Diego Velázquez y la historia de un retrato desconocido del genio “sin rock and roll”

En “Una dama desconocida”, el periodista televisivo español Carlos del Amor propone una novela detectivesca que recrea la vida cotidiana del artista y a la vez, la disputa sobre la autoría de una obra

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Autoretrato de Diego Velázquez (Museo
Autoretrato de Diego Velázquez (Museo de Bellas Artes de Valencia)

El retrato de una mujer que mira con afecto a su pintor, un joven llamado Diego Velázquez según el propietario del cuadro, ha inspirado a Carlos del Amor para escribir Una dama desconocida (Espasa), novela periodística en torno a un artista genial pero “sin rock and roll”.

Crónica entre lo periodístico y lo detectivesco, se trata del cuarto libro de este reconocido periodista cultural de televisión nacido en Murcia (España) en 1974, que viaja entre el siglo XVII y la actualidad para buscar respuestas sobre un cuadro subastado por Sotheby’s en 2004 bajo la autoría del “círculo de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez”.

Del Amor acababa de publicar Retratarte (2022) cuando le llegó un correo electrónico que despertó su curiosidad, ha confesado en una entrevista, no solo por lo que podría suponer “descubrir” un Velázquez escondido -tarea casi imposible- sino por poder hablar de “cómo nuestra mirada cambia dependiendo de quién sea el autor de una obra de arte”.

Carlos del Amor. (RTVE)
Carlos del Amor. (RTVE)

“Esa persona fue pintada hace 400 años y nadie se acuerda de ella, menos un coleccionista que está obsesionado con la obra”, dice el autor, que se contagió de ese entusiasmo y emprendió una investigación exhaustiva por grandes museos, archivos, galerías y subastas en busca de respuestas que pudieran corroborar que la mujer con un extraño peinado que nos mira desde el lienzo es Juana Pacheco, esposa de Velázquez.

Una dama desconocida es la crónica de esa búsqueda documentalista -carrera que estudió Del Amor antes que Periodismo- y al mismo tiempo una ficción histórica en la que imagina las escenas de la vida de la joven hija del maestro de Velázquez, ella misma una artista que muy pronto asumió que no podría dedicarse profesionalmente a su vocación.

“Siendo mujer no había salida; sería imposible vender una obra suya, aprender en talleres que no fueran el familiar”, dice en el libro su padre, Francisco Pacheco, al que pone a hablar Carlos del Amor. “Me gusta pensar que Juana ayudó a Velázquez a pintar algo”, ha asegurado por su parte el periodista en la entrevista.

“Una dama desconocida” (Espasa), Carlos
“Una dama desconocida” (Espasa), Carlos del Amor

También indaga en otros personajes a la sombra del inconmensurable talento del autor de ‘Las Meninas’, como el pintor Juan Velázquez, hermano de Diego, y otro “perdedor” de la Historia del Arte. “El mío es un cuadro perdedor en una novela que habitan más perdedores que ganadores”, afirma el escritor.

En cuanto a la figura de Velázquez, Del Amor explica que al escribir este libro ha aprendido que este tótem de la cultura “fue un tipo aburrido, algo frío y no especialmente simpático”. “Le faltaba un poco de rock and roll, yo creo que no debió de dar una sorpresa en su vida”, ha incidido.

Así, frente a artistas de apasionantes biografías como Caravaggio, Rafael o Rembrandt, Velázquez ha pasado a la Historia solo por su “obra incontestable”, dice Del Amor, al que precisamente este aspecto “gris” de la trayectoria del sevillano le pareció más interesante.

Para la obra, que representa
Para la obra, que representa a Sibila, un personaje de la mitología grecorromana, el artista utilizó de modelo a su esposa, Juana Pacheco (Museo del Prado)

Otra de las cuestiones que se plantean en la novela es “la mirada pervertida por el márketing” que se posa sobre la obra artística, y la constatación de que un cuadro como el ‘Ecce Homo’, que se iba a subastar por 1.500 euros hace cuatro años en Madrid, disparó su aura, su épica y por supuesto su valoración cuando fue atribuido a Caravaggio.

“Mi novela, por desgracia, no es descubrir una grandísima obra maestra, es más sacar del anonimato a alguien que fue pintado hace 400 años, retratar la obsesión de un coleccionista y trazar la biografía de ese Velázquez aburridillo”, concluye Carlos del Amor, a quien no obstante le queda la duda de si “quizá en el futuro a lo mejor alguien se fija mejor en ella”.

Fuente: EFE