
El ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, advirtió este miércoles sobre la importancia de alcanzar un nuevo acuerdo nuclear con Irán, algo que su gobierno aún mantiene como una “prioridad” de su agenda.
En el marco del décimo aniversario del pacto alcanzado con Estados Unidos en 2015 -que quedó suspendido en 2018-, el funcionario francés declaró que “nuestra prioridad es llegar a un acuerdo que contenga de manera verificable y sostenible el programa nuclear de Irán” e insistió en que el país “nunca debe tener armas nucleares”, por los riesgos que eso representa para el mundo.
De hecho, recordó que el régimen persa mantiene vigente una “agenda de desestabilización” que va más allá de las fronteras e incluye a grupos terroristas como Hamas, Hezbollah y los hutíes de Yemen, entre otros, y resaltó que el avance de las acciones en manos de estos grupos es cada vez más rápido, por lo que “la ventana de oportunidad (para un nuevo acuerdo) es estrecha” y hay que actuar con urgencia.

Asimismo, Barrot alertó que, a sus ojos, “en caso de fracaso, una confrontación militar parecería casi inevitable y tendría un altísimo coste de desestabilización grave en la región”, aunque confió en que las partes lograrán evitar llegar a un escenario tal.
Las palabras del funcionario francés llegaron en un momento de alta tensión entre Irán y Estados Unidos, debido a la política de máxima presión que el presidente Donald Trump impuso sobre el régimen persa, que acompañó -sin embargo- de su deseo de alcanzar un nuevo pacto que impida el desarrollo de su programa nuclear.
Para ello, la Casa Blanca envió a Teherán una carta a finales de marzo en la que lo instó a volver a la mesa de negociaciones y le advirtió que, de no hacerlo, “habrá bombardeos como nunca antes se ha visto” y se impondrán cada vez más sanciones y tarifas para sofocar su economía.

El régimen se negó a entablar diálogos bajo las presiones de Washington y, por el contrario, amenazó con desarrollar armas nucleares para responder a cualquier escalada de Occidente.
“No estamos desarrollando armas (nucleares) pero, si hacen algo mal en la cuestión nuclear iraní, obligarían a Irán a avanzar hacia eso porque tiene que defenderse. Si en algún momento (Estados Unidos) decide bombardear ellos mismos o a través de Israel, obligarían a Irán a tomar una decisión diferente”, dijo la víspera Alí Lariyaní, asesor del ayatollah Alí Khamenei.
Pese a que Irán niega estar trabajando por conseguir una bomba atómica, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) lleva meses denunciando que las centrales persas están enriqueciendo uranio al 60% y aumentando sus reservas de este material, quedando así apenas a un paso técnico de la pureza al 90% necesaria para un arma de este estilo.

Según el último informe de la agencia, de finales de febrero, Irán posee más de 278 kilogramos de uranio enriquecido al 60 por ciento, lo que expone un aumento significativo respecto a los 92,5 kilogramos reportados en noviembre y enciende las alarmas de la comunidad internacional dado que tan solo 42 kilogramos al 90% bastan para una bomba.
“El importante aumento en la producción y acumulación de uranio altamente enriquecido por parte de Irán, el único Estado sin armas nucleares que produce dicho material, provoca una grave preocupación”, apuntó entonces el OIEA.
(Con información de AFP y Europa Press)