El euro no aguantó la presión y cayó en Colombia: el movimiento del 28 de noviembre dejó al mercado en alerta

La divisa europea retrocedió en medio de un ambiente global de incertidumbre y un mercado colombiano que sigue reaccionando a cada variación

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La inflación en la Eurozona
La inflación en la Eurozona muestra disparidad, con España bajando al 3% y Alemania superando la meta del 2%, lo que condiciona las decisiones del BCE - crédito Dado Ruvic/REUTERS

El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 28 de noviembre de 2025 en un promedio de $4.345,60, lo que representó una caída de 29,70 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de -0,68%. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.358,87 y un mínimo de $4.318,79, reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.

Si bien no se registraron máximos históricos, el alza en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.

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El Banco Central Europeo mantiene
El Banco Central Europeo mantiene una política monetaria rígida, sin recortes de tasas previstos antes de 2026, pese a la presión inflacionaria - crédito Antonio Bronic/REUTERS

Teniendo en cuenta los últimos siete días, el euro acumula un descenso 0,69%, de manera que en términos interanuales todavía mantiene una bajada del 0,66%.

Con relación a jornadas previas, invirtió el dato de la jornada anterior, donde finalizó con una subida del 0,46%, demostrándose incapaz de establecer una tendencia definida. La cifra de la volatilidad fue notoriamente superior a la acumulada en el último año, mostrándose como un activo con mayores alteraciones de lo previsible.

Narrativa de mercado

El comportamiento reciente del euro vuelve a situarlo en el centro de las discusiones financieras globales, no tanto por movimientos bruscos en su cotización, sino por el trasfondo económico que empieza a perfilar el rumbo del Banco Central Europeo (BCE).

Mientras en Estados Unidos se consolida la expectativa de un giro monetario expansivo, impulsado por una probabilidad del 87% de que la Reserva Federal reduzca tasas en diciembre, el BCE mantiene una postura más rígida. Las actas de su última reunión dejaron claro que, salvo una sorpresa inflacionaria a la baja, Europa no contempla recortes antes de 2026. Esto deja al euro navegando entre dos narrativas, la debilidad del dólar por razones de política monetaria y la persistente preocupación europea por una inflación que, aunque heterogénea, no cede del todo.

La dinámica inflacionaria del bloque explica parte del tono cauteloso. España mostró un descenso al 3,0%, pero Francia e Italia se mantuvieron estancadas en 0,9% y 1,2%, mientras Alemania continúa por encima de la meta del 2%. A este cuadro se suma un pequeño repunte en las expectativas de inflación a 12 meses, que pasaron de 2,7% a 2,8%. Aunque marginal, este movimiento basta para que el BCE mantenga la guardia arriba. Para el euro, este mosaico mixto implica una estabilización apoyada en fundamentos prudentes, mientras el dólar encuentra razones para seguir debilitándose.

La volatilidad del euro frente
La volatilidad del euro frente al peso colombiano superó el promedio anual, reflejando mayor incertidumbre en el mercado cambiario - crédito David W Cerny/REUTERS

El panorama europeo no termina allí. El Reino Unido, aunque fuera de la Eurozona, añada otra pieza al rompecabezas. La industria automotriz registró una caída histórica del 23,8% en la producción de octubre, la peor cifra para ese mes en más de siete décadas. Un ciberataque que paralizó temporalmente a Jaguar Land Rover explica gran parte del desplome. Sin embargo, el evento también refleja la fragilidad del sector manufacturero británico en un momento de alta competencia global y presión sobre costos. Este deterioro resta impulso a la libra y refuerza el atractivo relativo del euro frente a otras divisas europeas.

El mapa internacional introduce otros puntos de referencia. Japón ofrece señales de firmeza con una inflación subyacente en Tokio estable en 2,8% y una inesperada expansión industrial del 1,4% mensual en octubre, mientras China concentra la atención por los próximos datos del PMI. América Latina sigue aportando contrastes: México sorprende con un superávit comercial de 600 millones de dólares y exportaciones manufactureras creciendo al 17,4% interanual; Brasil, por su parte, crea menos empleo del esperado.

Para Colombia, la discusión se mueve hacia el terreno fiscal y laboral. El peso colombiano, si bien menos protagonista en la narrativa internacional, enfrenta un entorno donde las señales internas pesan más que los movimientos externos. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal advirtió un deterioro estructural hacia 2025, el déficit primario ascendería al 3% del PIB, el mayor nivel en un cuarto de siglo, excluyendo la pandemia, y la deuda neta podría cerrar en 57,5% del PIB. Este panorama limita el margen de maniobra del Gobierno y crea un telón de fondo complejo para el COP, que seguirá sensible a flujos locales y a las percepciones sobre sostenibilidad fiscal.

El peso colombiano enfrenta presiones
El peso colombiano enfrenta presiones por el deterioro fiscal, con un déficit primario proyectado en 3% del PIB y deuda neta al 57,5% - crédito Europa Press

Al mismo tiempo, sectores como el cacaotero muestran señales positivas, con una producción estimada de 70.000 toneladas y un notable viraje hacia la exportación de bienes con valor agregado, que ya representan el 70% de las ventas externas. Mientras el país espera las cifras del Dane sobre desempleo y la reunión, sin decisiones, del Banco de la República, el mercado cambiario seguirá evaluando cómo estas variables moldean el atractivo del peso colombiano frente a un euro contenido y un dólar en repliegue.