
Las autoridades de Myanmar actualizaron la cifra de muertos por el terremoto del pasado viernes e informaron que, tras el hallazgo de nuevos cadáveres, el nuevo balance ascendía a 3.145 víctimas fatales.
El ministro de Información, Maung Maung Ohn, precisó que, en total, unas 4.589 personas habían resultado heridas por el seísmo, mientras que 221 seguían desaparecidas, por lo que las tareas de búsqueda y rescate siguen teniendo lugar en diversas zonas del país.
De hecho, se espera que con el correr de los días, el hallazgo de más cuerpos y la actualización de la información a nivel nacional con el restablecimiento de las telecomunicaciones, el balance aumente considerablemente.

“Los próximos días serán decisivos para determinar la magnitud total del impacto del desastre y la respuesta necesaria para satisfacer las necesidades de millones de damnificados”, especialmente “con la estación de los monzones a la vuelta de la esquina”, advirtieron rescatistas en el terreno.
Según un informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, el temblor del pasado viernes -de magnitud 7,7- así como sus réplicas, afectaron a más de 17 millones de personas, en 57 de los 330 municipios de Myanmar, mientras que 22 civiles murieron y 35 resultaron heridos en Bangkok, tras el derrumbe de un rascacielos en construcción.
A su vez, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calculó que al menos cuatro hospitales y centros de salud en Myanmar habían quedado completamente destruidos y otros 40 registraban daños que dificultaban sus operaciones.
“Con la infraestructura comprometida y el aumento del número de pacientes, el acceso a la atención sanitaria se ha vuelto casi imposible en muchas de las zonas más afectadas. Miles de personas necesitan urgentemente atención traumatológica, intervenciones quirúrgicas y tratamiento para brotes de enfermedades”, señaló la ONU en el documento, en el que instó a la comunidad internacional a aumentar sus esfuerzos y enviar más suministros básicos y personal para reforzar el trabajo de los 1.550 rescatistas internaciones ya desplegados.

Hasta el momento, un total de 17 países han aportado a la causa con insumos y especialistas, además de con hospitales móviles en los casos de India, Rusia y Bielorrusia, aunque aún se podría hacer más para “estar a la altura de la magnitud de esta crisis”, insistió el secretario general, Antonio Guterres, que sumó que el jefe de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas, Tom Fletcher, y la enviada especial Julie Bishop llegarán a Myanmar este viernes para coordinar estas tareas.
“El terremoto ha sobrecargado el sufrimiento” en el país, lamentó el Secretario.
La situación en Myanmar ya era delicada previo al seísmo, sin embargo.

En 2021, los militares arrebataron el poder al gobierno democráticamente elegido de Aung San Suu Kyi, desencadenando una guerra civil, que se extiende hasta el presente, y una crisis humanitaria que ya dejó más de tres millones de desplazados y 20 millones de afectados.
En un intento por contener esta situación, durante el fin de semana, los militares anunciaron un alto el fuego y su apoyo a las tareas humanitarias, a lo que se sumó la víspera el compromiso a un cese temporal de los combates por parte del Ejército.
En principio, las treguas se extenderán durante aproximadamente dos semanas, pero podrían verse interrumpidas por la “necesidad” de responder ante ataques o intentos de cualquiera de las partes de reagruparse o entrenarse, advirtieron.
(Con información de AP)