Una estrella de Hollywood con un secreto que pudo costarle su carrera

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Los Premios de la Academia siempre traen consigo una serie de cosas que pasan por primera vez. El primer hombre negro en ganar mejor diseño de vestuario (Paul Tazewell). La primera persona abiertamente trans en ser nominada a un Oscar (Karla Sofía Gascón). La primera película letona en ganar un Oscar ( Flow).

Pero una primera vez que a menudo se pasa por alto es la de Merle Oberon. En 1936, Merle se convirtió en la primera actriz asiática en ser nominada al Oscar por su papel en The Dark Angel. Sin embargo, a esto no le siguieron un aluvión de llamativos titulares.

Esto se debió a que Merle no era muy conocida por ser una persona de color: años antes, cuando empezaba su carrera, decidió pasar por blanca, ocultando su identidad sudasiática para triunfar en una industria que se resistía a cualquier otra cosa.

"Lo inspirador de Merle es que triunfó en un sistema que estaba en su contra a cada paso", dijo Padma Lakshmi, presentadora de la serie documental de Hulu Taste the Nation. "Ese subterfugio que emprendió con respecto a su identidad fue una táctica necesaria que tuvo que emplear".

En febrero, cuando Mindy Kaling recibió una estrella del Paseo de la Fama de Hollywood, muchas publicaciones de noticias informaron que era la primera mujer sudasiática a la que se le concedía ese honor, pero 65 años antes, Merle recibió una. En 2023, antes de que Michelle Yeoh se convirtiera en la primera ganadora asiática de un premio de la Academia a mejor actriz, algunos artículos afirmaron incorrectamente que también era la primera persona de ascendencia asiática en ser nominada.

Merle y su legado, que ahora, pisándole los talones a la 97.ª edición de los Premios de la Academia, son el tema de la nueva biografía Love, Queenie, de Mayukh Sen, siguen siendo relevantes: hace casi 90 años, allanó en secreto un camino en Hollywood que ha permanecido en gran medida invisible para el público. ¿Qué puede decirnos su historia sobre la representación y la industria cinematográfica actual?

Comienzos turbios

Originalmente llamada Estelle Merle Thompson, Merle nació en circunstancias turbias en Bombay, India.

Su madre, Constance Selby, nació en Sri Lanka. Solo tenía 14 años cuando dio a luz a Merle en 1911. Constance había sido violada por su padrastro, así que Charlotte Selby, la madre de Constance, crió a Merle como si fuera suya. Merle creció creyendo que Charlotte (su abuela) era su madre y que Constance (su madre) era su hermana.

La vida en India no era nada agradable. Charlotte y Merle se mudaron a Calcuta y vivían en la pobreza. Como su padre biológico era blanco, Merle era considerada angloíndia, una identidad que la sometía diariamente a prejuicios en la escuela. El año en que nació Merle, el censo registraba unos 100.000 angloíndios en una población de más de 315 millones. "La suya era una comunidad que la clase dirigente prefería no reconocer: los angloíndios eran la prueba palpable de la felonía imperial británica", escribe Sen en su libro.

Pero Merle encontró esperanza al menos en un lugar: el cine. Mientras crecía, veía películas en los cines y aspiraba a participar algún día en ellas. Así que, en 1929, cuando se presentó la oportunidad de trasladarse a Inglaterra y construir una nueva vida, Merle dio el salto. Se hizo pasar por la esposa de un yóquey inglés con el que mantenía una relación sentimental en Calcuta; él le pagó el viaje a Inglaterra, y Charlotte, quien tenía la piel más oscura, se hizo pasar por la criada de Merle. Este ardid desgarrador fue la puerta de entrada a una nueva vida.

En Londres, Merle conoció a Alexander Korda, un ejecutivo de estudio que la ayudó a inventar la historia de su pasado: era hija de dos padres europeos y su lugar de nacimiento había sido la isla de Tasmania, un lugar lo suficientemente exótico. A medida que Merle actuaba en películas, como Men of Tomorrow y Wedding Rehearsal, su notoriedad crecía y la prensa británica se enamoraba de la estrella en ciernes.

En 1934, con ambiciones hollywoodienses, Merle llegó a Estados Unidos para protagonizar Folies Bergère de Paris, su primera película en ese país. Aunque no estaba partiendo de cero, se enfrentó a un nuevo conjunto de prejuicios y desafíos. Abundaban las especulaciones sobre su raza: Sen señala en su libro que un artículo de 1935 en The Washington Post se refería al "origen" de Merle como "mitad indio (hindú, no dakota)".

Los rumores hubieran podido derrumbar su carrera y su existencia en el país por completo.

"En las décadas anteriores a la llegada de Oberon a Hollywood, Estados Unidos había aprobado una serie de leyes de inmigración antiasiáticas cada vez más estrictas", dijo Vivek Bald, director de documentales y autor de Bengali Harlem and the Lost Histories of South Asian America. La Ley de Inmigración de 1917 creó una "zona prohibida para asiáticos", que impedía la entrada de personas procedentes de la mayoría de los países asiáticos.

Por la misma época, un gran número de inmigrantes de muchos países europeos estaban llegando a Estados Unidos. "Ese periodo --finales del siglo XIX y principios del XX-- se celebra ahora como una especie de edad de oro de la inmigración", dijo Bald. "Pero para los asiáticos fue una época de exclusión inmigratoria".

La tapadera de Merle era algo más que una estratagema para su marca personal. También era su pasaporte.

Hollywood también era excluyente a su manera. Había empezado a aplicar el Código Hays, que restringía o prohibía la representación de romances interraciales, desnudos y otros temas considerados obscenos en las películas. Este clima dificultaba, y a menudo imposibilitaba, la contratación de muchos actores de color, y Merle tuvo que "actuar con mucha cautela en aquellos primeros tiempos", dijo Sen.

