Pensaba dejar agua para los camellos, pero recordé que soy adulto silver
De chicos, la noche de Reyes era sagrada. No era solo recibir un regalo; era la certeza de que algo bueno llegaba mientras dormíamos. Había una fe sencilla, sin manual, ni explicación

A los sobrevivientes de varias Argentinas
Si no lo contamos nosotros, ¿quién va a recordarles a los más jóvenes que tuvimos un país donde la puerta se dejaba entornada, el mate se cebaba para el vecino y la palabra valía más que cualquier contrato?

