Cuando Vargas Llosa dijo que Venezuela se equivocó con Chávez como Alemania con Hitler

En 2014, en Caracas, el Premio Nobel peruano afirmó que ese país retrocedía voluntariamente. Y que los países pueden corregir sus errores

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“El pueblo venezolano se equivocó al darle apoyo a Chávez, un señor carismático. En Perú se equivocaron con Alberto Fujimori, que impuso una dictadura sanguinaria, lo hicieron en Alemania con Hitler. Afortunadamente se puede rectificar. Todos los pueblos se han equivocado, lo que no hay es que persistir en el error”.

Con esa advertencia, lanzada en 2014, Mario Vargas Llosa resumía décadas de observaciones sobre los peligros del populismo y la concentración de poder, un diagnóstico que aún se percibe en cada rincón de Venezuela. Durante una visita a Caracas, el Nobel de Literatura calificó al modelo socialista del chavismo como un “anacronismo radical”, comparable con Cuba y Corea del Norte, y advirtió que generaba aislamiento económico, pérdida de libertades y un deterioro profundo de la vida cotidiana.

Frente a un foro de Cedice Libertad -un think tank venezolano-, el Premio Nobel peruano describió a Venezuela como un país que retrocede voluntariamente, atrapado entre la inflación más alta del continente, el desabastecimiento crónico y la violencia que azota a la población. Según La Nación, sostuvo que Maduro “insiste en una fórmula fracasada en el mundo, llevando al país al retroceso de un modelo colectivista y estatista”.

Vargas Llosa -un referente del pensamiento liberal- no dejó dudas sobre el impacto de estas políticas: la pobreza crece, los derechos fundamentales se restringen y la criminalidad marca la vida diaria. Criticó el silencio de los gobiernos democráticos de la región: “No se puede ser neutral ante la peste bubónica, que amenaza con extenderse, porque el colectivismo y el estatismo tienen la vocación de extenderse. Es una vergüenza que países latinoamericanos no muestren solidaridad más intensa con Venezuela”.

La gente hace cola para
La gente hace cola para comer frente a un supermercado de Caracas. (Wall Street Journal)

El escritor destacó la fuerza de los movimientos estudiantiles y ciudadanos, que definió como un “movimientos libertarios” capaces de impedir que Venezuela se convierta en una “segunda Cuba”, gobernada por una élite cerrada. Aunque crítico del gobierno de Maduro, expresó esperanza en los diálogos políticos recientes, que podrían abrir un camino hacia la pacificación del país, golpeado por décadas de crisis.

Sus advertencias vienen de lejos. En 1999, en su artículo “El suicidio de una nación” para el diario español El País, analizó la llegada de Hugo Chávez al poder y el impacto sobre la democracia: un “demagógico hombre fuerte” que aprovechó la frustración ciudadana. Recordó la responsabilidad de Rafael Caldera, quien liberó a Chávez, permitiéndole consolidar su poder y avanzar hacia la militarización de las instituciones y la confusión ideológica de su proyecto constitucional.

Vargas Llosa concluye que el respaldo popular no legitima prácticas autoritarias ni justifica retrocesos democráticos. La historia de Venezuela, desde el despilfarro petrolero hasta la violencia y el desabastecimiento, confirma sus palabras: persistir en el error tiene consecuencias devastadoras para toda la sociedad.

Hoy, en enero de 2026, la historia da un giro dramático: Nicolás Maduro fue extraído de Caracas por fuerzas estadounidenses y trasladado a Nueva York para ser juzgado por narcoterrorismo, marcando un capítulo inédito en la crisis venezolana y poniendo a prueba la posibilidad de rectificar los errores que Vargas Llosa advirtió durante décadas.