Rescataron con vida a dos hombres que pasaron cinco días bajo los escombros tras el terremoto en Myanmar

En un video difundido por el Departamento de Bomberos, un trabajador hotelero de 26 años apareció consciente, cubierto de polvo y visiblemente aturdido mientras es extraído de entre las ruinas

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(REUTERS)

Dos hombres fueron rescatados con vida este miércoles, cinco días después del devastador terremoto de magnitud 7,7 que sacudió Myanmar, mientras crecen los llamados internacionales para que la junta militar permita la entrada de ayuda y detenga los ataques contra grupos rebeldes en medio de la crisis humanitaria.

El sismo, ocurrido el viernes, derrumbó edificios en varias regiones del país, dejó más de 2.800 muertos y otros 4.500 heridos, según cifras actualizadas por el líder de la junta, Min Aung Hlaing. Se estima que 441 personas siguen desaparecidas.

La esperanza de encontrar sobrevivientes con vida se desvanece, pero el hallazgo de un trabajador hotelero de 26 años en la madrugada del miércoles dio un respiro. El joven fue extraído por un equipo conjunto de rescatistas de Myanmar y Turquía entre los escombros de un hotel en la capital, Naipyidó.

En un video publicado por el Departamento de Bomberos de Myanmar, se lo ve consciente, cubierto de polvo y visiblemente aturdido, siendo colocado en una camilla tras salir por un hueco en las ruinas.

Minutos más tarde, a través del mismo agujero perforado entre el amasijo de escombros, los efectivos sacaron también en brazos al segundo hombre, que empezó a recibir primeros auxilios mientras los equipos de rescate aplaudían y se abrazaban.

La respuesta de emergencia continúa enfrentando obstáculos debido a los enfrentamientos entre las fuerzas del régimen y una red de grupos armados opositores, que se intensificaron tras el golpe militar de 2021. Organizaciones humanitarias y gobiernos extranjeros denunciaron que los combates impiden el acceso de la ayuda a las zonas afectadas.

En un video publicado por
En un video publicado por el Departamento de Bomberos de Myanmar, se lo ve consciente, cubierto de polvo y visiblemente aturdido, siendo colocado en una camilla tras salir por un hueco en las ruinas (AFP)

La enviada especial de la ONU para Myanmar, Julie Bishop, instó a todas las partes a priorizar la protección de los civiles y del personal humanitario, y a facilitar la entrega de asistencia vital. Incluso antes del terremoto, las Naciones Unidas estimaban que 3,5 millones de personas ya habían sido desplazadas por el conflicto interno.

El martes por la noche, la Three Brotherhood Alliance, que agrupa a tres de los grupos armados étnicos más influyentes del país, anunció una pausa de un mes en las hostilidades para facilitar las tareas de socorro.

A esto se sumó un cese parcial del fuego por parte de las Fuerzas de Defensa del Pueblo (PDF), grupos civiles armados que surgieron tras el golpe para enfrentarse al régimen militar. Sin embargo, según informes locales, las fuerzas de la junta continuaron realizando ataques aéreos contra posiciones rebeldes desde el terremoto.

En una declaración el martes, Min Aung Hlaing reconoció que algunos grupos armados no están combatiendo activamente, pero los acusó de “organizar y entrenar para llevar a cabo sabotajes”, incluyendo ataques contra el suministro eléctrico. “Dado que estas actividades constituyen agresiones, el Tatmadaw (fuerzas armadas) continuará realizando las acciones defensivas necesarias”, afirmó.

El sismo, ocurrido el viernes,
El sismo, ocurrido el viernes, derrumbó edificios en varias regiones del país, dejó al menos 2.719 muertos y más de 4.500 heridos, según cifras actualizadas por el líder de la junta, Min Aung Hlaing. Otras 441 personas siguen desaparecidas (REUTERS/Stringer)

Desde Australia, la ministra de Asuntos Exteriores, Penny Wong, condenó los ataques militares, afirmando que “exacerban el sufrimiento de la población” y pidió que se cesen las operaciones militares y se permita el acceso humanitario sin restricciones.

Por su parte, Amnistía Internacional denunció que los ataques militares “inhumanos” están dificultando gravemente los esfuerzos de ayuda. “No se puede pedir ayuda con una mano y bombardear con la otra”, declaró Joe Freeman, investigador sobre Myanmar de la organización.

A cientos de kilómetros del epicentro, en Bangkok, capital de Tailandia, continúan las operaciones de rescate tras el colapso de un edificio de 30 pisos que estaba en construcción al momento del sismo. Las autoridades confirmaron que el número de muertos allí ascendió a 22, mientras más de 70 trabajadores permanecen atrapados bajo los escombros.

Los equipos de rescate operan
Los equipos de rescate operan en el lugar donde se derrumbó un edificio tras un fuerte terremoto en Bangkok, Tailandia (REUTERS/Chalinee Thirasupa)

La magnitud de la catástrofe y la persistencia de las hostilidades han llevado a una creciente presión internacional para que la junta cese el fuego y permita la entrada de asistencia, en lo que ya se perfila como el terremoto más mortífero en Myanmar en décadas.

(Con información de AFP)