Duro cuestionamiento de un ex colaborador de Bielsa: “Fue una desilusión, no hubo una convivencia sana”

Carlos Nicola, ex entrenador de arqueros de la selección uruguaya, aseguró que “es una gran contradicción todo lo que uno ve hacia afuera y cómo se maneja con la gente hacia adentro”. Marcó diferencias entre los estilos de trabajo del Loco y del Maestro Tabárez

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Nicola trabajó como entrenador de
Nicola trabajó como entrenador de arqueros de la selección uruguaya

“Fue una gran desilusión por todas las connotaciones que tiene Bielsa como entrenador, con esa imagen que tenía construida sobre él. Fue una desilusión el día a día una vez que lo conocí. Darse cuenta de que es una gran contradicción todo lo que uno ve hacia afuera y cómo se maneja con la gente hacia adentro”. De esta manera, Carlos Nicola refleja lo que vivió en la selección uruguaya, mientras trabajaba en el Complejo Celeste como entrenador de arqueros hasta que fue cesanteado.

En mayo de 2024, el ex portero no continuó en su cargo por diferencias con Marcelo Bielsa, que surgieron desde lo contractual, ya que el técnico propuso que los colaboradores que no formaban el grupo de trabajo antes de su llegada a la selección tuvieran contratos que se renueven cada tres meses, supeditados a su visto bueno. Al inicio de la llegada del rosarino, Nicola aceptó esas condiciones, pero luego lo desafectaron junto a otros colaboradores de mucha experiencia en las juveniles.

“No fueron meses de una convivencia sana, de algo a lo cual estábamos acostumbrados en el complejo después de 15 años de trabajar con Tabárez”, revela el ex arquero de la selección de Uruguay, quién compartió trabajo con Bielsa durante un año.

El Manteca Nicola dejó de formar parte del cuerpo técnico de la selección uruguaya, al que se había integrado como entrenador de arqueros de la Celeste en diciembre de 2021, con la llegada de Diego Alonso. Previamente, venía trabajando en las selecciones formativas desde el 2012 con la llegada de Oscar Washington Tabárez. Y formó parte de la selección charrúa durante 12 años, tiempo en el cual trabajó con tres entrenadores de la mayor y diferentes interinatos.

El oriundo de Montevideo nació futbolísticamente en Nacional, donde debutó como profesional en 1995. Tres años más tarde, se fue a préstamo a San Lorenzo de Almagro para competir en el puesto con Oscar Passet, pero jugó muy poco y volvió al Bolso. Luego, recaló en Atlético Paranaense de Brasil, en el 2001 atajó en Independiente de Medellín de Colombia para después regresar a Deportivo Maldonado uruguayo, pasar por Municipal de Guatemala, Bella Vista y colgar los guantes en Liverpool de su país.

“Una vez que me retiré, en ningún momento extrañé ser jugador de fútbol. Miro para atrás y quedo contento con la carrera que hice, pero hay etapas que se van cerrando y otras nuevas que se van abriendo”, recalca el hombre de 52 años en diálogo con Infobae.

Marcelo Bielsa, cuestionado por sus
Marcelo Bielsa, cuestionado por sus manejos en Uruguay (Foto REUTERS/Andrés Cuenca)

- ¿Qué es su vida, Carlos?

- Hace un mes que estoy en Cruz Azul. Después de mi salida de la Selección de Uruguay, estuve parado durante 10 meses. Y bueno, surgió esta posibilidad de venir a México. Estoy cómodo como entrenador de arqueros. Es algo muy similar a lo que venía haciendo en la selección. Estoy a cargo de los porteros del primer equipo y como jefe de metodología institucional del área de arqueros del club. O sea, que es algo que ya venía haciendo en otro contexto, con otras posibilidades, pero la verdad es que hasta ahora me he sentido muy cómodo, muy bien. Y bueno, esperemos hacer un buen trabajo.

- ¿Cómo observa a la Selección de Bielsa?

