
Tras el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un arancel recíproco global del 10% a todas las importaciones, los exportadores ecuatorianos han expresado su preocupación y activaron de inmediato gestiones para mitigar el impacto.
En un comunicado conjunto, la Federación Ecuatoriana de Exportadores (FEDEXPOR) y la Cámara de Comercio Ecuatoriano-Americana (AmCham) informaron que han pedido la activación de “todos los canales diplomáticos y técnicos” para entablar conversaciones urgentes con las autoridades comerciales de ambos países, con el fin de evaluar alternativas que mitiguen el impacto de esta medida en el sector exportador. Ambos gremios solicitan al Gobierno ecuatoriano una respuesta coordinada y rápida en el ámbito diplomático ante una decisión que califican de adversa para el comercio bilateral.
De acuerdo con FEDEXPOR y AmCham, el nuevo esquema arancelario de EE.UU. gravará con un 10% a varios productos emblemáticos de exportación de Ecuador, como el banano, el camarón y el cacao en grano, que hasta ahora ingresaban al mercado estadounidense con arancel 0%. Esto significa que bienes ecuatorianos que gozaban de entrada libre de impuestos a EE.UU. ahora enfrentarán un costo adicional del 10% en aduana. Otros productos que ya tenían algún arancel –por ejemplo las flores, con 6,8% hasta antes de la medida– sufrirán un recargo adicional de 10 puntos porcentuales sobre sus tarifas actuales . Estas disposiciones entrarán en vigor a partir del 5 de abril de 2025, según lo anunciado oficialmente en Washington.
El Gobierno de Trump ha justificado esta política bajo la figura de “aranceles recíprocos”, presentada como parte de su estrategia de respuesta a desequilibrios comerciales a nivel global. En esencia, la administración estadounidense aplicará tarifas proporcionales al grado de barreras comerciales que, según sus cálculos, enfrentan los productos estadounidenses en cada país.
No todos los países recibirán la misma tasa: se estableció un mínimo general de 10% para la mayoría de naciones, mientras que aquellos con mayores trabas comerciales o superávits significativos frente a EE.UU. tendrán gravámenes más altos: “Recíproco significa: ellos nos lo hacen a nosotros y nosotros se lo hacemos a ellos”, explicó Trump al definir la medida como un acto de “independencia económica” de Estados Unidos.
En este esquema, Ecuador recibió una de las tarifas más bajas posibles. Las autoridades ecuatorianas señalaron que el 10% asignado al país se ubica en el “nivel más bajo” de los aranceles anunciados, en comparación con porcentajes mucho mayores impuestos a otras economías. Por ejemplo, Tailandia enfrentará un 36%, Vietnam un 46% e India un 26% bajo estos aranceles recíprocos, de acuerdo con la lista presentada por Washington . Incluso aliados asiáticos de EE.UU. como Japón (24%) o Corea del Sur (25%) quedaron sujetos a tarifas elevadas, mientras que potencias comerciales como China tendrán un 34% y la Unión Europea un 20%.

En América Latina, Colombia, Perú y Chile –que cuentan con tratados de libre comercio vigentes con EE.UU.– también fueron incluidos en la categoría base del 10%. Esto significa que, al menos en el corto plazo, los principales competidores regionales de Ecuador en mercados como el banano o el camarón deberán afrontar la misma tarifa en sus exportaciones a Estados Unidos, nivelando el campo en la región inmediata. No obstante, Ecuador advierte que la medida global genera un perjuicio aunque su porcentaje sea menor, pues supone costos adicionales en un mercado donde antes tenía ventajas arancelarias.
Los representantes de FEDEXPOR y AmCham subrayaron que el impacto para Ecuador se ve agravado por un factor histórico interno. A diferencia de varios vecinos, Ecuador no firmó en su momento un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, lo que ha dejado al país sin un escudo legal de preferencias arancelarias.
“El impacto de esta medida se agrava para el sector exportador ecuatoriano debido a la errática decisión de no haber suscrito un acuerdo comercial con EE.UU., que le concedió a nuestros competidores mejores condiciones de acceso y nos deja en mayor desventaja”, advirtieron los gremios. Esta “decisión errónea” de política comercial, tomada hace más de una década, es vista ahora como un error estratégico que perjudica la competitividad del sector exportador.

Países como Colombia o Perú, que sí concretaron acuerdos comerciales con Washington hace años, han podido consolidar su acceso al mercado estadounidense con arancel cero en muchos rubros; en cambio, Ecuador debe afrontar unilateralmente el nuevo arancel sin los beneficios que un TLC podría haber otorgado. Las organizaciones empresariales estiman que el país ha perdido oportunidades de exportación por hasta USD 300 millones anuales por no contar con ese tratado . Por ello, FEDEXPOR y AmCham han instado repetidamente a retomar las gestiones para un acuerdo comercial con EE.UU., e incluso han solicitado formalmente ser incluidos en futuras negociaciones para revertir esta desventaja .
EE.UU. es el principal socio comercial del país andino y uno de los mayores destinos para sus productos agrícolas, pesqueros e industriales. Cada año, Ecuador exporta más de USD 5.000 millones en bienes hacia el mercado estadounidense.
Solo en 2024, EE.UU. fue el segundo destino más importante para las exportaciones no petroleras y no mineras ecuatorianas (después de la Unión Europea), con un récord de USD 4.584 millones exportados, cifra equivalente al 21% de participación de esas ventas externas y que supuso un crecimiento del 15% respecto a 2023.
Esa tendencia se ha acelerado en los últimos meses: en enero de 2025, las exportaciones no petroleras de Ecuador a EE.UU. crecieron alrededor de un 50% en comparación con el mismo mes del año anterior.