Arqueólogos acaban de desenterrar los restos sorprendentemente bien conservados de un antiguo perro romano

Investigadores descubren un entierro excepcional en Velzeke, Bélgica, que podría revelar antiguos rituales vinculados a la arquitectura romana

Guardar
Los restos bien conservados de
Los restos bien conservados de un perro romano, desenterrados en un sitio arqueológico en Velzeke, Bélgica (SOLVA Dienst Archeologie)

En el marco de una excavación arqueológica en Velzeke, Bélgica, un equipo de investigadores desenterró los restos sorprendentemente bien conservados de un perro que data de la época romana, entre los siglos I y III d.C. Según informó el medio VRT, el descubrimiento se realizó bajo los cimientos de piedra de un edificio romano, lo que ha llevado a los expertos a considerar que podría tratarse de un sacrificio ritual vinculado a prácticas religiosas o arquitectónicas de la época.

El hallazgo del perro es parte de una excavación más amplia que abarca un área de aproximadamente 300 metros cuadrados, donde se han encontrado más de 700 artefactos romanos. Entre estos, destacan piezas de cerámica, monedas y los restos de una calzada romana. Sin embargo, el descubrimiento del canino ha captado la atención de los arqueólogos, quienes creen que podría ofrecer una nueva perspectiva sobre las costumbres y creencias de los antiguos habitantes romanos de Velzeke.

La conservación excepcional del perro y su posible significado ritual

Los restos del perro estaban
Los restos del perro estaban excepcionalmente bien conservados para la región (TV Oost)

En la región de Velzeke, los restos antiguos bien preservados son poco comunes debido a las características del suelo local. Sin embargo, el arqueólogo Arne Verbrugge, citado por VRT, explicó que el estado de conservación del perro se debe a que fue enterrado bajo una base de piedra. Este contexto ha permitido que los restos lleguen hasta nuestros días en condiciones excepcionales.

Verbrugge señaló que la ubicación del entierro, directamente bajo una estructura importante, sugiere que el animal pudo haber sido parte de un sacrificio arquitectónico. Este tipo de rituales, documentados en fuentes históricas, consistían en enterrar animales, como perros, durante la construcción de edificios para garantizar su purificación o protección. Según el arqueólogo, los perros también desempeñaban un papel en ceremonias de sanación y otros rituales religiosos.

El descubrimiento ha sido trasladado al Museo de Ciencias Naturales de Bruselas para su análisis. Aunque aún no se ha determinado la raza del perro, Verbrugge advirtió que las razas modernas no existían en la época romana, ya que estas comenzaron a desarrollarse en los siglos XVIII y XIX. No obstante, el hallazgo subraya la relevancia de los perros en la sociedad romana, tanto como protectores como en contextos rituales.

El simbolismo de los perros en la cultura romana

Se estima que el entierro
Se estima que el entierro del perro puede haber tenido un propósito ritual, aunque la naturaleza exacta de tal rito no está del todo clara (TV Oost)

El papel de los perros en la antigua Roma no se limitaba a su función como animales domésticos o guardianes. Según el medio VRT, los perros tenían una fuerte asociación con prácticas religiosas y rituales. Por ejemplo, en ceremonias como las Lupercalia, los sacerdotes sacrificaban perros junto con otros animales para promover la fertilidad y la purificación. Tras los sacrificios, los sacerdotes recorrían la ciudad golpeando a los ciudadanos con correas hechas de las pieles de los animales, un acto que se creía facilitaba el parto y aumentaba la fertilidad.

Otro ejemplo es el festival de la Robigalia, donde los perros eran sacrificados a la deidad Robigus para proteger las cosechas de la roya, una enfermedad que afectaba los cultivos. Asimismo, los perros estaban vinculados a la diosa Hécate, asociada con la magia y los fantasmas, y participaban en rituales destinados a la limpieza espiritual y la protección.

Entre las ceremonias más notorias se encuentra la Supplicia Canum, o “castigo de los perros”, en la que los animales eran desfilados por la ciudad como castigo simbólico por no haber alertado a los romanos durante el asedio galo en el 390 a.C. En contraste, los gansos, que sí dieron la alarma, eran honrados con adornos de oro y púrpura.

Aunque estas prácticas pueden parecer contradictorias, ya que los perros eran sacrificados en algunos contextos y venerados en otros, reflejan la complejidad de su simbolismo en la cultura romana. Según los expertos, el entierro del perro en Velzeke podría estar relacionado con estas tradiciones, aunque su propósito exacto aún no se ha determinado.

Velzeke, un asentamiento con profundas raíces romanas

El sitio arqueológico donde se
El sitio arqueológico donde se encontraron los restos (SOLVA Dienst Archeologie)

El descubrimiento del perro es solo uno de los numerosos hallazgos que confirman la importancia de Velzeke como un asentamiento romano significativo. Según explicó Verbrugge a VRT, la zona ha sido objeto de excavaciones durante décadas, revelando una gran cantidad de vestigios que datan de los siglos I al III d.C. Entre los hallazgos recientes, se identificaron restos de actividades artesanales, como un pozo y letrinas, así como una posible área destinada a rituales religiosos.

Velzeke cuenta con un museo dedicado a la exhibición de artefactos romanos encontrados en la región, lo que subraya la riqueza histórica del lugar. Además, la ciudad celebra cada 25 años el Caesarfeesten (Festival del César), una recreación que conmemora su pasado romano.

El hallazgo del perro, junto con los otros artefactos desenterrados, refuerza la idea de que Velzeke fue un centro habitado por una población romana considerable. Según Verbrugge, aunque las excavaciones recientes han arrojado nuevos datos, estos confirman lo que ya se sabía sobre la importancia del asentamiento en la antigüedad.

Durante las excavaciones también se
Durante las excavaciones también se descubrió una moneda romana (SOLVA Dienst Archeologie)

Un descubrimiento que conecta el pasado con el presente

El perro hallado en Velzeke no solo es un testimonio de las prácticas rituales de la antigua Roma, sino también un recordatorio de la relación histórica entre los humanos y los animales. Aunque las razas modernas no existían en aquella época, los perros ya eran considerados compañeros y protectores, un vínculo que ha perdurado a lo largo de los siglos.

El análisis de los restos en Bruselas podría arrojar más luz sobre las prácticas culturales y religiosas de los romanos en Velzeke, así como sobre el papel específico de este perro en la sociedad de su tiempo. Mientras tanto, el hallazgo se suma a la rica historia arqueológica de la región, destacando la importancia de preservar y estudiar estos vestigios para comprender mejor el pasado.