Un ex taxista con enfermedad terminal fue abandonado por su familia en plena vía pública: la única que busca ayudarlo es su nieta menor de edad

Un hombre de 57 años, con movilidad limitada y necesidades médicas, quedó en situación crítica tras ser rechazado por sus familiares

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Careciendo de recursos básicos y
Careciendo de recursos básicos y afectado por limitaciones físicas, encuentra refugio gracias a la bondad de un trabajador del taller - crédito Areliz Chila Claros / Facebook

José Elver Escobar, un hombre de 57 años que trabajó como taxista y enfrenta una enfermedad terminal, fue dejado en plena vía pública de Neiva, frente a un taller mecánico, tras ser dado de alta por un hospital.

Según informó el portal Laboyanos.com, el ex taxista fue abandonado por sus propios familiares, quienes se negaron a recibirlo en sus hogares, a pesar de contar con los recursos necesarios para brindarle apoyo.

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De acuerdo con el medio, Escobar fue dejado frente al taller como si se tratara de un objeto más.

Allí permaneció sentado en una silla de colores, esperando durante un largo tiempo hasta que comprendió que su familia no regresaría por él. En ese momento, un empleado del taller, que lo conocía desde hace algún tiempo, decidió acogerlo y brindarle ayuda de manera desinteresada.

Careciendo de recursos básicos y
Careciendo de recursos básicos y afectado por limitaciones físicas, encuentra refugio gracias a la bondad de un trabajador del taller - crédito Colprensa

El hombre que lo ha estado cuidando relató a La Nación que el hospital envió a Escobar en un taxi hasta el lugar, y que nadie más quiso hacerse cargo de él.

Según su testimonio, ni los hijos ni los hermanos del extaxista aceptaron recibirlo en sus hogares, a pesar de que algunos de ellos cuentan con los medios económicos para hacerlo.

Incluso, se intentó que Escobar pudiera habitar una vivienda que heredó de su madre, pero también le negaron la entrada bajo el argumento de que no había espacio suficiente.

La situación de José Elver Escobar ha generado indignación en la comunidad local, especialmente por la actitud de su familia.

Según reportó tsmnoticias, su hija, que reside en Algeciras, expresó que no podía hacerse cargo de él debido a la falta de tiempo.

Mientras lucha por su salud
Mientras lucha por su salud y su supervivencia, José Elver Escobar depende del esfuerzo de su nieta, quien carece de los medios necesarios. - crédito Facebook

Por otro lado, su única aliada es su nieta, una menor de edad que, a pesar de sus limitaciones, intenta apoyarlo en lo que puede. Sin embargo, la menor no cuenta con los recursos ni las posibilidades para ofrecerle el cuidado que necesita.

Escobar enfrenta una condición de salud que lo ha dejado sin movilidad y con dificultades para hablar. Además, requiere atención médica especializada, medicamentos y el uso permanente de pañales, lo que hace que su cuidado sea complejo y demandante.

Según detalló La Chiva de Urabá, estas necesidades han sido ignoradas por su familia, quienes han optado por no asumir la responsabilidad de atenderlo.

El caso de José Elver Escobar no solo ha conmovido a la comunidad, sino que también ha generado un llamado urgente a la solidaridad y a la intervención de las autoridades locales. Según consignó Laboyanos.com, el hombre que lo acogió en el taller mecánico, quien es pintor de oficio y vive allí con su familia, ha asumido el cuidado de Escobar sin recibir ningún tipo de ayuda externa.

El ex taxista, con movilidad
El ex taxista, con movilidad reducida y necesidades urgentes, encontró alivio en manos de un pintor que decidió ayudarlo ante la ausencia de su familia - crédito Colprensa

“El hospital lo envió en taxi y lo dejaron aquí, al frente de mi taller. Nadie más lo quiso recibir”, declaró entre lágrimas el hombre que lo acompaña, según recogió La Nación. Su testimonio refleja la gravedad de la situación y la falta de apoyo que ha enfrentado Escobar por parte de su entorno familiar.

La historia de este ex taxista, conocido por su carácter servicial durante sus años de trabajo, ha puesto en evidencia la necesidad de fortalecer los sistemas de apoyo para personas en condiciones de vulnerabilidad.

La comunidad y los medios locales han instado a las autoridades a garantizar que Escobar reciba la atención digna que merece, mientras su caso sigue generando debate y reflexión sobre el abandono y la responsabilidad familiar.

Mientras tanto, el hombre que lo cuida continúa brindándole compañía y atención en el taller mecánico, demostrando que, a pesar de las adversidades, aún existen actos de bondad y solidaridad en medio de la indiferencia.