Merle era solo una de las muchas actrices --entre las que estaban Carol Channing y Raquel Welch-- para las que el éxito también significaba no poder aceptar públicamente su ascendencia u ocultarla por completo.

Un 'hito silencioso'

Poco después de mudarse a Estados Unidos, Merle conoció a Samuel Goldwyn, un productor de cine que tenía planes para hacer una nueva versión de The Dark Angel, una película muda de 1925. También haría una nueva versión de Merle en el proceso.

Merle consiguió el papel protagonista de Kitty, una de las esquinas de un triángulo amoroso en la historia ambientada en la Inglaterra de la Primera Guerra Mundial. Goldwyn hizo "un esfuerzo concertado para alinearla con la blancura", dijo Sen. Los miembros del equipo obligaron a Merle a someterse a tratamientos blanqueadores de la piel para parecer más clara ante la cámara. La película se estrenó en 1935, y las críticas fueron elogiosas. Al año siguiente, Merle fue nominada al Oscar a mejor actriz.

Esto, sin embargo, sería un "hito silencioso", dijo Sen. Merle no pudo derribar la apariencia que había construido entonces, ni siquiera décadas después, cuando se suavizaron las restricciones a la inmigración.

Merle no ganó. En su lugar, el premio fue para Bette Davis por su interpretación de una actriz rubia en Peligrosa.

En los años siguientes, la carrera de Merle decayó. "Esto coincidió con la popularidad de la tecnología del color en el cine estadounidense", dijo Sen. Debido a cómo se veía su piel en pantalla, añadió, "Merle, de hecho, perdió ciertos papeles después de someterse a pruebas de color".

En 1979, a los 68 años, Merle murió de un derrame cerebral. Incluso después de su muerte, su aspecto --que muchos consideraban atractivo de una manera poco convencional-- siguió siendo tema de conversación. Merle era despampanante, pero no se parecía a Katharine Hepburn. "Con una estatura diminuta de 1,57 metros, Oberon era de una belleza casi exótica, con una piel perfecta, pelo oscuro y unos ojos ligeramente rasgados, característica que se acentuaba aún más con el maquillaje", dice su obituario en el Times. Su ascendencia sudasiática no fue confirmada públicamente hasta 1983, con la publicación de la biografía de Charles Higham y Roy Moseley Princess Merle.

Una ardua batalla

Mientras Merle construía su carrera como actriz durante la década de 1930, "Estados Unidos atravesó una especie de 'locura por India'", dijo Bald. Aunque la inmigración procedente de India estaba muy restringida, los estadounidenses se interesaron más por el yoga, las religiones orientales y la decoración de interiores inspirada en ese país, como la madera tallada y las pieles de tigre.

"India y los indios eran al mismo tiempo vilipendiados y deseados", dijo Bald. Por eso, las películas de Hollywood de aquella época que mostraban a los indios o su cultura estaban llenas de estereotipos, o glorificaban la dominación británica.

Hoy en día, la industria cinematográfica acepta mejor a las personas sudasiáticas. "Tenemos un número cada vez mayor de escritores, directores, productores y actores estadounidenses de origen sudasiático que trabajan tanto en Hollywood como a nivel de base, que están desafiando las narrativas anteriores y creando historias sudasiáticas complejas y polifacéticas", dijo Bald. Pensemos, por ejemplo, en Simone Ashley, la protagonista de Bridgerton; Poorna Jagannathan, la actriz de Yo nunca, y Mira Nair, la cineasta que está detrás de The Namesake y Mississippi Masala.

Pero aún así, sigue siendo una ardua batalla.

Muchos papeles para actores sudasiáticos se limitan a personajes unidimensionales o que únicamente se tratan de su raza. Y en muchos sentidos, los temas presentes en la época de Merle aún persisten. Puede que "hayan cambiado y adoptado nuevas formas, pero el cine y la televisión mainstream los han reciclado", dijo Bald, citando la representación del terrorista o la figura de la minoría modelo en años más recientes.

Lo que llama la atención al repasar la obra de Merle es que era una mujer de ascendencia sudasiática que protagonizaba papeles que no tenían como centro su identidad. "Aquí había una mujer sudasiática interpretando a Ana Bolena y a Cathy de Cumbres borrascosas, dos papeles que son canónicamente blancos", dijo Sen. "Se puede trazar una línea directa entre los avances que hizo Merle y los de intérpretes sudasiáticos como Dev Patel interpretando a David Copperfield".

Y añadió: "Su carrera es una declaración de rechazo contra la noción de que tu origen racial debe determinar y limitar los papeles que tienes a tu disposición".

Anna Kodé escribe sobre diseño y cultura para la sección de bienes raíces del Times. Más de Anna Kodé

Esta historia forma parte de una serie sobre cómo los estadounidenses de origen asiático están dando forma a la cultura popular estadounidense. La serie está financiada mediante una subvención de la Asian American Foundation. Los financiadores no tienen ningún control sobre la selección y el enfoque de las historias ni sobre el proceso de edición, y no revisan las historias antes de su publicación. El Times conserva el pleno control editorial de esta serie.

Esta historia forma parte de una serie sobre cómo los estadounidenses de origen asiático están dando forma a la cultura popular estadounidense. La serie está financiada mediante una subvención de la Asian American Foundation. Los financiadores no tienen ningún control sobre la selección y el enfoque de las historias ni sobre el proceso de edición, y no revisan las historias antes de su publicación. El Times conserva el pleno control editorial de esta serie.