De la amistad a la traición: así fue como estuvo a punto de caer en una red de trata de personas

La historia de Andrea pone de manifiesto cómo la manipulación y los engaños pueden llevar a una persona a la explotación sexual, con la participación de personas cercanas

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Andrea, una usuaria de TikTok, compartió su experiencia cercana de ser vendida por su mejor amiga, revelando la manipulación detrás de estos engaños - crédito andregr.97/TikTok

La trata de personas con fines de explotación sexual, también conocida como “trata de blancas”, es uno de los delitos que con mayor crudeza afecta a Colombia.

Este flagelo se alimenta de la vulnerabilidad de mujeres y niñas que se encuentran en situaciones de pobreza, desplazamiento o falta de oportunidades, por lo que las víctimas, engañadas con promesas de empleo, riqueza o una vida mejor, son luego obligadas a trabajar en la industria del sexo, en ocasiones dentro del territorio nacional, pero con frecuencia también en el exterior.

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En ese contexto, los testimonios de personas que han vivido este tipo de engaños adquieren una relevancia esencial para generar conciencia y prevenir que otras mujeres sean captadas.

Recientemente, la usuaria de TikTok identificada como Andrea compartió su dura experiencia: estuvo a punto de ser vendida por su mejor amiga, quien buscaba lujos y dinero a costa de su inocencia y desconocimiento de lo que estaba sucediendo en realidad.

Un vínculo de confianza que se convirtió en pesadilla

Andrea relató que conocía a esta amiga desde que ambas tenían seis años, por lo que practicaban deportes y estudiaban juntas y eran tan cercanas que su padre la acogió en su hogar como una hija más.

La estrecha relación se mantuvo hasta la adolescencia y los primeros años de la adultez, pero fue entonces cuando la amiga conoció a un hombre adinerado de Estados Unidos que visitaba Medellín y comenzó a frecuentarlo, permitiéndole poco a poco involucrarse en la vida de Andrea.

Andrea relató cómo su amiga
Andrea relató cómo su amiga de la infancia la puso en riesgo al involucrarla con un hombre que buscaba explotarlas sexualmente - crédito andregr.97/TikTok

La estrategia para ganar su confianza fue simple, pero efectiva: invitarla a restaurantes lujosos y tiendas exclusivas, cubriendo todos los gastos y asegurándole que no debía preocuparse por nada.

Ante su sorpresa, Andrea cuestionó qué se esperaba a cambio, pero su amiga insistía en que nada estaba pasando fuera de lo normal, que el hombre solo quería conocerlas y “ser su amigo”.

Andrea, sintiendo recelo, decidió confiar en su amiga de toda la vida, sin llegar a sospechar que podría tratarse de algo tan peligroso.

Regalos, invitaciones y silenciosas alertas

A medida que avanzaba la “amistad”, el hombre comenzó a insistir en que Andrea le escribiera con frecuencia.

Aunque ella se sentía incómoda, su amiga minimizaba sus recelos: le pedía que fuera amable, que agradeciera la ayuda, los lujos y la atención que recibían.

Las alarmas internas de Andrea se encendían, pero la presencia de su amiga, a quien quería y en quien confiaba, la convencía de que todo era normal.

Las víctimas son engañadas con
Las víctimas son engañadas con promesas de empleo o una vida mejor, siendo luego explotadas en la industria del sexo, tanto dentro como fuera del país - crédito iStock

Uno de los mayores ofrecimientos llegó cuando el hombre prometió llevarlas a Estados Unidos cubriendo todos los gastos, incluyendo la obtención del pasaporte y la visa.

Andrea sintió ilusión y curiosidad, pero también un creciente malestar que la llevó a comentarle la situación a su madre.

Su progenitora le advirtió que no se fiara ciegamente de promesas tan espléndidas, pues algo turbio podía estar detrás de tanta generosidad; sin embargo, Andrea se aferró a la palabra de su amiga y continuó adelante.

Una escena que lo cambió todo

Lo que finalmente detonó la sospecha de Andrea ocurrió cuando el hombre y su amiga la invitaron a un hotel, bajo el pretexto de entregarles unos regalos.

Al llegar, todo parecía normal, hasta que, tras la cena, fueron a una habitación donde él les obsequió lencería íntima y expresó su deseo de verlas desfilar con ella.

Aunque Andrea se sintió profundamente incómoda, volvió a ceder ante la insistencia de su amiga de “no exagerar” y considerarlo como un simple favor.

Pocos días después, la situación escaló a un nivel todavía más perturbador, pues el hombre y su amiga empezaron a tener relaciones sexuales en presencia de Andrea y la presionaron para que se uniera.

La joven, paralizada por el miedo y la confusión, se negó una y otra vez, mientras su amiga buscaba convencerla de que no había “nada de malo” en ello.

La trata de personas con
La trata de personas con fines de explotación sexual es uno de los delitos más crueles que afecta a Colombia, alimentándose de la vulnerabilidad de mujeres y niñas - crédito Andina

Andrea logró marcharse bajo el pretexto de que su madre la necesitaba en casa, sintiéndose asqueada y con la certeza de que aquello no era solo un encuentro casual, sino la antesala de una red de explotación sexual.

“Al final se cansaron de insistirme y lo único que me decían era: ‘Ay, aburrida’, pero por mi mente solamente pasaban las miles de veces que mi mamá me decía no confíe en ella. Por un instante yo pensé que en serio algo iba a pasar conmigo o que yo no iba a volver a mi casa”.

Una decisión que la salvó

Esa noche marcó un punto de quiebre: Andrea cortó toda comunicación con su amiga, bloqueándola de sus redes sociales y alejándose por completo de quien siempre consideró parte de su familia.

Tiempo después, supo que esta mujer intentó seducir a otras conocidas con la misma promesa de un viaje a Estados Unidos cubierto por un “generoso” patrocinador.

El descubrimiento de los verdaderos planes de su amiga la llenó de temor al imaginar lo que podría haberle ocurrido si hubiera aceptado.

Aunque no llegó a ser víctima directa de trata, sus propias vivencias le dejaron claro cómo operan estos engaños: usando la cercanía emocional, la oferta de lujos y la manipulación psicológica para doblegar a sus objetivos.

“Dios es grande y gracias a lo que vi esa noche fue mi detonante para haberme alejado de ella, pero que triste que existan este tipo de amigas que le quieren a uno destruir la vida”.