El reto extremo de 8.000 metros de un ultramaratonista ciego junto a su perro guía

Victor Asenov desafió sus propios límites durante 46 horas sin descansar en una hazaña inspiradora de solidaridad y resistencia

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Victor Asenov, un ultramaratonista con
Victor Asenov, un ultramaratonista con discapacidad visual, es guiado por los marcapasos Pavlin Beev y Veradina Nacheva mientras intenta cubrir la misma elevación que el Monte Everest, una actividad conocida como 'Everesting' (Reuters)

El ultramaratonista búlgaro ciego Victor Asenov emprendió un desafío físico y mental de enormes proporciones en la montaña Vitosha, cerca de Sofía, Bulgaria, el 21 de marzo de 2025. Con el objetivo de recaudar fondos y crear conciencia sobre la formación de perros guía, Asenov completó una serie de ascensos y descensos que sumaron un total de 8.848 metros, la misma altura que el Monte Everest, al subir y bajar el Pico Negro (Cherni Vrah) en 19 ocasiones consecutivas.

Este desafío, que le exigió 46 horas sin dormir, fue uno de los más arduos de su tipo y resalta la importancia de la inclusión de las personas con discapacidad visual en la sociedad, al mismo tiempo que destaca el trabajo fundamental que realiza la Fundación Eyes on Four Paws en la formación de perros guía.

Un reto imparable por una causa noble

Asenov comenzó su desafío a las 9:32 am del 21 de marzo, partiendo desde el refugio Aleko, en las estribaciones de la montaña Vitosha, con la firme intención de superar sus propios límites y, sobre todo, de generar visibilidad para una causa de vital importancia: el entrenamiento de perros guía para personas ciegas.

Victor Asenov camina junto a
Victor Asenov camina junto a su perro guía Taddy (Reuters)

“El requisito es no dormir, así que no se puede escalar una vez y luego (continuar) al día siguiente. Hay que hacerlo 19 veces seguidas”, explicó Asenov a Reuters, antes de iniciar su desafío de resistencia, en el que la fatiga y la falta de sueño jugaban un papel crucial. Durante las siguientes 46 horas, sin descanso y con solo breves paradas para comer, Asenov demostró su resistencia física y su determinación en lograr una meta que trasciende el ámbito deportivo: apoyar a la única escuela de perros guía en Bulgaria, la Fundación Eyes on Four Paws en Sofía, cuya misión es formar perros que acompañen y asistan a personas con discapacidad visual.

En sus palabras, el propósito de la campaña era claro: “Este desafío es para apoyar a la escuela de perros guía de la Fundación Eyes on Four Paws. Por favor, donen y apoyen a la escuela. Gracias”, expresó Asenov en su perfil de Facebook, alentando a sus seguidores a contribuir con donaciones para garantizar que más personas ciegas puedan beneficiarse del entrenamiento de perros guía​. La campaña contó con el apoyo de diversas personalidades y organizaciones, incluida la selección nacional de fútbol de Bulgaria, que respaldó el esfuerzo y la causa.

El acompañante de Asenov: Taddy, el perro guía

El perro guía Taddy desempeñó un papel fundamental durante este reto. Aunque el perro había sido entrenado para entornos urbanos, Asenov le enseñó a ayudarle a navegar por los peligrosos senderos de la montaña. “Ya le he demostrado cómo puede guiarme cuando no estoy corriendo, cuando simplemente estoy caminando por la montaña”, comentó Asenov, destacando la labor del animal no solo como compañero, sino como un elemento esencial en su seguridad en un terreno complejo y desafiante como el de la montaña Vitosha​.

Victor Asenov es guiado por
Victor Asenov es guiado por el marcapasos Pavlin Beev (Reuters)

El vínculo entre Asenov y Taddy es un ejemplo palpable del entrenamiento especializado de perros guía que realiza la Fundación Eyes on Four Paws. Este tipo de entrenamiento capacita a los perros para ayudar a las personas ciegas en entornos urbanos y también les permite adaptarse a escenarios más complicados, como los senderos de montaña. La capacidad de Taddy para guiar a su dueño en un desafío tan extremo subraya la importancia del trabajo de esta fundación en la formación de animales capaces de transformar vidas.

A pesar de la enorme fatiga y el agotamiento, Asenov pudo mantenerse motivado gracias al apoyo de sus marcapasos, personas que lo acompañaron durante todo el reto. Estos marcapasos, que estaban con él durante el recorrido, ofrecieron el estímulo emocional necesario para superar toda flaqueza. “A veces incluso tengo momentos de debilidad, quiero rendirme y justo en ese momento necesito que la persona que está conmigo corriendo, que es mi marcapasos, me dé apoyo, que me diga: ‘Vicky, vamos, tú puedes’”​.

Al recaudar fondos para la Fundación Eyes on Four Paws, Asenov apoyó la causa de la formación de perros guía y también visibilizó las dificultades diarias a las que se enfrentan las personas ciegas, al tiempo que destacó el poder de los perros guía para transformar vidas.