“Los colombianos son decentes hasta para insultar”, esta fue la experiencia de creadora de contenido mexicana

La anécdota se dio gracias a una expresión muy colombiana que parece amable, pero esconde rabia y es la antesala a insultos

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Según la creadora de contenido, los colombianos son educados incluso al momento de insultar - crédito @queondasoyyess / TikTok

La experiencia de una creadora de contenido mexicana que reside en Colombia desde hace 4 años ha puesto en evidencia una particularidad del lenguaje cotidiano en ese país: la tendencia a mantener la cortesía incluso en situaciones de conflicto o al momento de insultar.

En uno de sus videos más recientes, que ha superado los 5.000 me gusta, la usuaria conocida como @queondasoyyess compartió diversas anécdotas que ilustran cómo la amabilidad y la educación se entrelazan con la expresión de molestias o reproches en la vida diaria colombiana.

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La creadora relató que, al principio de su estadía, le resultaba difícil distinguir si los comentarios que recibía eran muestras de amabilidad genuina o, en realidad, formas veladas de desaprobación.

En una ocasión, mientras seleccionaba papas en un mercado, una mujer le pidió: “Hágame el favor y me da espacio”. Ella respondió con cortesía, ofreciéndole incluso una bolsa para no ensuciarse las manos, pero notó que la interlocutora no compartía su amabilidad.

Los colombianos por lo general
Los colombianos por lo general son muy amables y serviciales - crédito Freepik

En otra situación, mientras recogía los desechos de su perra en la calle, una señora le dijo: “Hágame el favor y recoge eso, no sea cochina”. La respuesta de la creadora fue igualmente educada: “Ah, sí, gracias. Sí, gracias. Ya lo voy a recoger”.

Con el tiempo, la creadora comenzó a identificar matices en el uso de ciertas expresiones. Recordó un momento en el que su compañero, visiblemente molesto, le dijo: “Hágame el hijue... favor de no dejar el desorden acá”, lo que le hizo comprender que la frase podía adquirir un tono ofensivo dependiendo del contexto y la entonación.

Esta ambigüedad la llevó a sentirse confundida, especialmente en Santander, donde, según su percepción, la forma de hablar puede sonar confrontativa incluso en situaciones cotidianas. En su relato, mencionó que en ocasiones prefería evitar responder cuando, en su restaurante, le pedían: “Hágame el favor y me trae la cuenta”, ya que no lograba discernir si la solicitud era cordial o una muestra de molestia.

La creadora concluyó que, tras varios años en Colombia, ha aprendido a diferenciar entre la cortesía auténtica y el sarcasmo disfrazado de educación. Según su compañero, la clave está en el uso de expresiones como “Hágame el favor” y “por favor”, que, aunque pueden parecer equivalentes a un simple “por favor” en México, en Colombia adquieren matices propios.

En muchas oportunidades, a pesar
En muchas oportunidades, a pesar de los conflictos, los colombianos mantienen la amabilidad - crédito Freepik

No obstante, reconoció que su experiencia podría estar influida por las costumbres de Santander y no necesariamente reflejar la totalidad del país.

La publicación generó una amplia respuesta en los comentarios, donde varios usuarios colombianos confirmaron que estas expresiones son comunes en todo el territorio nacional.

Algunos destacaron el uso del sarcasmo en frases como “no, pues gracias”, mientras que otros señalaron la advertencia implícita en el “con todo respeto pero...”, que suele preceder a comentarios ofensivos. También se mencionó la diferencia entre “Hágame el favor”, “Me haces el gran favor” y “por favor”, así como la creatividad que puede desplegarse cuando la ofensa es más intensa.

En el debate surgido a raíz del video, varios participantes subrayaron que la cortesía y el respeto reflejan valores y principios fundamentales en la sociedad colombiana. La manera en que se trata a los demás, incluso en situaciones de tensión, evidencia una creencia en la dignidad y el valor del otro.

Por lo general, los colombianos
Por lo general, los colombianos mantienen comentarios pasivo agresivos antes de pelear - crédito Freepik

Además, la educación y el respeto son vistos como ejemplos a seguir, especialmente para los niños, y contribuyen a la construcción de una sociedad más respetuosa.

La fama de los colombianos como personas educadas y respetuosas convive, según los propios usuarios, con una reconocida habilidad para el ingenio verbal, que se manifiesta tanto en la multiplicación de groserías como en la creatividad para insultar, siempre matizada por una aparente cordialidad.