
El presidente interino de Corea del Sur, Han Duck-soo, instó este miércoles a la ciudadanía y a la clase política del país a aceptar con “serenidad” el inminente fallo del Tribunal Constitucional sobre el futuro del presidente depuesto Yoon Suk Yeol, previsto para este viernes 4 de abril.
El exhorto se produjo durante una reunión ministerial sobre seguridad celebrada en Seúl.
Han pidió “respetar el resultado independientemente de la decisión del tribunal”, e instó a los ciudadanos a manifestarse de forma pacífica y cooperar con las autoridades. También hizo un llamado directo a los líderes políticos para que actúen con responsabilidad.

“Este no es momento de cálculos partidistas. Debemos anteponer la estabilidad y la supervivencia de nuestra comunidad”, afirmó. Aseguró que el gobierno “no permitirá bajo ninguna circunstancia actos que alteren el orden público”.
El Tribunal Constitucional debe determinar si confirma o revoca la decisión del Parlamento, que destituyó a Yoon el pasado 14 de diciembre por haber impuesto la ley marcial sin justificación legal, lo que, según los legisladores, violó sus deberes constitucionales.
Si el tribunal ratifica la destitución, Corea del Sur deberá celebrar nuevas elecciones presidenciales en un plazo de 60 días.
El fallo ha generado fuertes divisiones en la sociedad y ha activado una respuesta de seguridad de gran escala. La Policía Nacional ha activado un protocolo de emergencia, que alcanzará su punto máximo el día de la decisión con la movilización del 100 % de sus efectivos a nivel nacional.

Desde este martes ya se han desplegado 3.200 agentes en las inmediaciones del tribunal, y se espera que más de 14.000 policías estén operativos en toda la capital el próximo 4 de abril.
El jefe interino de la policía, Lee Ho-young, declaró que el área alrededor del tribunal será convertida en un “estado de vacío operativo”, lo que implica cierres de accesos, zonas de exclusión y la disolución de campamentos instalados por manifestantes tanto pro como anti-Yoon.
“Actuaremos con firmeza contra cualquier acto de violencia, daño a bienes públicos o amenazas contra los magistrados”, señaló.
La inquietud se ha intensificado desde el violento asalto al tribunal del 19 de enero, cuando cientos de simpatizantes de Yoon rompieron ventanas, ingresaron por la fuerza y agredieron a policías y periodistas tras la prórroga de su detención preventiva.
Desde entonces, el gobierno ha incrementado la vigilancia sobre los jueces constitucionales, incluyendo escoltas personales y restricciones de acceso a sus residencias.
Diversas embajadas también han emitido alertas ante la posibilidad de disturbios. La Embajada de Estados Unidos en Seúl cancelará entrevistas consulares y otros servicios rutinarios desde la tarde del 3 de abril hasta el día siguiente. La Embajada de China ha exhortado a sus ciudadanos a evitar aglomeraciones y abstenerse de participar en concentraciones políticas.
La votación del tribunal, compuesta por nueve jueces, requiere una mayoría de al menos seis votos a favor para destituir de forma definitiva al presidente.
La decisión será transmitida en vivo por los principales canales de televisión del país y se espera que tenga repercusiones inmediatas en la estabilidad política de Corea del Sur. La última vez que un presidente surcoreano fue destituido por la corte fue en 2017, cuando Park Geun-hye fue removida tras un escándalo de corrupción.
“Si el pueblo surcoreano une fuerzas con sabiduría y determinación, sin duda superaremos esta crisis de incertidumbre y enfrentamiento”, concluyó Han.
(Con información de Reuters y EFE)