- El último año me parece que no ha sido bueno, en cuánto a los resultados y a su juego. En los últimos 11 partidos en cancha, Uruguay ganó uno sólo, a Colombia, y con muy pocos goles de diferencia. Pero bueno, uno quiere creer que de repente son pozos en la que se encuentra la selección, y que, en algún momento por la calidad de sus jugadores, esta situación la puede llegar a revertir. Si bien la clasificación al mundial no peligra, no es una situación cómoda como hace un año y medio antes.

- ¿Bielsa es el indicado para comandar a la selección uruguaya?

- Yo no sé si es el indicado o no, es el que está hoy. Habrá que esperar a que termine el proceso para ver cuál es la evaluación final. Hoy, me parece que la evaluación no es buena, desde ningún punto de vista.

- ¿Tuvo la oportunidad de defender la camiseta de su selección?

- Sí, tuve varias convocatorias para las eliminatorias de Francia 98 y jugué muy pocos partidos. Pero sí, tuve la suerte y el orgullo de haber representado a Uruguay.

- ¿Fue una cuenta pendiente en su carrera poder disputar un Mundial?

- Sí, creo que es la cúspide a la cuál apunta un jugador de fútbol: jugar en la máxima competencia para su selección. No es una cuenta pendiente porque ya no la voy a poder saldar como jugador, pero como entrenador sí tuve la oportunidad de ir al mundial de Qatar. Y si bien el resultado no fue el que esperábamos, al no pasar la primera fase, como experiencia fue muy enriquecedor.

Nicola tuvo un breve paso
Nicola tuvo un breve paso por San Lorenzo, en 1998

- Justamente integró el cuerpo técnico de Diego Alonso en el Mundial 2022. ¿Por qué considera que no tuvieron una buena performance en Qatar?

- Se dieron muchas situaciones que llevaron a un desenlace. Una Copa del Mundo depende mucho de los momentos de los jugadores. Teníamos algunas bajas, jugadores que no estaban bien desde un punto de vista físico, en su mejor forma, y eso el equipo lo sintió. Como en todo tipo de situaciones hay errores o malos juzgamientos para tomar decisiones, por eso no tuvimos un buen mundial. Eso es por parte de los entrenadores y cada uno tiene responsabilidad en lo que pasa. Todo el contexto y algunas decisiones erróneas llevaron a qué no hayamos podido pasar la fase de grupos. Si bien creo que la diferencia fue una pelota que pega en el palo y otra que no entra, Corea gana un partido y lo mete en la próxima instancia. Por eso digo que se dan muchas situaciones que llevan a que no pasemos la fase. Entre las cuales, por supuesto, están los errores propios. Luego de la salida de Alonso, asumió Marcelo Bielsa.

- En su momento, se habló de malos tratos por parte de Bielsa en la selección de Uruguay. ¿Sufrió estos malos tratos?

- Fue una gran desilusión por todas las connotaciones que tiene Bielsa como entrenador, con todo lo que arrastraba y con toda esa imagen que tenía construida. Fue una desilusión el día a día una vez que uno lo conoce. Darse cuenta de que es una gran contradicción todo lo que uno ve hacia afuera y cómo se maneja con la gente hacia adentro. Lo que tengo que decir es que conmigo nunca tuvo una falta de respeto y el trato siempre fue cordial. Siempre me hizo sentir diferente al resto, pero no fueron meses de una convivencia sana, de algo a lo cual estábamos acostumbrados en el complejo después de 15 años trabajando con Oscar Tabárez. Entonces, terminó encadenándose mi salida de la selección, después de tanto tiempo por cuestiones que no tienen nada que ver con lo profesional, con lo deportivo, con lo humano, con el compromiso, sino por temas que ni siquiera son míos, por problemas que tiene Bielsa con él mismo, que espera que la gente se vaya acomodando a su forma de ser y a partir de ahí, fue que se dio mi salida.

- ¿Desde su llegada, fue muy autoritario como persona y como técnico?

- No. Yo no digo que un entrenador tenga que ser democrático, porque un entrenador debe tomar decisiones, cada uno tiene su estilo. Hay algunos que son más cercanos, otros más lejanos. También existen lo que son más participativos con los jugadores, cada entrenador tiene su impronta y tiene su estilo. Pero lo que no me parece bien es el abuso y el destrato de la gente, el de naturalizar ese tipo de situaciones que son las que a mí me parece que no están bien. Son cosas que se vivían a diario en el complejo y se terminan naturalizando situaciones que para mí no son correctas. Todo lo que tiene que ver con el destrato de la gente, el generar estrés innecesario, el abuso verbal, psicológico, desde mi punto de vista esas cosas no corresponden y con Bielsa eso pasaba siempre.

