El meteorólogo Max Henríquez propuso medidas drásticas ante riesgo de sequías en Bogotá: “Se cierra la ciudad o se aumenta la oferta de agua”

El meteorólogo advierte sobre la insostenibilidad de los recursos hídricos ante el crecimiento demográfico y sugiere limitar la expansión urbana o ampliar la infraestructura hídrica

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Max Henríquez alerta sobre la
Max Henríquez alerta sobre la insostenibilidad del sistema Chingaza para abastecer a Bogotá - crédito suministrada a Infobae por Max Henríquez

De acuerdo con el meteorólogo Max Henríquez, la situación hídrica en Bogotá y el departamento de Cundinamarca enfrenta un panorama crítico que podría agravarse en los próximos meses.

Aunque la capital del país espera el fin del racionamiento de agua, implementado debido a los bajos niveles de los embalses, el experto lanzó un contundente llamado de atención sobre la sostenibilidad del suministro de agua en la región.

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“La oferta ya se quedó corta para esa cantidad creciente de personas. Se estimó hace unos años que a Bogotá llegaban 300 mil personas anualmente, algo insostenible”, expresó Henríquez a través de su cuenta de X.

Según el experto, la capacidad actual del sistema hídrico es insuficiente para atender la creciente demanda de la población, lo que podría derivar en graves consecuencias durante fenómenos climáticos como El Niño.

Los embalses Chuza y San
Los embalses Chuza y San Rafael operan al 39,62 % de su capacidad, agravando la crisis hídrica - crédito Colprensa

En declaraciones difundidas a través de su cuenta en X, Henríquez recordó que el sistema Chingaza, inaugurado en 1983, fue diseñado para abastecer a Bogotá durante un periodo estimado de 25 años, es decir, hasta 2010. Sin embargo, el crecimiento demográfico de la ciudad ha superado con creces las proyecciones iniciales.

“Se estimó hace unos años que a Bogotá llegaban 300.000 personas anualmente, algo insostenible”, afirmó el meteorólogo.

Actualmente, el sistema Chingaza, que incluye los embalses Chuza y San Rafael, opera con niveles críticos, alcanzando apenas el 39,62 % de su capacidad, según el reporte más reciente de la Alcaldía de Bogotá.

Ante este panorama, Henríquez planteó dos posibles soluciones para evitar una crisis mayor. La primera, que calificó como una medida extrema, sería “cerrar la ciudad”, es decir, limitar el crecimiento poblacional de Bogotá.

La segunda opción sería aumentar la oferta de agua mediante la construcción de un nuevo sistema hídrico, conocido como Chingaza II, que debería desarrollarse con el menor impacto ambiental posible.

Además, sugirió estimular el retorno de las personas a sus ciudades o poblaciones de origen como una forma de aliviar la presión sobre los recursos de la capital.

Max Henríquez aseguró que el
Max Henríquez aseguró que el fenómeno de El Niño podría intensificar el déficit hídrico en Bogotá y Cundinamarca - crédito suministrada a Infobae por Max Henríquez

El experto también expresó su preocupación por los efectos que podría tener un próximo fenómeno de El Niño en la región. “No me quiero ni imaginar qué va a pasar en el próximo fenómeno de El Niño”, advirtió, subrayando la necesidad de tomar medidas preventivas para garantizar el suministro de agua en el futuro.

El racionamiento de agua en Bogotá, implementado por la administración del alcalde Carlos Fernando Galán, ha sido una medida necesaria para enfrentar la disminución de los niveles en los embalses.

Según explicó el alcalde en una entrevista con Blu Radio, la ciudad está a la espera de que se confirme el inicio del nuevo año hidrológico, lo que permitiría levantar las restricciones. “Estamos esperando que se confirme el inicio del año hidrológico, es decir, que cambie la tendencia en Chingaza. Está cambiando más o menos, pero necesitamos unos días de ratificación de ese cambio para poder anunciarlo”, señaló Galán.

El año hidrológico, que mide el comportamiento de las precipitaciones, podría traer un alivio temporal a la crisis hídrica. Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), Colombia entró en la primera temporada de lluvias de 2025, que se extenderá hasta mayo.

El año hidrológico promete lluvias
El año hidrológico promete lluvias intensas que aliviarían temporalmente los niveles de los embalses - crédito Colprensa

Durante este periodo, se espera que las precipitaciones sean especialmente intensas en las regiones Andina, Caribe y Pacífica, así como en el norte de la Amazonía. En el caso de la región Andina, que incluye a Bogotá, las lluvias podrían superar el promedio histórico entre un 40% y un 60%, siendo abril el mes más lluvioso del trimestre.

El sistema Chingaza, ubicado en la cordillera oriental, es una infraestructura clave para el abastecimiento de agua en Bogotá. Según Henríquez, los embalses de este sistema se encuentran en una zona privilegiada, donde las precipitaciones anuales oscilan entre 4.000 y 5.000 milímetros, llegando incluso a 6.000 milímetros en áreas cercanas como el piedemonte llanero.

Sin embargo, la capacidad del embalse de Chuza, que tiene una profundidad máxima de 127 metros y abarca un área de 537 hectáreas, ya no es suficiente para satisfacer la demanda de una población en constante crecimiento.

El meteorólogo destacó que el agua del sistema Chingaza abastece al 80% de los habitantes de Bogotá, lo que subraya la importancia de garantizar su sostenibilidad a largo plazo. No obstante, advirtió que la construcción de un nuevo sistema como Chingaza II debe realizarse con un enfoque ambientalmente responsable para minimizar su impacto en el ecosistema.

La advertencia de Henríquez llega en un momento crítico, cuando Bogotá enfrenta no solo los efectos inmediatos del racionamiento de agua, sino la amenaza de fenómenos climáticos extremos que podrían agravar la situación. Su llamado a tomar medidas drásticas, como limitar el crecimiento de la ciudad o ampliar la infraestructura hídrica, pone de manifiesto la urgencia de abordar el problema desde una perspectiva integral.

Mientras tanto, los habitantes de Bogotá esperan con expectativa el anuncio del fin del racionamiento, confiando en que las lluvias previstas para los próximos meses contribuyan a estabilizar los niveles de los embalses. Sin embargo, como lo señaló Henríquez, la solución a largo plazo requerirá decisiones estratégicas y una planificación cuidadosa para garantizar el acceso al agua en una ciudad que sigue creciendo a un ritmo acelerado.