El Manchester United presenta su nuevo estadio como elemento clave del plan de crecimiento del gobierno

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Según Jim Ratcliffe, es él quien está haciendo un favor. Un favor a la gente de Mánchester, Inglaterra, al gobierno británico y al país en general.

El multimillonario copropietario del Manchester United presentó el martes un nuevo estadio de fútbol como elemento crucial para el éxito de los planes del Partido Laborista del Reino Unido de regenerar una amplia zona de la ciudad que alberga al club.

Ratcliffe, el hombre más rico del Reino Unido, afirmó que el proyecto de construir un estadio con capacidad para 100.000 espectadores junto a Old Trafford, la histórica sede actual del club, atraería visitantes a Mánchester de la misma manera que la Torre Eiffel atrae multitudes de turistas a París. Ha prometido que el estadio será financiado exclusivamente por el club; a diferencia de Estados Unidos, en Reino Unido rara vez se utilizan fondos públicos para construir estadios privados.

Pero había un detalle crucial: solo se construiría como parte de un proyecto más amplio que requeriría miles de millones de libras de financiación del gobierno británico, que está haciendo un esfuerzo por reducir la deuda y evitar nuevos recortes del gasto o mayores impuestos.

Los brillantes renders gráficos mostraban un estadio con tres picos altísimos, parecidos a los modernos estadios que se están construyendo en el golfo Pérsico. Sin embargo, tras la presentación en una oficina de un estudio de arquitectura en la ribera londinense, el proyecto de reimaginar la sede de una de las franquicias deportivas más conocidas y regenerar una zona desgastada del norte de Inglaterra seguía suscitando dudas.

Un tejado con goteras en una de las ciudades más húmedas del Reino Unido es una prueba habitual del deseo del Manchester United de tener un nuevo estadio. Pero no se aclaró cómo se financiará y completará un proyecto de tal envergadura, que según el club costaría 2000 millones de libras (2600 millones de dólares), en el plazo de cinco años fijado por Ratcliffe.

Un día antes, Ratcliffe, que en 2023 desembolsó 1500 millones de dólares por una participación del 25 por ciento y el control diario del United, culpaba a las finanzas del club de una serie de iniciativas impopulares de reducción de costos y de incrementos del precio de las entradas. El día anterior, miles de aficionados se manifestaron en protesta por los propietarios del club antes del último partido de liga del equipo, que ha tenido un bajo rendimiento.

Pero el martes en Londres, Ratcliffe presentó la imagen de un estadio reluciente en el centro de un nuevo distrito de entretenimiento para Mánchester, repleto de turistas de todo el mundo que se tomaban selfies. El "mejor y más emblemático estadio del mundo", como Ratcliffe lo definió, parecía alejado de la realidad actual del United.

Aunque es el club más laureado del fútbol inglés, el equipo --actualmente estancado en la mitad inferior de la tabla-- ganó su último título hace más de una década.

Ratcliffe, un empresario de Mánchester de 72 años que hizo su fortuna en el sector petroquímico, volvió una y otra vez sobre el mismo tema: sin el nuevo estadio del United, cualquier plan de revitalización de la ciudad estaría condenado al fracaso.

Pero sin un compromiso por parte del gobierno de destinar miles de millones a una renovación más amplia de la vivienda, el transporte y la infraestructura de la zona, el estadio no se construirá.

"El nuevo estadio aislado no tiene sentido sin el proyecto más amplio de regeneración", declaró Omar Berrada, director ejecutivo del Manchester United, una de las varias autoridades del club que viajaron a Londres para la presentación.

El plan de regeneración de Mánchester es uno de los tres grandes proyectos --que incluye la ampliación del aeropuerto londinense de Heathrow y una asociación tecnológica entre Oxford y Cambridge-- que el gobierno del Partido Laborista ha respaldado desde su toma de posesión. Pero Rachel Reeves, canciller de la Hacienda del Reino Unido, no ha dado más detalles desde que expresó su apoyo en enero.

Si las maquetas y los dibujos se hicieran realidad, representaría un inusual hecho positivo para un equipo inmerso en un ciclo de declive que antaño hubiera parecido impensable.

Las deudas del United, incluidos los cientos de millones de libras que le debe a equipos rivales por estrellas con bajo rendimiento, algunas de las cuales Ratcliffe calificó recientemente de "sobrepagadas", superan ya los mil millones de libras. Gran parte de esa cantidad está relacionada con la adquisición apalancada por parte de la familia Glazer, con sede en Florida, que se hizo con el control mayoritario del United en 2005.

Recientemente, el club había realizado algunos cortes profundos. Ratcliffe está decidido a reducir lo que ha descrito como una administración "hinchada", con hasta 400 empleados. Durante años, los costos habían crecido más rápido que los ingresos, afirmó, y sin las medidas para reducir el gasto, el equipo se habría quedado sin dinero este año. En el campo, Ruben Amorim, que asumió el cargo de entrenador a mitad de temporada, ha descrito al equipo como quizá el peor de la historia del club.

Poner en orden las finanzas del club ayudaría a la dirección a conseguir que los inversores y los bancos se sumen al "viaje para construir un estadio emblemático", afirmó Berrada. Las acciones del club, que cotizan en la Bolsa de Nueva York, han caído casi un 20 por ciento este año. Pero el martes cambiaron de rumbo y subieron más de un 1,7 por ciento.