
Más que estética, una herramienta de soberanía. Una exposición en París bucea en cómo la moda africana del siglo XX se convirtió en un “gesto político” emancipador para un continente que, tras la colonización, utilizó el textil para tejer su nueva identidad frente a Occidente.
El recorrido de Africa Fashion, que se inaugura mañana, martes, y estará presente hasta el 12 de julio en el museo Quai Branly - Jacques Chirac de París, abarca no solo vibrantes estampados del África austral o delicadas túnicas de seda del Magreb, sino que se adentra en la idiosincrasia de una cincuentena de naciones que empezaban a ser soberanas a mediados del siglo pasado.
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“El uso de tejidos tradicionales se convierte en un acto político en ese momento de independencia”, explicó ante los medios la comisaria Christine Checinska, del Victoria and Albert Museum de Londres, institución que ideó la muestra y la llevó anteriormente a ciudades como Nueva York, Chicago, Melbourne y Montreal.


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Franz Kafka uno de los mayores genios literarios de todos los tiempos. El maestro del relato y escritor que con más originalidad y profundidad ha plasmado las absurdas leyes del mundo moderno apenas publicó en vida y le encargó al escritor austriaco Max Brod su gran amigo y biógrafo que destruyera todos sus manuscritos inéditos a su muerte.

En pleno movimiento descolonizador iniciado tras la Segunda Guerra Mundial, Checinska contó cómo “el sello Made in Africa” sirvió para que las naciones del continente descubriesen “el verdadero poder económico de la moda”.
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“Es también el momento en el que, en efecto, aparecen eslóganes políticos impresos en las telas, pero también cuando se construyen fábricas” textiles, agregó la comisaria.
Solo en 1960, 17 países africanos declararon su independencia y naciones como Ghana y Senegal contaron con presidentes —en la persona de Kwame Nkrumah y Leopold Sédar Senghor, respectivamente— que estimaban que el arte y la cultura podían ser motores importantes para definir el rol de África en la escena internacional.
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Considerado un continente con una rica historia textil, desde el bogolanfini en Malí (tela de algodón teñida de un barro especial con más de 800 años de antigüedad), pasando por el Kuba (un irregular tejido hecho a partir de la fibra de una palmera en lo que es hoy la República Democrática del Congo), los talentos africanos de la moda florecieron a partir de los años 1960.
Dos figuras de ese renacimiento fueron la marroquí Naïma Bennis (1940-2008), quien aligeró el caftán tradicional eliminando capas pesadas y creando prendas fluidas, con sedas y muselinas; y el ghanés Kofi Ansah (1951-2014), quien reinventó el llamativo tejido kente con patrones contemporáneos que pudieran usarse en trajes de noche y chaquetas.
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Destacaron también el maliense Chris Seydou (1949-1994) —que dio una segunda vida al bogolanfini cortándolo en minifaldas, chaquetas de aviador y sombreros de copa— o la nigeriana Shade Thomas-Fahm (1933), cuyo gran acto político fue el de transformar el traje tradicional femenino yoruba añadiéndole cremalleras, pinzas y botones.

También hay espacio en la muestra de París para la fotografía del camerunés Samuel Fosso (1962), quien, en su serie African Spirits, se retrata a sí mismo evocando a figuras emblemáticas del movimiento negro como los estadounidenses Malcolm X y Angela Davis.
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Eclosión del arte africano en Europa y un pintor ghanés
Junto a Africa Fashion, otras dos exposiciones relacionadas con el continente se inauguran mañana en el Quai Branly: 1913-1923: El espíritu del tiempo y Kwame Akoto.
La primera, que parte de la fecha de 1913 por ser el año en el que se organizó una importante muestra sobre arte extraeuropeo en París, bucea en la emergencia del arte africano y de Oceanía como fuente de inspiración de artistas del Viejo Continente —Pablo Picasso y Henri Matisse, entre otros—, en un momento en el que las teorías racistas y las ideas preconcebidas sobre lo africano estaban en boga.
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La segunda descubre al pintor Kwame Akoto (1950), alias “Almighty God” (Dios Todopoderoso). La exposición se adentra en su peculiar carrera, desde sus comienzos como pintor de carteles y rótulos comerciales en la ciudad ghanesa de Kumasi.
En la muestra, su estilo figurativo, casi ingenuo, está dotado de una técnica de retrato asombrosa, como cuando plasma a Barack Obama en 2009, nada más asumir como presidente de Estados Unidos.
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Fuente: EFE
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