
Un informe presentado recientemente por el Fondo Monetario Internacional (FMI) muestra un panorama preocupante para Bolivia. Según las proyecciones del organismo, la inflación alcanzará el 15,8% en 2025, más del doble de la proyección que hizo el Gobierno (7,5%), y tendrá un crecimiento económico limitado, con un aumento del PIB de apenas 1,1 por ciento.
Esta cifra causa preocupación en el país donde la inflación acumulada en los tres primeros meses del año llegó al 5%, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y los precios de la canasta familiar se han incrementado en los últimos dos años. Para varios analistas, la tendencia inflacionaria será alta y acorde a las proyecciones del organismo internacional.
Las estimaciones de la gestión anterior también se quedaron cortas. El Gobierno había proyecto 3,6% de inflación para 2024, una cifra que fue casi triplicada al finalizar el año. Para el 2025, el Presupuesto General del Estado (PGE) estimó una tasa de inflación del 7,5% y una tasa de crecimiento del 3,51 por ciento.
Las perspectivas son aún peores para el 2026. Según el informe Perspectivas de la Economía Mundial (WEO) se estima que el PIB boliviano se desacelere aún más, llegando al 0,9%, y se prevé que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumente a 15,8 por ciento.
Bolivia enfrenta una ralentización económica originada en la debacle de la industria petrolera que hasta hace poco era su principal fuente de ingresos. En los últimos dos años, los bolivianos han enfrentado una crisis cambiaria, periodos de desabastecimiento de combustible y el aumento de los precios de la canasta familiar. Además, se experimenta una desaceleración en el consumo y la inversión privada.

El presidente Luis Arce ha responsabilizado de la crisis económica al Gobierno de Evo Morales (2006-2019) al señalar que no se “cuidó la nacionalización” de los hidrocarburos porque no se hicieron proyectos de exploración que permitan sostener la producción de gas natural. “En 14 años no se había hecho más de cuatro pozos exploratorios en el país, ninguno exitoso, y nos habíamos estado comiendo el gas. Ese es el principal elemento que explica por qué sucede lo que sucede hoy en nuestro país”, dijo Arce, que fue ministro de Economía de Morales durante por más de una década, en una reunión con mujeres campesinas en La Paz.
Según datos oficiales, en 2014 Bolivia recibió 5.491 millones de dólares de renta petrolera, una cifra que diez años más tarde cayó a 1.635 millones de dólares, la cifra más baja desde 2006, y la estimación de ingresos para 2025 es aún menor.

En tanto, en 2014, la producción de gas fue de casi 60 millones de metros cúbicos diarios (MMmcd), mientras que en octubre de 2024 se ubicó en 29.55 MMmcd, lo que representa una caída de casi la mitad en la producción de gas natural.
Sin embargo, un nuevo campo petrolero genera expectativas en el país. Se estima que el pozo Mayaya X-1, descubierto en el norte de La Paz, podría producir 50 millones de pies cúbicos diarios de gas natural en los próximos años.
Perspectivas globales
El informe del FMI señala que en 2024 la economía mundial parecía haberse estabilizado, con tasas de crecimiento estables en varios países.
Sin embargo, acontecimientos recientes en las prioridades de algunos países y la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos, han aumentado la incertidumbre a niveles sin precedentes.
Se prevé que la escalada de las tensiones comerciales y el nivel elevado de incertidumbre tengan un impacto importante en la actividad económica global. En ese marco, el FMI señala que la economía mundial está en una “coyuntura crítica” y recortó su pronóstico de crecimiento para 2025.