En el municipio de Arenal, Bolívar, se registró un movimiento telúrico de 2.5 puntos y de profundidad inferior a los 30 kilómetros. No se reportan víctimas ni daños estructurales.
Colombia experimenta frecuentes sismos debido a su ubicación geográfica en una zona de alta actividad sísmica. Las principales razones son:
En caso de un temblor, la seguridad personal es prioritaria, y conocer los sitios adecuados para resguardarse puede marcar la diferencia. Los expertos en sismología y protección civil recomiendan algunos lugares y medidas para minimizar riesgos durante un sismo.
Dentro de edificios, los lugares más seguros son aquellos que ofrecen estructura firme y protección contra objetos que puedan caer o romperse. Se recomienda ubicarse bajo mesas sólidas o escritorios fuertes, ya que pueden proteger la cabeza y el torso de escombros.
Si no es posible acceder a estos muebles, otra alternativa segura es situarse junto a columnas o paredes interiores de carga.
Estas estructuras suelen ser más resistentes y ofrecen protección adicional. Evitar las paredes exteriores, así como las ventanas y espejos, es fundamental para reducir el riesgo de lesiones por cristales rotos o desprendimientos.
En zonas exteriores, la recomendación es alejarse de edificios, postes de luz, árboles y estructuras que puedan colapsar. De ser posible, se debe mover a espacios abiertos, libres de cualquier objeto que pudiera caer. Esto disminuye significativamente el riesgo de impacto directo.
Si se encuentra en un automóvil, los especialistas aconsejan detenerse en un área segura, lejos de puentes, túneles y pasos elevados, permaneciendo dentro del vehículo hasta que finalice el movimiento.
Después del temblor, es esencial mantenerse alerta ante réplicas, evitar el uso de ascensores y seguir las instrucciones de las autoridades locales. Preparar un plan de emergencia familiar y conocer los puntos seguros en el hogar o lugar de trabajo puede facilitar la respuesta en situaciones de sismo, contribuyendo a la seguridad de todos los involucrados.
Alimentos, para mínimo tres días. Tenga en cuenta productos enlatados o en paquete abre fácil, además de agua.
Es crucial tener un botiquín de emergencia bien equipado. Este debe incluir elementos básicos de primeros auxilios como vendas, gasas estériles, cinta adhesiva médica, alcohol, antiséptico, tijeras, pinzas, guantes desechables, analgésicos, antiinflamatorios y medicamentos personales. Además, es esencial contar con una linterna con baterías de repuesto, un radio portátil a pilas, baterías adicionales, un silbato, agua embotellada, alimentos no perecederos, una cobija térmica, un kit de higiene personal, una lista de contactos de emergencia, copias de documentos importantes, una multiherramienta o navaja suiza, cuerda resistente, máscaras de polvo y dinero en efectivo.
Estos elementos asegurarán que se puedan proporcionar cuidados médicos básicos y mantener la supervivencia mientras se espera la llegada de ayuda. Tener un botiquín bien preparado puede marcar una gran diferencia en las primeras horas críticas después de un temblor, proporcionando lo necesario para atender heridas, mantenerse informado y protegido, y cubrir necesidades básicas hasta que se restablezcan los servicios.
En el municipio de Los Santos, en Santander, se registran entre 12 y 20 sismos diariamente, convirtiéndolo en uno de los puntos con mayor actividad sísmica a nivel global. A pesar de que estos movimientos telúricos suelen ser imperceptibles, un sismo de magnitud 6.6 el 10 de marzo de 2023 alteró la cotidianidad de esta comunidad, causando daños menores en estructuras y recordando a sus 12.000 habitantes su vulnerabilidad ante estas catástrofes naturales.
Los Santos se ubica al sur de Bucaramanga y es parte del cañón del Chicamocha, región que solo es superada por el área del Hindu Kush en Afganistán por su alta frecuencia de actividad sísmica. Las autoridades locales y entidades como la Casa de la Cultura y la Secretaría de Educación de Santander han resaltado la importancia de adaptar la infraestructura del área para soportar estos eventos geológicos, buscando minimizar el impacto en la población y en los edificios. Esta frecuencia de temblores ha llevado a que la comunidad de Los Santos desarrolle una peculiar adaptación a la constante actividad telúrica, los habitantes han incorporado medidas de seguridad y protocolos de emergencia en su vida diaria.