
En la mañana del miércoles 29 de noviembre, miembros de la comunidad indígena emberá se tomaron la Calle 26 para hacer una manifestación contra la Alcaldía de Bogotá, por los presuntos incumplimientos que han tenido en su estadía en la capital del país.
Para dar garantías a la manifestación y también a la seguridad de las personas que se encuentraban allí, el grupo especial Gogev (Grupo Operativo de Gestión en Vía) hizo el respectivo acompañamiento.
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Además, las autoridades de tránsito lograron controlar el tráfico para que se retomara con normalidad, sin embargo, en ese momento el paso por allí era demasiado lento, por lo que se le hizo el llamado a los conductores que se movilizaban por este corredor vial a que tuvieran paciencia mientras se normalizaba el tráfico.

Por otra parte, se les dijo a las personas que transitaban por la Calle 26 a que tomaran vías sustitutivas, sin embargo, cabe resaltar que Transmilenio no se vio afectado y tampoco hubo cierres de estaciones, por lo que el flujo de la flota fluyó de manera normal. Como rutas alternas se tenían la Avenida Caracas y la Avenida NQS.
En medio de las movilizaciones, según dio a conocer el Noticentro 1 CM&, algunos de los manifestantes de la comunidad Emberá ingresaron a la fuerza a las instalaciones del Complejo Logístico San Cayetano de la Unidad de Víctimas en Bogotá.
La movilidad se recuperó sin problemas
Sobre las 9:50 de la mañana la cuenta oficial de X de transito Bogotá confirmó que ya se había recuperado la movilidad en la calle 26 y que se presentaba un gran flujo de carros con dirección al occidente de la ciudad. Sin embargo, se desconoce si la movilización terminó por iniciativa propia de la comunidad Emberá o si se debió a un acuerdo entre ellos y las autoridades o si ellos llegaron a su lugar de destino. Sin embargo, esa situación abre el debate sobre cuál es la situación de los Emberá en Colombia y en Bogotá

Qué pasa con los indígenas emberá
En septiembre de 2021 los medios de comunicación registraron nuevamente la situación de vulnerabilidad en la que se encontraban cientos de indígenas de los pueblos emberá dobidá y emberá katío, quienes permanecen en condición de desplazamiento desde hace años en Bogotá y decidieron en esa fecha decidieron acampar de manera permanente en el Parque Nacional Olaya Herrera para reclamar atención real y efectiva.
La problemática no se reduce a un hecho aislado, sino que responde a una serie de factores que han vulnerado sistemáticamente los derechos humanos y territoriales de estas comunidades. Entre los factores de encuentran la presencia de actores armados, los conflictos internos y la inseguridad jurídica de sus territorios, estos dieron paso a un éxodo masivo que ha tenido como receptoras, entre otras, a las ciudades de Pereira, Armenia, Medellín y Bogotá.
Sin duda alguna, el caso de los Emberá es uno de los más documentados respecto al desplazamiento forzado de comunidades indígenas que han tenido que movilizarse a ciudades intermedias y principales, con la inminente amenaza que esto representa para su existencia física y cultural, ya que se enfrenta a un desarraigo de sus territorios, la pérdida de sus espacios sagrados y celebraciones tradicionales, además de la entrada en desuso de su lengua materna.
Históricamente los Emberá han vivido lo que el país reconoce como los departamentos de Chocó, Risaralda, Valle del Cauca, Quindío, Caldas, Antioquia, Cauca, Nariño y Putumayo y están presentes también en Panamá y Ecuador. No obstante, el occidente del país, como muchas otras regiones, ha sido testigo del desarrollo del conflicto armado y la barbarie no ha sido ajena a los pueblos indígenas. Hacia la década de 1990 la presencia de actores armados marcó un cambio drástico en las dinámicas de las comunidades, pues no solamente estaban en el territorio las Farc y el ELN, sino que también disputaban el control los grupos paramilitares.
El accionar de las fuerzas militares en la zona para hacer frente a las incursiones armadas de los actores ilegales afectaron a las comunidades en la medida que vieron interrumpidas sus acciones cotidianas y sus lugares de cultivo y crianza de animales fueron perdidos. Aun así, las afectaciones no pararon ahí, toda vez que otro tipo de violencias aparecieron bajo el mando de los armados legales e ilegales, y es que los indígenas Emberá han tenido que soportar durante años las violencias basadas en género sobre los cuerpos de las mujeres, las amenazas, los asesinatos selectivos, el reclutamiento de menores y por supuesto el desplazamiento forzado que a día de hoy no se ha podido superar.
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