Sus diferencias con Bielsa lo
Sus diferencias con Bielsa lo alejaron de la Celeste

- Pensando a futuro, ¿cree que esta selección va a participar del próximo Mundial?

- Sí, participará, sobre todo con este formato de Eliminatorias en las que clasifican seis directo y uno va al repechaje. No puedo adivinar el futuro, pero creo que sí, si nos basamos en lo que pasó en el corto plazo, en lo que tiene que ver con convivencias largas en estas dinámicas de trabajo y como se encuentra en la tabla de posiciones. Es distinto el ambiente de hoy al que viví en la selección cuando yo salí, pero no soy optimista en cuanto a lo que pueda hacer Uruguay en la Copa del Mundo 2026. Pero repito, no por la calidad que tienen los jugadores, sino por el entorno y el contexto en el cual participan.

- Al observar un poco su carrera, nació futbolísticamente en Nacional de Montevideo. ¿Cómo fue ese crecimiento como arquero?

- Hice todas las divisiones formativas en Nacional. De hecho, arranqué a los siete años en el baby fútbol. De ahí, pasé a las divisiones formativas. Debuté en Nacional en 1995. Después, tuve un paso por San Lorenzo, luego por Atlético Paranaense, de Brasil, Independiente de Medellín, de Colombia, y en algunos equipos más en Uruguay, donde terminé retirándome.

- ¿Qué balance hace de su paso por el fútbol argentino?

- Mirando un poco en retrospectiva, llegué a San Lorenzo en 1998, que para los jugadores uruguayos era muy fuerte arribar a la Argentina, porque se consumía mucho fútbol argentino. Estaba muy fuerte y había grandes jugadores. Fui a un equipo grande, pero no estaba preparado para salir y no lo aproveché como debería haberlo aprovechado. Jugué muy poco. Estuve un año, y terminé retomando a Nacional, pero como todas las experiencias suman, uno aprende y lo van formando a lo que es hoy en día.

- ¿A qué se debió su corto paso por San Lorenzo?

- Cuando fui, sabía que iba a ser suplente porque el titular era Oscar Passet, el capitán del equipo. Fueron muy pocos partidos. Llegué a préstamo qué al final no se terminó renovando. Por eso decía que jugué muy poco y me tocó volver a Nacional después.

- ¿Quién era el entrenador de San Lorenzo en esa época?

- El profesor Jorge Castelli. Me fueron a buscar para reemplazar a Fabian Angelucci que durante una pretemporada se lesionó. Se rompe los cruzados y necesitaban un arquero para que fuera el segundo de Passet. Estaba el profesor Castelli, y a los cinco o seis partidos le rescinden el contrato y viene Alfio Basile. Yo sigo en San Lorenzo, pero era una época complicada para el club.

- ¿Estaba Oscar Ruggeri en ese plantel?

- No, yo llegué al año siguiente. En ese plantel estaba Pipo Gorosito, Alberto Acosta, el Pampa Biaggio, Federico el Colorado Lussenhoff, Fernando Galetto y Gustavo Zapata, entre otros. Había una base de jugadores que se había consagrado en 1995. Otros como Iván Córdoba, con quién habíamos llegado juntos. Era un buen equipo, pero en un club muy competitivo. Ese año, fue campeón el Vélez de Marcelo Bielsa.

- ¿Le dejó Basile alguna enseñanza como entrenador?

- De todos los entrenadores, algo se aprende, sobre todo por los estilos que tiene cada uno de ellos para conducir. También, así como te digo que no estaba preparado, tampoco creo que haya sacado todo el jugo de lo que podría haber sido esa experiencia.

- ¿Encontró diferencias entre el fútbol argentino y el uruguayo?

