
El nuevo requisito de trabajo presencial pretende, a decir del presidente Trump, asegurarse de que los burócratas cumplan con sus labores. Y si más de ellos renuncian, le parece un beneficio añadido.Para algunos servidores públicos federales, la vuelta a la oficina ha supuesto una ampliación de sus obligaciones, que ahora incluyen limpiar retretes y sacar la basura. Para otros, ha significado desplazarse a un edificio del gobierno federal solo para seguir haciendo su trabajo por videoconferencia.
Algunos se presentaron en la oficina solo para ser enviados a casa. Otros llegaron temprano y no tenían dónde sentarse. Algunos empleados de la Administración Federal de Aviación regresaron a una oficina donde se había detectado plomo en el agua. La congelación del gasto ha supuesto la escasez de papel higiénico en algunas instalaciones, afectando las condiciones básicas de trabajo.
Los trabajadores federales han ido volviendo a las oficinas de forma escalonada desde que el presidente Donald Trump emitió una orden para que lo hicieran tan pronto como asumió su cargo. Ha descrito el requisito como una forma de garantizar que los empleados realizan su trabajo en realidad, aunque cree que podría tener el beneficio añadido de ocasionar que más empleados del gobierno renuncien.“Creemos que un número muy considerable de personas no se presentará a trabajar y, por tanto, nuestro gobierno se volverá más pequeño y más eficiente”, dijo Trump.
Para quienes han regresado, el proceso se ha visto empañado por la falta de planificación y coordinación por parte del gobierno, lo que ha provocado confusión, una caída dramática de la moral y más ineficiencia, según revelaron entrevistas con decenas de trabajadores federales, la mayoría de los cuales hablarían solo bajo la condición del anonimato por miedo a perder su empleo.Han descrito los retos logísticos, las condiciones de hacinamiento y la escasez de suministros básicos que conlleva un cambio de política tan contundente para el casi millón de empleados que habían estado trabajando en un puesto híbrido o totalmente a distancia cuando Trump volvió al Despacho Oval. A principios de año, se estimaba que la fuerza de trabajo federal civil era de unos 2,3 millones de personas, según la Oficina de Administración de Personal.
El 17 de marzo, cuando los empleados de la Administración de Alimentos y Medicamentos regresaron a sus oficinas en White Oak, a las afueras de Washington, había escasez de lugares de estacionamiento y una fila serpenteaba alrededor de la manzana con gente esperando a pasar por seguridad.Pronto, los baños se quedaron sin papel higiénico y toallas de papel, la cafetería no se había abastecido de comida suficiente y no había material de oficina en cantidades adecuadas. Y eso era solo una parte de los problemas.
Una científica de la agencia, que fue contratada para un puesto a distancia, ahora tiene que compartir espacio de oficina mientras trabaja en proyectos delicados y patentados, lo que plantea problemas éticos y prácticos.En los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Atlanta, se dijo a los empleados que se prepararan para el aparcamiento limitado en dos de los campus de la agencia. “Conduzca hasta Corporate Square y tome asiento en el desborde del edificio 11”, rezaba un cartel publicado en la intranet de la agencia.
En una de las sedes, salir puede demorar 90 minutos porque el estacionamiento está lleno y hay puntos de embotellamiento a cada paso. Puede ser difícil incluso salir marcha atrás de un espacio, dijo un empleado. La razón, dijo el trabajador, es porque la sede de los CDC nunca se diseñó para que todos los empleados trabajaran en la oficina. En los últimos 10 años, hubo un plan a largo plazo para reducir el número de inmuebles alquilados que utilizaba la agencia, lo que requirió un aumento del trabajo a distancia. Pero el gobierno de Trump ha prohibido esa opción.
El Servicio de Impuestos Internos (IRS) se enfrentaba a problemas similares.Jeff Eppler, un directivo jubilado del Servicio de Impuestos Internos, dijo que algunos empleados que trabajan directamente con los estadounidenses en sus declaraciones de la renta se presentaron en la oficina el primer día que estaba previsto que volvieran, el 10 de marzo, solo para ser enviados a casa.“Así que, en lugar de trabajar ese día, pasaron el tiempo en la oficina y, finalmente, fueron enviados de regreso a casa para hacer el trabajo que habrían estado haciendo durante todo el día”, dijo.
