
El Gobierno salió a asegurar que todos los dólares que envíe el Fondo Monetario Internacional serán de libre disponibilidad una vez que formen parte de las reservas del Banco Central. Además, el equipo económico espera un desembolso más amplio de lo habitual para este tipo de programas como primer paso del nuevo acuerdo, una vez que consiga la luz verde del directorio.
El anuncio de que la libre disponibilidad de las divisas implica un novedad decisiva, ya que una de las incógnitas más grandes que sobrevolaban el mercado tenía que ver con los límites que el programa con el FMI le daría al uso de las divisas. “Siempre nuestra postura fue hablar de dólares usables, no de fantasía”, graficó una fuente oficial con conocimiento cercano de las negociaciones con el Fondo. El organismo, de todas formas, no validó este jueves montos o utilización que podría hacer el Gobierno de esos dólares.
El ministro de Economía Luis Caputo le puso cifras este jueves a la mañana al programa luego de haber acordado con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, revelar el tamaño del programa, al que todavía le falta el guiño final del directorio. Horas después, el presidente Javier Milei especificó que esos dólares podrán ser utilizados por el Central a discreción y que el programa no incluirá limitaciones de ese tipo.
El DNU que autorizó la concreción del acuerdo con el Fondo Monetario sí establecía qué usos podía darle el Tesoro, es decir el Ministerio de Economía, a los derechos especiales de giro (DEG, la moneda del FMI) que reciba: repagar capital de los próximos cuatro años con el propio Fondo o cancelar Letras Intransferibles en manos del BCRA. Una vez que se cristalizara ese mecanismo la autoridad monetaria podría contar con los dólares “crocantes”.
En este punto todavía hay dudas. El Gobierno tiene como alternativas utilizar la totalidad de los fondos que mande Washington para cancelar la mayor cantidad posible de Letras Intransferibles -estimaciones de mercado calculan que todo ese stock suma unas USD 23.000 millones- y así dotar de inmediato al Central con un refuerzo en sus arcas internacionales, o bien darle una secuencia a ese proceso de rescate de las letras. La debilidad de las reservas en el BCRA parecen indicar que cuanto antes pueda dotar de poder de fuego a la entidad, más efectivo será el acuerdo para calmar la inquietud de los mercados.
Otra cuestión decisiva es la secuencia de llegada de los desembolsos. En conferencia de prensa, la portavoz del FMI Julie Kozack aseguró que todos los programas que firma el organismos tienen desembolsos por etapas, que es algo que también forma parte del tira y afloje habitual con el staff y que también terminará por decidir el directorio. En el Gobierno coinciden con ese diagnóstico pero arriesgan que el primer envío de divisas “va a ser un porcentaje mayor al que suelen dar porque el ajuste ya está hecho”, dijo a Infobae una alta fuente oficial.

En términos generales, los acuerdos que firmó Argentina en los últimos años y, con una mirada más amplia, los países de la región -ya sea en formato Stand By o Extended Fund Facility- tienen un primer desembolso que ronda entre el 20 y 30% del tamaño total del programa. El SBA de 2018 envió el 30% del total acordado en un primer desembolso. El de 2022 incluyó un primer giro de DEGs por un equivalente al 21% del tamaño completo. Brasil, en 2002, obtuvo el 33% del monto total en su primer desembolso, misma proporcion que Perú en 2004 y similar a Ecuador en 2020 (30 por ciento).
Un primer envío de dólares en línea con las prácticas generales del FMI implicaría unos USD 6.000 millones, pero la expectativa del equipo económico es que el porcentaje del primer desembolso en relación al acuerdo sea mayor, aunque evitan dar alguna precisión. La explicación es que, a diferencia de otros programas de financiamiento, en este caso los compromisos de ajuste fiscal y monetario ya fueron realizados, y que la Argentina tiene así una posición distinta para negociar.
Las conversaciones entre Buenos Aires y Washington se aceleraron y según aseveró el jefe del Palacio de Hacienda, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, accedió a flexibilizar las cláusulas de confidencialidad sobre las que se desarrollaban las negociaciones. Caputo mencionó que el acuerdo con el staff ya fue alcanzado y que resta la instancia final del board, algo que tendrá lugar en algunas semanas.
Si bien no es una práctica obligatoria, mencionan fuentes con conocimiento del funcionamiento del organismo, los últimos programas con la Argentina incluyeron un primer comunicado oficial con el Staff Level Agreement (SLA) y sus documentos hechos públicos, y semanas después, un segundo comunicado con el resultado de la deliberación del directorio. En este caso esa primera instancia podría saltearse y directamente se conocería el contenido del acuerdo después de la luz verde del board y en la previa del primer desembolso.
“Con lo que estamos pidiendo al Fondo, más lo que va a entrar de BID, Banco Mundial y CAF vamos a estar en torno a las 50 mil millones de dólares de reservas brutas”, resumió Caputo ante la Bolsa de Comercio. Considerando que las reservas brutas actualmente rondan los USD 26.250 millones, implicaría que el paquete completo financiaría al BCRA por cerca de USD 24.000 millones.
El Gobierno fue mucho más prudente para dar pistas sobre el contenido del acuerdo, más allá del monto en cuestión. Milei solamente aseguró que será un debate “inmaterial” hablar de cuestiones cambiarias porque los pesos de la base monetaria amplia quedarán respaldados por los USD 50.000 millones de reservas brutas que espera alcanzar el Poder Ejecutivo. Tampoco hubo precisiones sobre de qué forma se liberarían el cepo o qué clase de modificaciones al esquema cambiario estarán explicitadas en el acuerdo. “Depende de cómo estructuran los desembolsos”, respondió Milei en una entrevista con radio El Observador.
El diputado nacional y presidente de la comisión de Presupuesto José Luis Espert le puso números concretos a cómo podría quedar “repartido” ese monto total en discusión: “El general hay un desembolso contra la firma del acuerdo, cuanto más grande sea, dado que no hay desembolsos de capital, el 100% de ese desembolso va a las reservas del Banco Central y va a permitir salir más rápido o no del cepo”, dijo en La Nación+.
“En cuatro años el Fondo desembolsaría 20 mil millones de dólares, y hay vencimientos de capital por 14 mil millones. Si esos 6 mil millones te los desembolsaran ahora saldrías más rápido del cepo. Habría otros 5 mil millones de dólares del Banco Mundial, BID y CAF”, indicó. “Dinero fresco sería entre 6 mil y 10 mil millones de dólares”, resumió Espert.