
El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires inauguró dos exposiciones que exploran los vínculos entre las artes visuales y escénicas. La institución abrió la primera retrospectiva dedicada a El Periférico de Objetos, conjunto que renovó el teatro experimental argentino en las décadas de 1990 y 2000, y al mismo tiempo exhibe Tramoya, una muestra dedicada a cuatro artistas contemporáneos enfocados en la intersección entre performance, instalación y arte textil.
La muestra Máquina Teatro: El Periférico de Objetos (1990-2009), con curaduría de Jimena Ferreiro, Andrés Gallina y Alejandro Tantanian, pone en primer plano el legado de Ana Alvarado, Emilio García Wehbi, Román Lamas y Daniel Veronese, quienes promovieron una ruptura estética en la escena porteña a partir de la utilización de objetos inanimados como protagonistas y la integración de recursos tomados del arte visual.
Se exponen obras, documentos inéditos y piezas restauradas producidas por este colectivo que transitó de los retablos titiriteros hacia montajes multidisciplinarios marcados por reflexiones en torno al cuerpo y la memoria.

Formado inicialmente dentro del Grupo de Titiriteros del Teatro San Martín, El Periférico de Objetos se identificó por su enfoque sobre el teatro de objetos y por la creación de títeres ready-made y muñecos hiperrealistas.
El estreno de Ubú Rey, del dramaturgo francés Alfred Jarry, en el Parakultural marcó el inicio de un recorrido que abordó problemáticas asociadas a la historia reciente de Argentina, el terrorismo estatal y las transformaciones políticas de los años noventa. Sin un programa político explícito, el grupo introdujo en la escena nuevos interrogantes mediante experimentos formales.

La exposición recorre el desarrollo del colectivo a través de montajes emblemáticos como Cámara Gesell, Máquina Hamlet, Monteverdi Método Bélico y Manifiesto de Niños, en los que la relación entre manipulador y objeto se convierte en una metáfora política y social.
Destacan puestas donde los muñecos se confunden con los intérpretes, las acciones se expanden al campo de la instalación y la teatralidad se funde con lenguajes visuales contemporáneos. Más de quince años de trabajo se exhiben a través de objetos intervenidos, materiales digitalizados y reconstrucción de piezas históricas.

Por otro lado, Tramoya, con curaduría de Raúl Flores, reúne producciones de Ayelén Coccoz, Verónica Gómez, Leila Tschopp y Antonio Villa. Estos artistas desarrollan desde diferentes soportes obras donde el arte visual dialoga con lo escénico, e invita al público a recorrer instalaciones, retratos vivientes, piezas textiles y escenarios ficcionales.
La obra de Ayelén Coccoz se caracteriza por muñecos articulados modelados según personas reales, concebidos colaborativamente entre artista y retratado, y explora la frontera entre el doble y el original.

En el caso de Verónica Gómez, la instalación central simula un templo construido con telones y fondos pintados que revelan el artificio escenográfico y proponen un universo ficcional inspirado en atmósferas ceremoniales.
Por su parte, Leila Tschopp expone una serie de murales y pinturas donde espacios arquitectónicos y figuras humanas configuran paisajes liminales
Finalmente, Antonio Villa presenta obras textiles desarrolladas junto con su madre, entrelazando prácticas artesanales del sur argentino con conceptos performáticos y escultóricos.
*Ambas exposiciones pueden visitarse en la sede del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, en avenida San Juan 350, CABA, de lunes a viernes de 11:00 a 19:00, y los fines de semana y feriados de 11:00 a 20:00. Los martes no abre al público. Entrada general: 4.000 pesos para residentes argentinos, con acceso gratuito los miércoles, y para menores de 12 años, jubilados, personas con discapacidad, estudiantes de escuelas públicas, docentes y universitarios.
Fotos: Prensa Museo Moderno.
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