En algunos casos, los responsables del IRS se pusieron en contacto con los empleados el fin de semana previo a la fecha de regreso para decirles que siguieran trabajando a distancia. Otro empleado del IRS describió que trabajó sentado en el suelo durante parte del primer día de vuelta a la oficina porque un cubículo que había reservado ya no estaba disponible.
Una doctora del Departamento de Asuntos de los Veteranos dijo que su regreso a la oficina después de haber trabajado a distancia durante los dos últimos años había estado dominado por la organización de la distribución de asientos, el establecimiento de los horarios de oficina y la búsqueda de material para ella y sus compañeros, tareas ajenas a la descripción de sus labores y que resultaron en horas de tiempo perdido.
El gobierno de Joe Biden intentó que los empleados volvieran a trabajar presencialmente en la oficina la mitad de cada semana. Pero el gobierno de Trump exigió que todos los empleados civiles volvieran a la oficina a tiempo completo, incluidos quienes habían sido contratados para puestos remotos.Algunas agencias avisaron a los trabajadores con semanas de antelación sobre cuándo tendrían que presentarse en la oficina. Otros recibieron un aviso unos días antes.
Una empleada del Servicio Forestal describió haber sido contratada para un puesto remoto sin una oficina física específica. De hecho, cuando fue contratada, la documentación del gobierno indicaba que su “lugar de trabajo” era su domicilio particular.En algunos casos, se dijo a los empleados del Servicio Forestal que ubicaran cualquier edificio federal situado en un radio de 80 kilómetros de su lugar de residencia. No tenía por qué ser un edificio alquilado por su agencia matriz, el Departamento de Agricultura.
Como consecuencia, ella y algunos compañeros se presentan en oficinas donde haya un escritorio disponible. Siguen celebrando reuniones virtuales, como hacían cuando trabajaban desde casa. En algunos lugares, incluso eso es difícil, porque las señales inalámbricas son tan débiles que los empleados no reciben mensajes ni pueden conectarse a las videoconferencias.
El requisito de volver a la oficina ignora los contratos sindicales que consideran el trabajo a distancia.En mayo de 2024, más de la mitad de los empleados civiles ya trabajaban en oficinas federales, según datos de la Oficina de Gestión y Presupuesto.Ni la Casa Blanca ni la Oficina de Gestión y Presupuesto respondieron a las preguntas sobre cuántos trabajadores estaban laborando presencialmente en la oficina a tiempo completo. Y solo cinco de más de una decena de organismos contactados brindaron información actualizada.
El Departamento del Tesoro dijo que, hacia finales de marzo, el 85 por ciento de los empleados de la agencia habían vuelto a la oficina. También han regresado muchos trabajadores a la Agencia Federal de Pequeños Negocios. Un funcionario de la Agencia de Protección Ambiental dijo que el 68 por ciento de sus empleados destinados en Washington habían vuelto a la oficina a tiempo completo. Casi 10.000 empleados de Asuntos de Veteranos han vuelto a trabajar en persona desde el 20 de enero, y se prevé que otros más regresen en las próximas semanas, dijo un portavoz. Y 120.000 empleados civiles del Departamento de Defensa han reanudado el trabajo presencial desde el 20 de enero.
El mandato de trabajo presencial es solo una pieza de la masiva y perturbadora revisión de la fuerza de trabajo federal impulsada por el multimillonario tecnológico Elon Musk.A pesar del nombre del grupo que dirige Musk, Departamento de Eficiencia Gubernamental, los empleados federales dicen que apenas hay algo de eficiencia en la forma en que el gobierno de Trump está llevando a cabo los recortes.
(*) The New York Times
(-) Andrew Duehren, Christina Jewett y Apoorva Mandavilli colaboraron con reportería.
(-) Eileen Sullivan es una reportera del Times que cubre la política de seguridad nacional y seguridad pública. Más de Eileen Sullivan
(-) Andrew Duehren, Christina Jewett y Apoorva Mandavilli colaboraron con reportería.