Soldados norcoreanos capturados en Ucrania revelaron detalles de cómo los llevaron a combatir: “No sabía que iba a Rusia”

Hablaron dos combatientes que fueron enviados por Kim Jong-un a Putin junto con otros 12.000 soldados. Bajo adoctrinamiento continuo, se les entregaron rifles, chalecos antibalas y documentos rusos

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Soldados norcoreanos capturados en Ucrania
Soldados norcoreanos capturados en Ucrania

Dos soldados de Corea del Norte, capturados en Ucrania, han proporcionado detalles inéditos sobre la participación de tropas enviadas por el régimen de Kim Jong Un en el conflicto bélico junto a Rusia. Según informó The Wall Street Journal, los combatientes, identificados como Paek y Ri, enfrentaron un destino incierto al ser enviados a luchar en una guerra de la que apenas tenían conocimiento y que les fue presentada bajo un relato ideológico manipulado.

De acuerdo con la información del medio estadounidense, ambos militares fueron trasladados a Rusia junto con otros 12.000 soldados norcoreanos, enviados por el régimen para apoyar las ofensivas rusas en el frente de Kursk, cerca de la frontera con Ucrania. Una vez allí, bajo adoctrinamiento continuo, se les entregaron rifles Kalashnikov, chalecos antibalas y documentos de identidad rusa, elementos que resultaron confusos para combatientes como Paek, quien declaró: “No sabía que iba a Rusia. Me di cuenta solo cuando llegué”, según recoge The Wall Street Journal.

Los norcoreanos describieron que el adoctrinamiento no cesaba incluso durante los ataques enemigos. Según relató Paek al Journal, además de tareas de enfrentamiento con armamento ligero y sin apoyo de artillería, sus superiores les instruyeron a evitar a toda costa ser capturados, incluso mediante el suicidio.

Soldados norcoreanos marchan durante un
Soldados norcoreanos marchan durante un desfile militar en la Plaza Kim Il Sung. (AP Foto/Ng Han Guan, Archivo)

“Se espera que tomes tus propias decisiones”, aseguró, al recordar el protocolo militar que le alentaba a inmolarse, una orden reforzada por la policía secreta norcoreana.

Las duras condiciones en Kursk, marcadas por falta de apoyo logístico y enfrentamientos directos con la artillería pesada ucraniana, marcaron profundamente a los soldados. Ri era un francotirador que fue herido durante un ataque.

“Luché como si Rusia fuera mi patria. No sé por qué, pero no tenía miedo”, dijo.

Ambos soldados fueron detenidos en eventos separados a principios de enero. Paek fue capturado tras ser encontrado gravemente herido con metralla en sus piernas, mientras que Ri, con heridas críticas en el brazo y la mandíbula, se convirtió en el único sobreviviente de su unidad tras un ataque masivo. Las fuerzas ucranianas suministraron alimentos y primeros auxilios a los prisioneros. En el caso de Paek, la gravedad de sus heridas provocó la amputación de varios dedos por gangrena.

Los dos hombres representan los únicos soldados de Corea del Norte capturados con vida hasta ahora en el conflicto. Ucrania calcula que cerca de 4.000 norcoreanos han muerto o quedado heridos desde su llegada al frente, mientras que el presidente Volodimir Zelensky denunció recientemente el envío de 2.000 tropas adicionales desde Pyongyang para compensar estas pérdidas.

Soldados norcoreanos capturados
Soldados norcoreanos capturados

Manipulación ideológica: falsos enemigos y exhortos de Kim Jong Un

Desde el inicio de su formación militar, Paek y Ri vivieron inmersos en el culto a la personalidad de Kim Jong Un. Ri recordó cómo las autoridades norcoreanas les inculcaron que los surcoreanos estaban combatiendo del lado de Ucrania, información que posteriormente se probó falsa. Esa narrativa, según explica The Wall Street Journal, incentivó inicialmente a Ri, quien esperaba una “verdadera experiencia en el campo de batalla”.

El adoctrinamiento no se limitó solo al inicio del conflicto. Durante el Año Nuevo, los comandantes leyeron a los soldados una carta escrita supuestamente por Kim Jong Un, en la que expresó: “Ustedes han experimentado los dolorosos sacrificios y el alegre triunfo de las costosas victorias en batalla”. Algunos soldados, como en el caso de Paek, fueron obligados a transcribir la misiva como actividad ideológica.

Ahora detenidos en un centro de Kiev, ambos soldados reflexionan sobre su futuro. Aunque regresar a Corea del Norte podría representar una amenaza directa para sus vidas debido a las acusaciones de traición por haber sido capturados, Paek y Ri han considerado desertar hacia Corea del Sur, donde podrían encontrar protección.

El gobierno surcoreano ha ofrecido recibir a los soldados. Uno de los legisladores en Seúl sostuvo que “deben venir a los brazos de la nación libre de Corea del Sur”. Mientras tanto, Paek, quien recibió acceso a series de televisión surcoreanas durante su cautiverio, expresó una perspectiva cambiante acerca del capitalismo tras ver la serie Itaewon Class. Sin embargo, al comparar su papel en la guerra relató: “No nos pagan nada por participar en la guerra. Pero es una orden, así que luché”.

La narrativa de estos soldados arroja luz no solo sobre el rígido sistema militar norcoreano sino también sobre cómo la guerra en Ucrania ha adquirido una dimensión global, donde incluso países lejanos como Corea del Norte están profundamente implicados. Esta interconexión, combinada con las vivencias de soldados como Paek y Ri, ilustra la magnitud y las complejidades humanitarias del conflicto en curso.