El asesinato de Boris Nemtsov: a 10 años del crimen de un crítico de Vladimir Putin que cambió Rusia

El 27 de febrero de 2015, el ex viceprimer ministro fue baleado a metros del Kremlin. Una década después, su muerte sigue siendo un símbolo de la represión política en el país

Guardar
Boris Nemtsov durante un acto
Boris Nemtsov durante un acto frente al Kremlin, no muy lejos de donde sería asesinado (EFE/archivo)

En una fría y brumosa noche del 27 de febrero de 2015, Boris Nemtsov, uno de los líderes más prominentes de la oposición liberal rusa, caminaba por el puente Bolshoi Moskvoretsky junto a su pareja, cuando un atacante surgió de las sombras y disparó seis veces contra él. Cuatro de esas balas impactaron su cuerpo, una de ellas directamente en el corazón, causándole la muerte instantánea. El asesinato ocurrió a menos de 100 metros del Kremlin, en uno de los lugares más vigilados y seguros de Moscú.

Nemtsov, ex viceprimer ministro durante el gobierno de Boris Yeltsin, era por entonces un crítico abierto del presidente Vladimir Putin, a quien en su última entrevista describió como “un ser humano totalmente amoral, un Leviatán”.

Su asesinato hace 10 años marcó un punto de inflexión en la historia contemporánea de Rusia.

De científico a político

Hacia fines de los 90
Hacia fines de los 90 las encuestas le otorgaban un 50% de apoyo popular, convirtiéndolo en favorito para suceder a Yeltsin (Reuters)

Nacido en Sochi en 1959, Nemtsov creció en una familia de clase media alta. Su padre era viceministro de Construcción y miembro influyente del Partido Comunista, mientras que su madre, una pediatra judía, lo crió en Nizhny Novgorod (entonces Gorki) tras su divorcio. Nemtsov estudió física y se doctoró en matemáticas, pero su vida dio un giro tras el desastre de Chernóbil en 1986, cuando comenzó a organizar protestas contra la construcción de una central nuclear en su región.

Su entrada en la política coincidió con la caída de la Unión Soviética. Elegido en 1990 para el Soviet Supremo, ascendió rápidamente siendo nombrado gobernador del óblast de Nizhni Nóvgorod y posteriormente vicepremier de la Federación Rusa en 1997. Durante este periodo, las encuestas le otorgaban un 50% de apoyo popular, convirtiéndolo en favorito para suceder a Yeltsin. Sin embargo, la crisis financiera de 1998 y su ambivalencia política lo alejaron del poder.

La encrucijada con Putin

A finales de los 90, Nemtsov enfrentó una serie de reveses políticos, incluyendo su dimisión como vicepremier durante el colapso bursátil de 1998. Mientras tanto, Vladimir Putin emergía como figura política dominante.

Como señala la periodista argentina Hinde Pomeraniec en su libro Rusos de Putin (2019), “aunque su nombre fue uno de los evaluados para suceder al presidente enfermo, Yeltsin se decidió por Vladimir Putin. Ya sea porque quedó fuera de cualquier círculo de poder o porque era real su repudio a la personalidad autoritaria de Putin, desde muy temprano Nemtsov se ubicó en la vereda de enfrente a la del líder.”

Varias personas sostienen fotografías del
Varias personas sostienen fotografías del presidente ruso, Vladimir Putin, y del político opositor Boris Nemtsov durante una concentración con motivo del 5º aniversario del asesinato de Nemtsov (REUTERS/Anton Vaganov)

Nemtsov “había sido un partidario temprano de Putin, hasta esquió con él en los Alpes suizos cuando el sueño de los Juegos Olímpicos de Sochi arraigó”, recuerda por su parte el periodista estadounidense Steven Lee Myers en su monumental biografía de Putin El Nuevo Zar (2017).

No obstante, Myers añade que pronto Nemtsov se había “desilusionado con las tendencias autoritarias que siguieron a las reformas tempranas de Putin”.

Esta desilusión los llevaría a publicar en 2008, junto a su colega Vladimir Milov, un panfleto titulado Putin: los resultados, en el que detallaban la corrupción y el autoritarismo del régimen. El documento, que describía cómo los aliados de Putin se enriquecían a costa del Estado, fue uno de los primeros intentos serios de desafiar la narrativa oficial.

Tras quedar fuera del círculo de poder, Nemtsov debió elegir entre una vida cómoda dentro del sistema o la oposición frontal. Según escribió Garry Kasparov, su amigo y gran ajedrecista, en su libro de 2015 El invierno está llegando, Nemtsov “podría haber llevado una vida cómoda dentro de la vertical del poder como una voz liberal de reforma puramente simbólica”, pero “no estaba hecho para trabajar para el régimen de Putin. Tenía principios, vaya si los tenía, y no podía soportar ver a nuestro país hundirse de nuevo en los abismos del totalitarismo”.

