
I
De la vida de Clara Peeters no se sabe prácticamente nada. Se cree que nació entre 1580 y 1590 en Amberes. De su formación tampoco hay registros, aunque se especula con que su padre era pintor y fue el que la formó en el arte del dibujo y la pintura.
Su primera obra se titula Bodegón de galletas y está fechada en 1607. La última, La Virgen y el Niño dentro de una corona de flores, es de 1621. Luego no hay rastros de su vida. Pudo haber muerto esa misma noche que concluyó el cuadro o haber tenido una larga vida durante muchas décadas más.
Clara Peeters es un fantasma que habitó el mundo. Sus pinturas maravillosas son la prueba.
II
De las 39 obras que se conservan con su firma, quizás la más hermosa sea la que aquí exponemos. Es un óleo sobre tabla de 52 x 73 centímetros con fecha en 1611 titulada Bodegón con flores, copa de plata dorada, almendras, frutos secos, dulces, panecillos, vino y jarra de peltre. Está en el Museo del Prado, Madrid, junto a otros tres cuadros similares de Peeters tanto en su contenido como en su tamaño.
Muchos dicen que forman una serie que representa las cuatro estaciones del año. Tampoco se puede comprobar si la artista tuvo esa intención ya que no hay inventarios que lo comprueben.
En el cuadro hay higos secos, pasas, almendras —estas frutas sustituían a las manzanas, las peras o las cerezas en el invierno—, rosquillas, pretzels y barritas de azúcar. Además una copa dorada y una jarra de peltre donde la artista dibujó su propio reflejo varias veces, una selfie de vanguardia. En ese gesto insistente por hacerse visible se puede percibir su necesidad de visibilizar el trabajo de una mujer entre tantos pintores varones.
Es que ella fue una de las pocas mujeres artistas activas en Europa durante la primera mitad de siglo XVII. Lo curioso es que recién en 2016 el Museo del Prado montó una exposición donde por primera vez una pintora era la protagonista. Y fue Clara Peeters.
III
El realismo de la obra es realmente increíble. Las líneas, las formas, pero sobre todo los colores. Los tonos cálidos de la comida y de la copa dorada se refuerzan sobre los tonos furiosos de las flores y el vino que, a su vez, resplandecen frente a la oscuridad del fondo y de la jarra.
El género de estos cuadros se llama Bodegón. Se trata, básicamente, de escenas de desayunos donde los objetos preciosos de metal o cerámica contrastan con flores, frutos y piezas de pesca o caza. Para muchos especialistas, el Bodegón está íntimamente relacionado con el género Vanitas, donde hay retratos, vinos, flores y calaveras aludiendo a la fragilidad de la vida y la inminencia de la muerte.
Ambos géneros son utilizados para desarrollar la técnica y el color. Como si se tratara de una prueba de fuego para ver quién era mejor pintor. Allí, Clara Peeters se lucía como nadie.
SIGA LEYENDO
Últimas Noticias
Pequeños lectores, grandes cambios: cómo la lectura recreativa en la niñez transforma el aprendizaje y fortalece la empatía
El acceso temprano a libros de calidad y la motivación adecuada en la etapa escolar inicial impulsan habilidades sociales, mejoran la comprensión de realidades diversas y contribuyen a una formación integral

Cuál es el vínculo entre el sable de San Martín y la familia que fue a la Justicia para frenar el traslado
Con el sable ya trasladado, el expediente dejó planteada una pregunta incómoda sobre herencias, legitimidad y quién puede hablar en nombre de la Historia

“El hombre en busca de sentido”: cómo la experiencia del nazismo forjó un best seller atemporal
Viktor Frankl es el autor de este libro publicado en 1946 qy no baja de los primeros puestos. Fue un neurólogo, psiquiatra y filósofo austríaco, fundador de la logoterapia, que sobrevivió a los campos de concentración nazis. Los números de ventas son impresionantes

Entre la autodestrucción, el arte y la herencia cultural: cómo Baudelaire, Plath y Poe redefinieron el valor del dolor creativo
Desde la bohemia en París hasta la marginalidad en Los Ángeles, autores como Verlaine y Bukowski encarnan una rebeldía que sigue seduciendo. Los mitos sobreviven entre la incomprensión y la autenticidad artística

Los museos del hemisferio norte que nunca cierran: el auge del turismo cultural, la batalla por la afluencia y tradiciones que resisten en el sur
Una revolución silenciosa reconfigura los horarios de los museos más emblemáticos. Nuevas estrategias enfrentan la presión internacional y el debate sobre conservación y acceso se intensifica en todo el mundo



