves que el tamaño del acuerdo que preacordó con el FMI es de USD 20.000 millones y que será sometido a la aprobación final del directorio en las próximas semanas. El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que el formato final del programa de financiamiento será un paquete más amplio que el FMI y que las reservas brutas deberían elevarse hasta una cifra cercana a los USD 50.000 millones.

Las conversaciones entre Buenos Aires y Washington se aceleraron y según aseveró el jefe del Palacio de Hacienda, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, accedió a flexibilizar las cláusulas de confidencialidad sobre las que se desarrollaban las negociaciones. Caputo mencionó que el acuerdo con el staff ya fue alcanzado y que resta la instancia final del board, algo que tendrá lugar en algunas semanas.

Si bien no es una práctica obligatoria, mencionan fuentes con conocimiento del funcionamiento del organismo, los últimos programas con la Argentina incluyeron un primer comunicado oficial con el Staff Level Agreement (SLA) y sus documentos hechos públicos, y semanas después, un segundo comunicado con el resultado de la deliberación del directorio. En este caso esa primera instancia podría saltearse y directamente se conocería el contenido del acuerdo después de la luz verde del board y en la previa del primer desembolso.

El ministro de Economía acompañó a la cifra del tamaño del acuerdo –esos USD 20.000 millones– con un paquete más amplio integrado por el Banco Mundial, institución hermana del FMI, el BID, que estos días celebra su cumbre anual en Chile con presencia de Pablo Quirno, mano derecha de Caputo, y la CAF, en todos los casos con dólares de libre disponibilidad.

“Con lo que estamos pidiendo al Fondo, más lo que va a entrar de BID, Banco Mundial y CAF vamos a estar en torno a las 50 mil millones de dólares de reservas brutas”, resumió el funcionario. Considerando que las reservas brutas actualmente rondan los USD 26.250 millones, implicaría que el paquete completo financiaría al BCRA por cerca de USD 24.000 millones.

Si esos USD 20.000 millones fuese el monto total -incluyendo refinanciamiento-, como unos USD 14.000 millones estarían destinados para el repago de vencimientos de capital de los próximos cuatro años -tal como estableció el DNU- los desembolsos adicionales, es decir la deuda nueva, rondaría así los USD 6.000 millones, para canjear Letras Intransferibles a cambio de refuerzo de reservas en el BCRA.

En paralelo a las gestiones ante la plana mayor del Fondo Monetario, que incluyeron este martes una instancia de debate informal en el directorio sobre el nuevo programa, el Gobierno aceleró los contactos con otros organismos internacionales, que podría aportar otra suma de divisas netas para reforzar al Banco Central, una cifra que en los despachos oficiales no revelan, pero que en el mercado estiman en torno de los USD 5.000 millones.

Luego, existen también una serie de herramientas en los escritorios de los despachos del equipo económico que aparecen como alternativas a mano pero que, aseguran, no están en el horizonte de corto plazo. Uno de ellos es la ampliación del préstamo Repo, que el Banco Central anunció en los primeros días de enero por USD 1.000 millones con un consorcio de cinco bancos internacionales para reforzar las reservas líquidas que la autoridad monetaria puede utilizar para pagar deuda o intervenir en el mercado.

Con ese mismo estatus de herramienta a disposición pero no de aplicación inminente aparece también la posibilidad de un Bopreal 4. Esto sería una cuarta serie de ese bono en dólares emitido por el BCRA, en este caso con un destino puntual. Una posible fuente de presión sobre el mercado de cambios en caso iniciar un desarme del cepo, es el de la cantidad de dividendos y utilidades de empresas multinacionales que las filiales locales no pudieron girar a sus casas matrices.