Años de activismo y protestas

Fundó el movimiento Solidarnost junto
Fundó el movimiento Solidarnost junto con Kasparov y participó activamente en las manifestaciones contra el fraude electoral en las legislativas de 2011. (Reuters)

A partir de 2007, Nemtsov intensificó su oposición a Putin. Fundó el movimiento Solidarnost junto con Kasparov y una nueva generación de opositores (entre ellos Ilya Yashin) y participó activamente en las manifestaciones contra el fraude electoral en las legislativas de 2011.

En su panfleto de 2008, Nemtsov y Milov señalaban que cuando “Putin asumió el cargo, Rusia se clasificaba en el puesto 82 en la lista anual de Transparencia Internacional de los países menos corruptos; según escriben, desde entonces se había desplomado al lugar 143, con lo cual quedaba en compañía de países como Angola, Guinea-Bissau y Togo”.

Myers destaca que los autores reconocían los logros económicos del gobierno, pero argumentaban que “el milagro económico de Putin era un ‘pueblo de Potemkin’, construido con las ganancias del aumento de precios del petróleo, y que enmascaraba problemas estructurales y callaba el crecimiento de la corrupción”.

La lucha de Nemtsov continuó en la década siguiente, cuando sus ataques se hicieron cada vez más directos y las protestas se trasladaron a las calles.

Como señala Pomeraniec, “había aprendido a pedir autorización con el tiempo justo para organizar manifestaciones callejeras”. “Viejo zorro de la política (...) no había habido marcha ni protesta en la que él no se hiciera presente como uno de los organizadores y, también, entre los principales oradores”, escribe.

“En diciembre de 2011, salió a las calles la mayor manifestación popular desde la Perestroika para impugnar por fraude las legislativas en las que el partido oficialista Rusia Unida había ganado la mayoría de las bancas”, escribe Pomeraniec. “Nemtsov estaba siempre ahí y, por lo general, era uno de los que acababa en prisión".

 Manifestantes sosteniendo pancartas y
Manifestantes sosteniendo pancartas y globos durante una protesta contra los resultados de las elecciones parlamentarias en Moscú, Rusia, 24 de diciembre de 2011 (REUTERS/Tatyana Makeyeva/archivo)

Otro punto crucial en la confrontación fue la protesta del 6 de mayo de 2012, un día antes de la asunción de Putin a su tercer mandato. Como relata Myers: “En la víspera de la asunción de Putin el 7 de mayo, los líderes de la protesta planificaron un mitin más, que tenía la autorización para realizarse en la plaza Bolotnaya, del otro lado del río desde el Kremlin”. La manifestación terminó en una brutal represión: “Boris Nemtsov gritaba ‘Rusia será libre’ desde encima de un montículo, cuando los oficiales lo condujeron afuera”.

Nemtsov también fue especialmente crítico con la organización de los Juegos Olímpicos de Sochi 2014. Según Myers, “Nemtsov llamó a Sochi ‘un festival de corrupción’ y estimó en junio de 2013, en su informe más reciente sobre corrupción en la era Putin, que alrededor de la mitad del total de 51.000 millones de dólares había sido robado o despilfarrado.”

La guerra en Ucrania

Tras la anexión de Crimee,
Tras la anexión de Crimee, Nemtsov se volvió un ferviente crítico de la invasión rusa a Ucrania (AP)

La oposición a la anexión de Crimea en 2014 consolidó a Nemtsov como una de las pocas voces disidentes en un país donde, según las encuestas, el 99% de la población apoyaba la acción militar.

Desde prisión, escribió en Facebook unas palabras que hoy impactan por su clarividencia: “Putin le ha declarado la guerra a Ucrania. Ésta es una guerra fratricida. Rusia y Ucrania pagarán un alto precio por la sangrienta locura de este desequilibrado agente de la policía secreta. Morirán jóvenes de ambos bandos. Habrá madres y hermanas desconsoladas. Habrá niños huérfanos. Crimea se quedará vacía porque ya nadie irá allí de vacaciones”.

Como señala Myers, Nemtsov “condenaba la guerra en publicaciones en Facebook y Twitter, en que describía a Putin como un espíritu maligno que necesitaba sangre para sobrevivir”.

En 2014, meses antes de su asesinato, se dedicó a documentar las pérdidas humanas y materiales causadas por la intervención militar rusa en Ucrania. En su último trabajo, Putin. Guerra, se disponía a revelar detalles sobre el encubrimiento de las bajas rusas en Ucrania, pero nunca llegó a publicarlo.

“Su análisis de la guerra criminal de Putin contra Ucrania y del propio Putin, ‘un hombre con la mente jodida’, siguen siendo acertados”, escribió Kasparov este jueves en un tuit para conmemorar la fecha.

