El oscuro descubrimiento que realizaron científicos en el fondo del Mediterráneo: “Ni un solo centímetro está limpio”

A través de tecnología de vanguardia, investigadores documentaron la alarmante acumulación de residuos en el Abismo de Calipso. Hicieron un llamado urgente a tomar medidas efectivas para combatir este problema

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El fondo del Abismo de
El fondo del Abismo de Calipso, a más de 5.000 metros, revela el impacto oculto de la contaminación humana (REUTERS/Nacho Doce)

A más de cinco mil metros bajo la superficie del mar, donde la luz no penetra y la vida escasea, los restos del consumo humano siguen su curso.

Así lo documentó un equipo internacional de científicos que, según publicó la Universitat de Barcelona, encontró 167 objetos en el fondo del Abismo de Calipso, el punto más profundo del mar Mediterráneo, a 5.100 metros de profundidad frente a la costa suroeste de Grecia.

La investigación, publicada en la revista Marine Pollution Bulletin, se llevó a cabo mediante una inmersión del submarino tripulado Limiting Factor, operado por la empresa estadounidense Caladan Oceanic.

El Mediterráneo, uno de los
El Mediterráneo, uno de los mares más contaminados del mundo, acumula desechos incluso en sus simas más remotas (REUTERS/Jon Nazca)

Del total de objetos hallados, 148 eran residuos marinos y 19 se atribuyen a actividades humanas directas. Los investigadores calificaron esta como una de las mayores concentraciones de basura detectadas a grandes profundidades marinas, indicó The Cool Down.

Una fosa que actúa como trampa

El hallazgo confirmó que la basura, además de acumularse en costas, aguas superficiales o fondos intermedios, también lo hace en los puntos más remotos y profundos, como esta sima situada en la Fosa Helénica, a unos 60 kilómetros del litoral del Peloponeso.

La expedición fue liderada por Miquel Canals, catedrático de Dinámica Terrestre y Oceánica en la Universitat de Barcelona, junto a Georg Hanke (JRC), François Galgani (IFREMER) y Victor Vescovo (Caladan Oceanic).

El Abismo de Calipso actúa como una trampa natural. Su morfología -una cuenca cerrada, con un fondo plano de forma ovalada y rodeada por pendientes pronunciadas- favorece la acumulación de residuos que llegan por múltiples vías.

“Los desechos del fondo del Abismo Calypso provienen de diversas fuentes, tanto terrestres como marinas”, explicó Canals en declaraciones recogidas por la UB. “Algunos plásticos, como las bolsas, flotan justo por encima del fondo hasta quedar parcial o totalmente enterrados”, añadió.

Buena parte de los residuos habrían sido arrastrados por corrientes oceánicas desde zonas más al sur del mar Jónico y del Adriático, e incluso por remolinos superficiales que depositan materiales ligeros al fondo cuando coinciden sobre la fosa.

Otras evidencias apuntan al vertido directo desde embarcaciones, como lo sugiere la acumulación lineal de bolsas llenas de basura.

Una expedición con tecnología de vanguardia

Acceder a esta sima no fue sencillo. Para alcanzar el fondo de la fosa, el equipo recurrió al Limiting Factor, un vehículo de inmersión profunda construido por Triton Submarines, diseñado para resistir las presiones extremas de las grandes profundidades, informó la universidad en un comunicado.

Durante la exploración, el submarino se desplazó a 1,8 kilómetros por hora y logró registrar una distancia de 650 metros en línea recta, en una permanencia de 43 minutos cerca del fondo. En total, cada inmersión exigió varias horas, gran parte dedicadas al descenso y ascenso del vehículo.

Los científicos advierten que la
Los científicos advierten que la falta de visibilidad del fondo marino dificulta la acción política y social (Marine Pollution Bulletin)

Gracias a esta tecnología, los investigadores pudieron estimar la densidad de basura acumulada en esa región y observar las condiciones ecológicas del entorno. Solo se detectaron dos especies vivas: el pez Coryphaenoides mediterraneus, de la familia Macrouridae, y el decápodo Acanthephyra eximia.

El área, según Canals, presenta una biodiversidad empobrecida, pero advirtió: “En lugares con más biodiversidad, hay diferentes tipos de interacción entre los desechos y los organismos, como la pesca fantasma, el enterramiento, el enganche o la ingestión”.

El Mediterráneo es uno de los mares más afectados del mundo por la contaminación marina. Ya en 2021, un estudio liderado también por Canals documentó que el estrecho de Messina contenía la mayor densidad conocida de basura marina a escala global.

Esta región es especialmente vulnerable debido a su condición de mar cerrado, la elevada densidad de población en sus costas, el tráfico marítimo intenso y la pesca generalizada.

Políticas, consumo y concienciación

Los datos reunidos por el equipo subrayaron la necesidad urgente de implementar políticas de gestión de residuos a escala global. Canals señaló: “Ni un solo centímetro del Mediterráneo está limpio”.

Además, dijo que el fondo marino, al mantenerse fuera del campo visual de la sociedad, queda al margen de la sensibilización colectiva.

“Es necesario un esfuerzo conjunto entre científicos, comunicadores, periodistas, medios de comunicación, influencers y otras personas con impacto social. El problema está ahí y tiene un alcance enorme, aunque no sea directamente visible”, afirmó.