
El ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, advirtió este miércoles sobre posibles amenazas contra el sistema de trasvase de agua de Manabí, tras la acusación formal presentada por Estados Unidos contra José Adolfo Macías Villamar, alias “Fito”, líder de la organización criminal Los Choneros. Según el funcionario, existen alertas sobre grupos que estarían intentando aprovechar el contexto judicial internacional para desestabilizar al país y atacar infraestructura estratégica.
Las declaraciones fueron ofrecidas en Guayaquil, donde Reimberg afirmó que “grupos desestabilizadores del país quieren aprovechar la acusación contra Fito en Estados Unidos para hacer de las suyas y atentar contra el trasvase de Manabí”. El sistema de trasvase, que abastece de agua a varias comunidades de esa provincia costera, ha sido objeto de preocupación en otras ocasiones por su vulnerabilidad ante actos de sabotaje o negligencia en el mantenimiento.
La advertencia llega apenas un día después de que la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York anunciara que un gran jurado federal presentó una acusación de siete cargos contra Macías Villamar por tráfico internacional de drogas y armas. El documento sostiene que, desde al menos 2020, Fito lideró una red de envío de varias toneladas de cocaína desde Ecuador hacia Estados Unidos, en colaboración con el Cártel de Sinaloa, y que además operaba una estructura de violencia armada con sicarios y armamento militar.

El gobierno ecuatoriano ha reconocido la gravedad del caso y la relevancia internacional del proceso judicial, que podría derivar en un pedido de extradición. En este sentido, el ministro Reimberg aseguró que, una vez localizado, Fito será extraditado a Estados Unidos, donde enfrentaría una pena mínima de 10 años y una máxima de cadena perpetua.
“Estos desestabilizadores no quieren que alias Fito esté donde debe estar, en las cárceles en el extranjero”, dijo Reimberg, dejando entrever que ciertos sectores con intereses vinculados al crimen organizado estarían operando para evitar que Macías Villamar pierda su capacidad de control desde territorio ecuatoriano.
Aunque no se precisó qué grupos estarían detrás de las amenazas ni si se han producido incidentes específicos en el sistema hídrico de Manabí, la afirmación del ministro pone en alerta a las autoridades locales y nacionales encargadas de la seguridad de infraestructuras críticas. El trasvase de agua es considerado un bien estratégico. De perpetrarse un acto contra el sistema, la provincia de Manabí, bastión de Los Choneros, sería la principal afectada.

El anuncio también ocurre en un contexto de extrema tensión en Ecuador, donde las cárceles continúan siendo centros de operación de grupos armados, y las alianzas entre bandas locales y carteles internacionales han fortalecido estructuras paralelas de poder. Alias Fito, cuya fuga de la cárcel de Guayaquil a inicios de 2024 desató una crisis de seguridad nacional, continúa prófugo y es considerado una de las principales amenazas a la seguridad interna.
La acusación estadounidense lo perfila como un operador de alto nivel con capacidad de ordenar asesinatos, torturas y secuestros desde prisión. El documento judicial menciona además el uso de compradores testaferros para adquirir armas legalmente en Estados Unidos y luego enviarlas de forma clandestina a Ecuador, donde eran utilizadas por sicarios al servicio de Los Choneros.
Lo que revela la acusación no es solo la dimensión internacional del crimen organizado ecuatoriano, sino también cómo un hombre como alias Fito logró construir, desde la cárcel, una estructura de poder que desafía al Estado. Según el documento, Estados Unidos lo identifica como un actor central del tráfico global de cocaína. Su figura no es la de un simple delincuente, de acuerdo a las autoridades estadounidense, sino la de un operador transnacional, que durante años ha ejercido una forma de gobernanza criminal dentro y fuera de las cárceles.