La noche del asesinato

La noche del 27 de febrero de 2015, Nemtsov cenó con su pareja, la modelo ucraniana Anna Duritskaya, en el centro comercial GUM, cerca de la Plaza Roja. Al salir, decidieron regresar caminando a casa.

Como narra Pomeraniec: “A la salida del restaurante, cuando regresaban caminando de la mano por el puente Bolshoy Moskvoretsky hasta la casa de Nemtsov, varios hombres bajaron de un auto blanco y dispararon contra él. Hubo testigos. Le mataron cuatro certeros disparos de Makarov por la espalda. Las fotos recorrieron el mundo: una bolsa de plástico negra sobre el asfalto con la espectacularidad de San Basilio como telón de fondo y a metros del Kremlin.”

El cuerpo de Nemtsov tras
El cuerpo de Nemtsov tras ser asesinado en el puente Bolshoy Moskvoretsky (AP/Archivo)

Según el testimonio de Duritskaya, alguien irrumpió a sus espaldas y disparó seis veces contra Nemtsov. El asesino luego se subió a un automóvil blanco conducido por un cómplice y desapareció. Duritskaya no pudo identificar al autor ni al vehículo que lo transportaba

“Murió a la vista del Kremlin y su muerte, como la de Politkovskaya en 2006, sería la de una víctima de una guerra mayor. No fue un acto fortuito de violencia, sino un asesinato altamente organizado y llevado a cabo en medio de uno de los lugares más custodiados del planeta”, escribe Meyers.

Investigación y responsabilidades

La respuesta oficial al asesinato fue ambigua. El portavoz de Putin, Dmitri Peskov, describió el crimen como un “asesinato por encargo” y una “provocación”, pero al mismo tiempo minimizó la importancia política de Nemtsov: “No era un político popular. Era apenas un poco más conocido que un ciudadano promedio”.

Muchos expertos encontraron poco creíble que un asesinato de este tipo pudiera ocurrir impunemente en un área tan vigilada. Como comentó el periodista Luke Harding, era como si un asesinato ocurriera frente a la Casa Blanca en Washington.

Las cámaras de seguridad cercanas estaban “desactivadas por mantenimiento”, según las autoridades, y los discos duros de las computadoras de Nemtsov fueron confiscados por la FSB, el servicio de inteligencia ruso.

La justicia determinó que los asesinos eran cinco chechenos que habían recibido el equivalente a unos 200.000 dólares para matarlo. En un giro macabro, uno de ellos fue indultado para luchar en guerra de Ucrania tras alcanzar un acuerdo de reclutamiento con el Ministerio de Defensa.

Ramzan Kadyrov es sospechoso de
Ramzan Kadyrov es sospechoso de haber encargado el asesinato (Sputnik/Sergey Bobylev/Kremlin via REUTERS)

Sin embargo, nunca se identificó a los autores intelectuales. Ramzan Kadyrov, el líder checheno aliado de Putin, negó cualquier implicación, pero muchos creen que el crimen fue un “regalo” suyo al Kremlin.

“Mientras Putin siga en el cargo”, escribió Kaspárov en 2015, “nunca sabremos quién dio la orden, pero no hay duda de que él es directamente responsable de crear las condiciones en las que tales atropellos pueden suceder con frecuencia”.

El legado de Nemtsov

La gente acude a depositar
La gente acude a depositar flores en memoria del político opositor ruso Boris Nemtsov (REUTERS/Evgenia Novozhenina)

A una década de su muerte, el legado de Nemtsov sigue vivo, aunque la oposición rusa está más debilitada que nunca. Su aliado Alexei Navalny, quien murió en prisión en febrero de 2024, retomó su lucha contra la corrupción y el autoritarismo, pero el régimen de Putin ha demostrado ser implacable con sus críticos.

Como señala Myers en su libro, “la época de Putin está bañada por la sangre de sus más severos detractores”.

Hoy, el puente Bolshoy Moskvoretsky es un lugar de peregrinación para quienes buscan honrar la memoria de Nemtsov. Miles de rusos continúan dejando flores en el puente donde fue asesinado, convirtiendo el lugar en un memorial improvisado que las autoridades desmantelan regularmente.

A pesar de los intentos por borrar su legado, la lucha de Nemtsov por una Rusia libre y democrática sigue inspirando a muchos. Como dijo el embajador alemán Alexander Graf Lambsdorff durante una ceremonia conmemorativa en Moscú junto a 30 diplomáticos occidentales: “Nemtsov personificaba la esperanza de los rusos”.

Este artículo fue escrito con información de los libros “Rusos de Putin” de Hinde Pomeraniec, “El Nuevo Zar” de Steven Lee Myers y “El invierno está llegando” de Garry Kasparov, así como de reportes de prensa y análisis históricos.