Falleció Tatiana Andia, la colombiana que escogió cómo morir: “Mi cáncer me dio una oportunidad única”

La investigadora y docente padecía un cáncer terminal y decidió no someterse a tratamientos agresivos, en lugar de eso, planificó su funeral y compartió con sus seres queridos durante sus últimos meses de vida

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La investigadora publicó una columna
La investigadora publicó una columna de opinión como última voluntad - crédito @tandiare/Instagram

El cáncer es la principal causa de muerte en el mundo. En Colombia se han diagnosticado alrededor de cuatro millones de casos nuevos por año, además, más de un millón de personas murieron por esta enfermedad en el país.

Uno de los casos más destacados en territorio nacional fue el de Taiana Andia, una economista, investigadora y docente que en agosto de 2023 fue diagnosticada con cáncer de pulmón, pero a diferencia de la mayoría de casos, ella decidió no someterse a ningún tipo de tratamiento agresivo.

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Un año y medio después de que tomó esta decisión, Andia falleció rodeada de sus seres queridos en la tarde del 26 de febrero, siendo la publicación de una columna de opinión en El Espectador, una de sus últimas voluntades. En este texto, la docente afirmó que no buscaba motivar a nadie a seguir con vida, ya que, no tener una enfermedad, debería ser un motivo suficiente.

Creo que es mucho pedirle a la moribunda que, además, motive a los vivos a vivir. No tener un cáncer terminal debería ser motivación suficiente”, es parte del texto.

La docente decidió no someterse
La docente decidió no someterse a ningún tipo de tratamiento - crédito @tandiare/Instagram

Así fueron los últimos meses de Tatiana Andia

En las entrevistas que Andia sostuvo con múltiples medios, la docente indicó que lo primero que la alertó fue un dolor de espalda inusual, que la llevó a someterse a varios exámenes que terminaron por confirmar su enfermedad.

Los médicos le informaron que el cáncer que padecía era incurable y altamente agresivo, por lo que tomó la decisión de no aceptar ningún tipo de quimioterapia, cirugías invasivas, intubaciones o jornadas de cuidados intensivos, argumentando que prefería estar viva el tiempo que el destino determinara.

“Los últimos días se sienten muy raros. Es un estado alterado de la conciencia casi psicodélico, como el que se experimenta bajo los efectos del LSD o los hongos alucinógenos. Cambia mucho. Es difícil reportar el tránsito hacia la muerte”, declaró en 2024 a la BBC.

Andia falleció el 26 de
Andia falleció el 26 de febrero - crédito @tandiare/Instagram

Después de ser diagnosticada, Andia le pidió a sus padres, a su esposo y a los médicos, no permanecer un solo día en el hospital, ya que quería despedirse de la mejor manera de sus seres queridos y en sus planes no estaba contemplado alargar su vida si no era con la calidad suficiente.

“Es algo que le desearía a todo el mundo. Si fuera posible, me encantaría que la gente muera como yo: muy feliz, muy amada, con tranquilidad, paz. Es muy especial”.

Sobre su experiencia en el ámbito de la salud, la docente afirmó que un caso cercano, en el que un amigo sufrió un cáncer terminal, provocó que no quisiera tener algún tratamiento, puesto que él se sometió a múltiples quimioterapias, pero en seis meses falleció de una forma que ella no compartía.

“Mis líneas rojas, lo que estaba dispuesta o no a hacer, fueron muy importantes para mí porque los médicos pueden ser muy insistentes. Tienen el instinto de salvarlo a uno y ofrecer alternativas y recomendaciones”, indicó sobre su relación con los médicos.

La docente afirmó que tomó
La docente afirmó que tomó la decisión debido a que un amigo sufrió demasiado durante los seis meses que logró su quimioterapia - crédito @tandiare/Instagram

En esa ocasión, la investigadora puntualizó las preguntas sobre su caso al indicar que no tenía ninguna deuda por la que quisiera forzar su continuidad en el plano terrenal, y que entendía que ella podría vivir entre uno y ocho años sin someterse a ningún tipo de tratamiento.

“A mí no me hace falta extender mi vida. No siento deudas. Lo que viví fue lo más pleno posible. Corto, pero sustancioso. Extender por extender no es lo que quiero hacer. Me dijeron que en promedio duraba un año, aunque también me hablaron de pacientes que habían durado hasta ocho”, puntualizó Andia en su entrevista con la BBC.