
El Comité de Cambio Climático (CCC) del Reino Unido ha presentado un ambicioso plan que busca transformar profundamente la forma en que los británicos calientan sus hogares, conducen y consumen alimentos. Según el séptimo presupuesto de carbono del CCC, al menos la mitad de los hogares deberán contar con bombas de calor y el 80 % de los automóviles en circulación deberán ser eléctricos para 2040. Estas medidas son esenciales para cumplir con los objetivos legalmente vinculantes de cero emisiones netas para 2050, según informó la BBC.
El informe del CCC detalla que las emisiones de gases de efecto invernadero del Reino Unido ya se han reducido en más del 50 % desde 1990, gracias a la transición hacia energías renovables y la disminución del uso de combustibles fósiles en la generación eléctrica. Sin embargo, alcanzar la neutralidad climática requerirá cambios significativos en los próximos años, especialmente en sectores como la calefacción doméstica, el transporte y la agricultura. Según el CCC, un tercio de los recortes de emisiones necesarios entre ahora y 2040 deberá provenir de los hogares, lo que implica una transformación en el uso de tecnologías más limpias y eficientes.
La calefacción doméstica representa cerca del 20 % de las emisiones totales del Reino Unido, según el Departamento de Seguridad Energética y Cero Neto. Para abordar este problema, el CCC propone que la instalación de bombas de calor en viviendas existentes aumente de las 60.000 unidades actuales a 450.000 anuales para 2030, y a 1,5 millones para 2035. Este ritmo de adopción, según el comité, es comparable al observado en países europeos como Irlanda y los Países Bajos.
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Sin embargo, el costo de las bombas de calor sigue siendo un obstáculo importante. El precio promedio de instalación de una bomba de calor de fuente de aire ronda las 13.000 libras esterlinas (USD 16.200), significativamente más alto que las 2.600 libras esterlinas (USD 3.200) que cuesta una caldera de gas. A pesar de esto, el CCC estima que, a largo plazo, los hogares podrían ahorrar hasta 700 libras esterlinas (USD 887) al año en facturas de energía para 2050, siempre que se logre una transición hacia una electricidad más barata.
Charlotte Lee, directora ejecutiva de la Asociación de Bombas de Calor, destacó la importancia de reducir la disparidad entre los precios del gas y la electricidad para acelerar esta transición. Lee afirmó según Cooling Post que “lograr el cero neto es posible”, pero requerirá decisiones difíciles y un liderazgo fuerte por parte del gobierno. Por su parte, Tamsin Lishman, de la empresa de bombas de calor geotérmicas Kensa, subrayó la necesidad de eliminar la instalación de calderas de gas en viviendas nuevas a partir del año proximo para fomentar un mercado más competitivo y libre de subsidios para las bombas de calor.
A pesar de las proyecciones optimistas, no todos los sectores están convencidos de la viabilidad de estos objetivos. La Federación de Fontanería y Calefacción, anteriormente conocida como SNIPEF, advirtió que la falta de profesionales capacitados para instalar bombas de calor podría convertir estos planes en “ambiciones vacías”. Fiona Hodgson, directora ejecutiva de la federación, señaló que, sin una inversión significativa en formación profesional, el Reino Unido no podrá cumplir con sus metas de descarbonización.
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Además, el CCC ha descartado el uso del hidrógeno como una solución viable para la calefacción doméstica, reforzando el consenso de que las bombas de calor son la mejor opción para los hogares británicos. Sin embargo, esto aumenta la presión sobre el gobierno para garantizar que las empresas puedan invertir en la infraestructura necesaria para esta transición.
En contraste con los desafíos de la calefacción, la adopción de vehículos eléctricos ha mostrado un progreso más acelerado. Según Euronews, en 2024 se vendieron aproximadamente 381.970 vehículos eléctricos en el Reino Unido, lo que representa un crecimiento interanual del 21,4 %. La caída en los precios de las baterías y los incentivos gubernamentales han facilitado esta transición, y se espera que los precios de los automóviles eléctricos sean comparables a los de gasolina o diésel entre 2026 y 2028.
El CCC estima que para 2040, el 80 % de los automóviles en circulación deberán ser eléctricos para cumplir con los objetivos de emisiones. Esto requerirá una expansión significativa de la infraestructura de carga y un suministro constante de vehículos asequibles. Emma Pinchbeck, directora ejecutiva del CCC, señaló que el mercado de vehículos eléctricos ya está casi a la par con el de los automóviles de combustión interna, lo que sugiere que los consumidores están dispuestos a adoptar esta tecnología.
El informe del CCC también aborda la necesidad de transformar los hábitos alimenticios y las prácticas agrícolas. Se proyecta una reducción del 27 % en el número de ovejas y ganado para 2040, acompañada de un aumento en la cobertura forestal del 13 % al 16 %. Estos cambios buscan reducir las emisiones de metano y aumentar la captura natural de carbono.
El comité también sugiere una disminución en el consumo de carne y productos lácteos, lo que podría tener un impacto significativo en la industria agrícola. Aunque estas medidas son necesarias para alcanzar los objetivos climáticos, podrían enfrentar resistencia por parte de los productores y consumidores.
El CCC estima que la mayor parte del gasto necesario para alcanzar el cero neto será asumido por el sector privado. Según BBC News, los ahorros derivados de la transición a tecnologías más eficientes deberían superar los costos a principios de la década de 2040. Además, el comité recomienda eliminar los costos de las políticas sociales y ambientales de las facturas de electricidad, lo que podría reducirlas en un 19 % para 2025 y hacer más rentable el cambio a tecnologías limpias.
Emma Pinchbeck afirmó que esta transición representa una “revolución industrial masiva” que no solo mejorará la seguridad energética, sino que también reducirá los costos de energía y transporte para los consumidores. Sin embargo, advirtió que estos beneficios solo se materializarán si el gobierno actúa para abaratar la electricidad y fomentar la adopción de tecnologías limpias.