
Emiliano Martínez (7): El arquero debe aportar seguridad y lo hizo. No tuvo la culpa en el gol de Cunha porque queda mal posicionado debido al error del Cuti Romero y, durante el complemento, tuvo la firmeza necesaria para controlar sin mayores problemas los embates del Scratch, que intentó aproximarse, pero nunca resolvió cómo atemorizar al mejor guardameta del mundo. Y se “vengó” de Raphinha haciendo jueguito en el área.
Nicolas Tagliafico (8): Lateral infravalorado. El hombre del Olympique de Lyon anuló a Raphinha, el mejor jugador brasileño de la actualidad junto a Vinicius Júnior, y también sumó en ataque. Participó en el 1-0 bajándole una pelota de De Paul, pisó el área ajena en un cabezazo que pasó cerca del travesaño y aportó una asistencia para el gol de atropellada de Giuliano Simeone.
Nicolas Otamendi (8): Tiempista. El zaguero del Benfica estuvo correcto en las coberturas, no pasó zozobra en el fondo y llegó a tiempo en cada jugada que le tocó intervenir. No tuvo muchas exigencias ante un rival con escasas ideas ofensivas. Su presencia eclipsó a Vinicius Júnior, quien nunca llevó peligro entre los centrales. Lo amonestaron y se perderá el partido contra Chile.
Cristian Romero (6): El futbolista de 26 años condicionó el partido por el error que provocó el gol de Matheus Cunha, pero tuvo a su favor el apoyo del público. Tras esa pérdida, bajó desde las tribunas el cántico “Cuti, Cuti...” y, en cada cruce de pelota, se volvió a repetir la arenga a uno de los caudillos de este equipo. Eso lo hizo olvidarse rápidamente de la situación y encaminó un buen cierre de encuentro.
Nahuel Molina (7): ¿Rodrygo? En el bolsillo. Otro partido para dejar constancia de que los laterales están cubiertos. El jugador del Atlético Madrid desarrolló una labor correcta durante los 90 minutos y tuvo una participación clave en el 2-0, ya que él envía el centro al área en el gol de Enzo Fernández.
Leandro Paredes (8): Muy buen encuentro del mediocampista en una zona neurálgica de la cancha. El hombre de la Roma supo manejar los tiempos y distribuir cada pelota dentro de un equipo con mucha movilidad, y también aportó su plus en las recuperaciones de balón.
Thiago Almada (9): Ocho partidos. Si demuestra este talento con esa cantidad de duelos en la Selección, será cuestión de tiempo para que siga creciendo. El asistidor de Julián Álvarez en el 1-0 volvió a tener una excelente producción después de lo que había sido su golazo ante Uruguay y exhibe que tiene mucho futuro por delante con solo 23 años. A su desequilibrio le sumó sacrificio y retroceso. Sin techo.
Alexis Mac Allister (9): El futbolista del Liverpool coronó su encuentro con el gol que selló el 3-1 en el Monumental. Un tanto importante desde lo psicológico para dejar atrás el descuento de Brasil lo antes posible. Siempre presente en la mitad del terreno de juego y siendo uno de los corazones de este equipo. A un toque o dos, uno de los que marca el ritmo de La Scaloneta.
Rodrigo De Paul (9): Jugador de toda la cancha: el Motorcito lo volvió a hacer. Si alguien osaba preguntar por qué es importante en este equipo, no quedan dudas con el clásico que tuvo. Metió tres pases para clarificar distintas jugadas, que terminaron en goles de la Argentina. En el 1-0, limpió la acción con un largo envío a Tagliafico, repitió la fórmula en el 4-1 y, en el medio, tuvo un tiempo más que el resto para extender un pase al vacío a la llegada de Molina, quien metió el centro convertido por Enzo Fernández para el 2-1.
Enzo Fernández (9): Metió un gol después de un año sin hacerlo en la Selección, y vaya partido en el que rompió su racha. El jugador del Chelsea demostró un buen nivel dentro de un colectivo que brilló ante un Brasil que regaló la zona medular, y ahí se vio lo mejor de la Argentina.
Julián Álvarez (9): Cuando el lector lea estas líneas, la Araña ya dejó de correr. O eso se cree. El punta fue la pesadilla de los defensores brasileños, siguió a todo y todos, intimidó hasta al arquero Bento y anotó un gol de los suyos por puro optimismo: se llevó la pelota de atropellada contra los centrales y marcó un tanto con similitudes a lo sucedido en la semifinal del Mundial contra Croacia.
SUPLENTES
Giuliano Simeone (8): La dosis del Cholismo está en su sangre. Entró por Thiago Almada y jugó 22 minutos, pero la marca distintiva suya es el gol anotado. Parecía una pelota suelta de Tagliafico que pasaba de largo, pero el atacante tuvo la convicción de que podía ganar la posesión, olió sangre y Guilherme Arana fue su presa. Lo anticipó para encajar un terrible remate que cayó como una bomba en el arco de Bento. Fue el primero con la Selección (esperemos, de muchos). Como Thiago Almada, otro de los “refuerzos” del elenco estable.
Nico Paz (6): Disputó el último cuarto de hora en reemplazo de Mac Allister. Se mostró seguro en los pases. Correcto trabajo.
Facundo Medina (6): Al igual que Nico Paz, entró al mismo tiempo por Tagliafico y, en pocos minutos, infundió respeto desde el fondo en su quinto encuentro con esta camiseta.
Exequiel Palacios (-): Entró por Leandro Paredes. Jugó 8 minutos.
Ángel Correa (-): Ingresó por Julián Álvarez. Jugó 8 minutos.