El mural de César Manrique en riesgo urgente: una joya artística de Madrid al borde de la desaparición

La obra, testimonio de su etapa madrileña y símbolo del espíritu cultural de los años 50, se enfrenta a un futuro incierto, mientras la falta de protección institucional pone en peligro su preservación

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La obra de 1954, ubicada
La obra de 1954, ubicada en la calle Santa Cruz de Marcenado, es un testimonio del arte de los años 50 - (EFE/Pepi Cardenete)

En la madrileña calle de Santa Cruz de Marcenado, entre el emblemático Edificio Princesa y la Casa de Canarias, se encuentra un mural de César Manrique, el reconocido artista lanzaroteño que marcó un hito en la historia del arte contemporáneo. Esta obra, que data de 1954, estuvo en su lugar durante más de 70 años, resistiendo el paso del tiempo, la suciedad y el deterioro que le causó la exposición constante a los elementos.

Sin embargo, el futuro de esta pieza está en grave peligro, ya que el local en el que está incrustada se encuentra actualmente en venta. Por ello, diversos colectivos, incluyendo la Fundación César Manrique y expertos en arte, reclamaron a las autoridades a protegerla como parte del patrimonio cultural de Madrid y del legado de este artista, que aún tiene una importante influencia en la obra contemporánea.

Un mural que refleja el espíritu de los años 50

El mural, realizado en azulejos de cerámica, se inspira en el mundo de la construcción, un tema relacionado con el encargo que Manrique recibió de una empresa del sector de la edificación. En él, se pueden observar figuras de albañiles trabajando, representados en una estética figurativa pero con ciertas influencias de la abstracción, algo característico de la obra del artista en su etapa madrileña. Manrique emplea una paleta de colores austera, utilizando principalmente tonos ocres y terracotas que recuerdan a los elementos de la tierra y la arquitectura. El mural no solo recubre la fachada exterior del edificio, sino que se adentra parcialmente en su interior, aunque esta sección está oculta detrás de una persiana metálica cubierta de grafitis, lo que dificulta su visualización.

Según Violeta Izquierdo Expósito, profesora de la Universidad Complutense de Madrid y experta en la obra de Manrique, el mural es una pieza fundamental que debe ser preservada como parte del patrimonio artístico de la ciudad. En una entrevista, Izquierdo señaló que muchas de las creaciones de Manrique en Madrid fueron destruidas con el paso de los años debido a la falta de conocimiento sobre su valor artístico, especialmente cuando los edificios cambiaron de propietario o de uso. “El que llega muchas veces no sabe lo que hay ahí”, comenta la experta, quien teme que lo mismo ocurra con esta obra si no se toma una medida de protección urgente.

Un mural que representa una fase clave de Manrique

El mural en la calle Santa Cruz de Marcenado no es solo un vestigio del pasado, sino que también representa un período clave en la trayectoria artística de César Manrique. Durante los años 50, el artista se encontraba en una etapa de exploración en la que experimentaba con las vanguardias artísticas y las tendencias innovadoras que comenzaban a surgir en Madrid. Esta obra se conecta con ese contexto histórico, cuando la ciudad vivía una efervescencia cultural que influiría en el desarrollo de las artes plásticas en España. El mural es, por tanto, una pieza que refleja no solo las inquietudes del artista, sino también el ambiente cultural de la época, cargado de nuevas influencias y tendencias.

El mural, realizado en cerámica,
El mural, realizado en cerámica, refleja el espíritu de la construcción y la estética de Manrique - (EFE/Pepi Cardenete)

El mural también constituye un testimonio del vínculo de Manrique con la arquitectura y el entorno urbano, algo que caracteriza muchas de sus obras. La integración de la pintura con el espacio arquitectónico es una constante en su carrera, y este mural no es la excepción. La representación de los albañiles y las herramientas de la construcción no solo se inscribe en un contexto de encargo comercial, sino que también se convierte en un símbolo de los procesos de transformación urbana y social de la posguerra en España.

Intentos de protección y la falta de respuesta institucional

La necesidad de preservar este mural fue planteada en varias ocasiones a las autoridades locales. En 2022, Patricia Esquivias, una pintora madrileña, solicitó al Ayuntamiento de Madrid la inclusión de la obra en el catálogo de elementos protegidos del consistorio. Sin embargo, a pesar de que la solicitud fue presentada oficialmente en julio de ese año, desde entonces no se recibió una respuesta formal. Según fuentes municipales, la solicitud está siendo estudiada, pero no se concretó ninguna acción.

Por otro lado, la Fundación César Manrique, que estuvo involucrada en la protección de otras piezas del artista, también manifestó su preocupación por el estado de conservación del mural. La institución impulsó diversas acciones para garantizar la preservación de obras de Manrique en toda España, e incluso facilitó la compra y restauración de otras piezas en el pasado, como el mural de la calle Covarrubias en Madrid. No obstante, la Fundación tuvo dificultades para obtener una respuesta de las autoridades locales, lo que pone de manifiesto la falta de interés o de recursos para proteger este tipo de patrimonio cultural.

La propuesta de la Fundación César Manrique

La Fundación abogó por varias alternativas para garantizar la protección del mural. Una de las opciones que planteó es declarar la pieza como Bien de Interés Cultural (BIC), lo que implicaría su restauración y preservación en su ubicación original. Si esta opción no fuera viable, la Fundación sugiere que una administración pública, como la del Gobierno de Canarias, se haga cargo de su adquisición y traslado, tal y como sucedió con otras obras de Manrique en el pasado.

En 2018, la Fundación ya había alertado sobre el deterioro del mural y había solicitado a la comunidad de propietarios del edificio información sobre el estado de conservación de la pieza. Sin embargo, la Fundación nunca recibió respuesta a sus inquietudes, lo que incrementó las preocupaciones sobre el futuro de la obra.

Un futuro incierto

El mural de César Manrique en la calle Santa Cruz de Marcenado es una de las últimas piezas a pie de calle que queda en Madrid del artista, lo que hace aún más urgente su protección. Con el edificio en venta y la pieza deteriorada por el paso del tiempo, es crucial que se tomen medidas para evitar que esta obra se pierda. La solicitud de protección sigue en estudio, pero el tiempo corre y el mural sigue expuesto a los riesgos del olvido y el desinterés institucional.

La conservación de este mural no solo es un acto de preservar el arte de Manrique, sino también un esfuerzo por mantener un pedazo de la historia cultural de Madrid.