- Sí, son ligas con ciertas diferencias. En Argentina, existen muchas más transiciones en cuanto a lo futbolístico, y después en lo que es el entorno de las canchas llenas, que es prácticamente todos los partidos con mejores pisos y mejor infraestructura. El fútbol uruguayo es muy particular. Es un fútbol lento, que se corta mucho y esa fue la diferencia más grande que uno veía cuando jugaba, y también el nivel de entrenamiento, ya que la exigencia en Argentina es de más intensidad.

- Luego de San Lorenzo, regresó a Nacional para después salir a Brasil…

-Sí, es distinto al argentino el brasileño porque tiene mucha riqueza técnica, por lo menos en el momento en el que yo estuve. La liga de Brasil desde mi punto de vista es la más competitiva de Sudamérica. Por otra parte, la liga colombiana es un nivel más bajo, un fútbol diferente en su idiosincrasia futbolística por decirlo de alguna forma. El colombiano es más del pase corto, de la tenencia de la pelota, de buscar la paciencia, la calma, pero un campeonato lindo también. Hay varios equipos grandes con apoyo de la ciudad. A mí me tocó estar un equipo grande que, si bien no tenía grandes resultados en el momento, tenía el apoyo de todo. Hicimos una muy buena campaña y jugamos permanentemente en estadio lleno. Pero te digo que es un fútbol muy disfrutable desde el punto de vista del arquero, que lo exige para la construcción del juego, porque ya es algo más intrínseco del colombiano, pero ya te digo lo disfruté muchísimo.

Nicola se retiró joven, a
Nicola se retiró joven, a los 34 años

- ¿Sufrió algún episodio de violencia en Medellín, en un momento difícil para Colombia?

- No viví un ataque por la violencia que había en Medellín. Es una ciudad espectacular para vivir, conocí gente fantástica de la cual sigo siendo amiga. Uno tenía ciertos prejuicios antes de ir por todo el tema de la violencia, pero yo no la sufrí. Es más, me vine con una imagen espectacular de Medellín, la pasé bárbaro. Fue un año especial el 2001 para Colombia, porque se consagró en la Copa América. Fue una copa también un poco particular porque Argentina no participó por el tema de la violencia, pero Colombia se sacó las ganas, en su casa, con su gente y ganó su única Copa América. Después, me fui a Municipal de Guatemala, que es diferente al resto. Es una liga mucho menos competitiva, yo sabía que iba a ser mi última experiencia en el exterior, porque estaba más cerca del retiro. Iba a un equipo grande dentro de lo que es el fútbol de guatemalteco. De hecho, salimos campeones locales, salimos campeones del caribe junto a Enzo Trossero como entrenador, lo cual me permitió también conocer otro tipo de técnicos. Fueron solamente seis meses. Estuve solo, porque mi mujer y mis hijos permanecieron en Uruguay.

- Después de 12 años de carrera, se retiró en el 2000 en el Liverpool uruguayo. ¿Por qué motivo colgó los guantes?

-Sí, en realidad volví y jugué en Bella Vista, que fue en la segunda división de Uruguay, donde fuimos campeones y ascendimos a la máxima categoría. Nos mantuvimos, jugué con compañeros que después tuvieron un gran recorrido a nivel de selecciones. Tenía 34 años cuando colgué los botines. Si bien estaba en un buen momento y físicamente no tenía problemas, las opciones que tuve no me conformaron y justo eso coincide con que tengo una oferta laboral en el colegio para empezar a trabajar en el área deportiva. Entonces, al otro día empecé a trabajar en el colegio y dejé la actividad profesional como futbolista de un día para el otro.

- ¿Cómo manejó el post retiro?

- No lo sufrí, posiblemente tenga mucho que ver con qué el día que tomé la decisión de dejar de jugar ya tenía un trabajo. Si bien eran pocas las horas, eran tres días a la semana y tenía una motivación especial. Entonces, dejé algo por otra cosa y la transición fue bastante fluida, no traumática ni mucho menos. Empecé a disfrutar mi nuevo rol en un área en la cual no me veía, que fue la enseñanza de fútbol a niños y a jóvenes en un ámbito mucho más desestresado que el fútbol profesional. A nivel colegial, lo disfruté muchísimo, al punto que después estuve 15 años en el colegio en diferentes roles.