Gustavo Costas es de Racing. Racing es Gustavo Costas. El club y el DT, el DT y el club son simbióticos. Y volvió a quedar demostrado en la Recopa Sudamericana, que quedó en manos de la Academia. El equipo de Avellaneda, con la identidad que le transmitió su entrenador y el cuerpo técnico -del que forman parte sus hijos- arrolló en los dos partidos al Botafogo, el campeón de la Libertadores. Fue un 4-0 lapidario, 2-0 en el Cilindro y otro 2-0 en Río de Janeiro, gracias a los dos golazos de Matías Zaracho y Bruno Zuculini, que le permitieron comenzar con los festejos con la pelota todavía rodando, 20 minutos antes del epílogo de la final.
“Me hicieron el mejor regalo de mi vida los chicos, un regalo espectacular, divino. Es el cumpleaños más lindo que voy a pasar en mi vida. Lástima que no tengo a mi viejo, pero para mí este es uno de los regalos más lindos que me pudieron haber hecho”, fueron las primeras palabras, entre lágrimas, del DT que acaba de cumplir 62 años y fue quien empujó a sus pupilos a que jugaran la definición con el corazón, como si la camiseta la defendieran los de la tribuna.
“Yo creo que nos reconocen más afuera que adentro a nosotros (NDR: por el elogio del DT rival), estos chicos se merecían todo. El compromiso que tienen con la institución y entre ellos. En las malas y ahora lo repito, jugamos como una final, como debíamos. Les dije ‘no quiero irme campeón perdiendo 1 a 0, quiero irme ganando y el verdadero campeón es el que gana las dos finales’. Y los chicos lo demostraron, hicieron un partido bárbaro. El arquero de ellos fue figura. Este grupo es para sacarse el sombrero, nunca se merecieron tantas críticas como lo hicieron. Es un grupo muy humilde que está muy junto y por la camiseta y el escudo se tiran de cabeza”, valoró Costas.
Pero además los futbolistas le inyectaron inteligencia al planteo: supieron aguantar el momento del sufrimiento (en el último tramo del primer tiempo) y golpear cuando correspondió. Sin contar el oficio y la fiereza de los delanteros Adrián Martínez y Maxi Salas, las proyecciones de Martirena, el despliegue de Nardoni, el esfuerzo de Vietto lesionado y el aporte de todos.
Histriónico y apasionado, Costas vivió el partido como siempre. Desplegó su paquete de rituales en la previa, dio indicaciones y pidió intensidad full time y gritó alocadamente los tantos; sobre todo el 1-0, en una imagen que se hizo viral. Es que el ex zaguero protagonizó una corrida maratónica, que terminó con un alarido para la cámara de la transmisión del partido, similar a la de Diego Maradona en su conquista a Grecia en el Mundial de Estados Unidos 1994, la última con la casaca albiceleste.
Luego, cuando el duelo languidecía y el banco de suplentes ya exhibía efervescencia, fue “bañado” por sus colaboradores y los jugadores. Y, consumada la consagración, tras los abrazos, cantitos y saltos, se acercó a la tribuna, le tiraron una musculosa de La Guardia Imperial, una facción de la barra, se la colocó y la besó.
El mismo baño recibió en la conferencia de prensa. Pero esto no enfrió sus ganas de ir por más. Y como lo manifestaron los jugadores, para Costas el próximo gran objetivo es la Copa Libertadores. “Tenemos una final más, el 13 (el clásico ante Independiente), que hay que ganarla como sea, después soñaremos con la Libertadores. Hay que poner los sueños e ir a buscarlos. Una cosa es hablarlo de la boquita para afuera y otra demostrar que la querés ganar, y estos chicos lo demostraron que querían ganarla”.
Y reforzó la idea de llevar al club a lo más alto. “Si queremos llevar a Racing a lo más alto, tenemos que ir por la Libertadores. Nos vamos a poner la vara más alta y el que nos quiera putear que me putee, me chupa un huevo todo, Racing necesita algo internacional. Si somos grandes logramos dos títulos importantes internacionales, ahora vamos por más, no nos podemos quedar. Sé que está el campeonato y la gente... Es muy difícil, Gallardo en River fue un lujo, pero ¿cuándo ganó el campeonato? Tardó 10 años y fue el último año, y nadie dijo nada. Espero que ahora también”.
Antes de despedirse, Gustavo Costas no quiso dejar pasar su agradecimiento por la hospitalidad del Botafogo y la AFA, mediante su presidente el Chiqui Tapia, a raíz del ataque que sufrieron los dos hinchas de Racing en la previa del partido, que los dejó internado con heridas de bala debido a un intento de robo.
“Agradecerle a Botafogo por los chicos que fueron heridos en la playa y nos ayudó muchísimo, nos mandó una traductora para que esté al lado nuestro en los hospitales. También al Chiqui Tapia, a la AFA, porque mandó su gente y se están haciendo cargo de todo. Botafogo también y eso le quiero agradecer. Para Gabriel y Cristian que lamentablemente no lo pudieron ver, les deseamos lo mejor. Ojalá que puedan salir adelante, se recuperen, y esta Recopa de corazón se la dedicamos a ellos. Fue un problema de robo, no de camiseta. Le queremos dar a ellos esta alegría. Hoy trajimos a los hijos a la cancha, ahora los llevamos al hotel con nosotros y mañana van a viajar con nosotros a Argentina”, concluyó el DT campeón.