
La revelación de una operación de espionaje cibernético realizada por la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) contra funcionarios del Gobierno paraguayo, en el marco de las negociaciones sobre la represa binacional de Itaipú, provocó una crisis diplomática entre Paraguay y Brasil, que derivó en la suspensión indefinida de las conversaciones sobre el anexo C del tratado que rige la hidroeléctrica compartida.
La información fue difundida el lunes por el medio brasileño UOL, que detalló que la operación fue planificada y ejecutada durante la administración de Jair Bolsonaro (2019-2022) y parcialmente en la actual gestión de Lula da Silva.
El objetivo del operativo habría sido acceder a información confidencial relacionada con las tarifas de la energía producida por Itaipú y con la renegociación del anexo C, clave en la relación energética bilateral.
Según el medio, el ataque informático logró infiltrarse en los equipos de “cinco o seis” funcionarios paraguayos vinculados directamente a esas discusiones.
La reacción del Gobierno paraguayo fue inmediata. En una conferencia de prensa ofrecida este martes, el canciller, Rubén Ramírez, calificó la acción como “una violación del derecho internacional, la inmiscusión en asuntos internos por parte de un país en otro”.

El ministro informó que se convocó al embajador brasileño en Asunción, José Antonio Marcondes de Carvalho, para exigir “explicaciones detalladas” y que el embajador paraguayo en Brasil, Juan Ángel Delgadillo, fue llamado a consultas.
“Obviamente que este es un tema delicado que aborda una cuestión de infiltración de un Estado sobre otro”, subrayó Ramírez. “Esto vulnera el derecho internacional”, insistió.
En paralelo, el Ejecutivo paraguayo anunció la suspensión indefinida de todas las negociaciones sobre el anexo C del tratado de Itaipú, “hasta tanto Brasil brinde las aclaraciones correspondientes a satisfacción del Gobierno de la República del Paraguay”.
Brasil, por su parte, reconoció oficialmente la existencia del operativo a través de un comunicado emitido el lunes. Según la nota, la acción de inteligencia fue autorizada en junio de 2022 por el gobierno de Bolsonaro y quedó sin efecto el 27 de marzo de 2023, por decisión del director interino de la Abin, tan pronto como la actual administración tomó conocimiento de su existencia.
El ministro de Industria y Comercio paraguayo, Javier Giménez, también presente en la conferencia de prensa, expresó que la situación ha dañado un aspecto esencial de la relación bilateral: la confianza. “Se debe restituir aquello que es fundamental para una relación, que es la confianza”, declaró.
Aun así, se mostró prudente al señalar que espera que Brasil proporcione las explicaciones pertinentes “en sumo detalle” para poder retomar las conversaciones. “Estamos seguros que, en el transcurrir de los días, vamos a poder sentarnos nuevamente en la mesa a emprender este proyecto binacional que es sumamente importante para el Gobierno del Paraguay”, añadió.

La controversia emerge en un momento clave de las relaciones entre ambos países. Paraguay y Brasil comparten la propiedad de Itaipú, una de las mayores represas hidroeléctricas del mundo, y se encontraban en pleno proceso de revisión del anexo C del tratado que establece las condiciones financieras de la usina, cuyo plazo original de vigencia expiró en 2023.
El anexo C regula, entre otros puntos, la venta del excedente de energía paraguaya a Brasil, históricamente a precios preferenciales. En 2023, ambos países habían acordado aumentar la tarifa a 19,28 dólares por kilovatio/mes, y firmaron un documento preliminar para permitir que Paraguay pueda vender parte de su energía en el mercado brasileño, regulado o no regulado.
Este martes, el Ministerio de Relaciones Exteriores paraguayo formalizó una solicitud a Brasil para que entregue un informe detallado sobre las operaciones de inteligencia llevadas a cabo entre junio de 2022 y marzo de 2023. El documento fue entregado por el viceministro Víctor Verdún al embajador brasileño.
Asimismo, el Gobierno paraguayo anunció que el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación iniciará una investigación oficial para determinar el alcance del ataque, ante la falta de informes previos sobre una intrusión informática.
“La acción de un país en contra del otro nos obliga a tomar todas las medidas necesarias para resguardar los altos intereses de la República del Paraguay”, afirmó el canciller Ramírez.
La situación representa un freno en el avance de un diálogo estratégico, en un contexto donde la cooperación energética se ha vuelto una de las prioridades para ambos gobiernos.

La represa de Itaipú
- Nombre oficial: Itaipú Binacional (en guaraní: Yjoko Itaipu, en portugués: Usina Hidrelétrica de Itaipu).
- Ubicación: sobre el río Paraná, en la frontera entre Paraguay y Brasil, entre las ciudades de Hernandarias (Paraguay) y Foz do Iguaçu (Brasil), a 14 kilómetros al norte del Puente de la Amistad.
- Área del proyecto: se extiende desde Ciudad del Este y Foz do Iguaçu al sur, hasta Salto del Guairá y Guaíra al norte.
- Inicio de operaciones: 1984.
- Capacidad instalada: 14.000 MW, con 20 turbinas generadoras de 700 MW cada una.
- Producción récord: en 2015 alcanzó 103.098.366 MWh, siendo ese año la mayor productora de energía del planeta.
- Producción acumulada: más de 2,5 mil millones de MWh desde el inicio de su operación.
- Construcción: costó 36 mil millones de dólares, financiados por ambos países socios.
- Estructura: murallón construido con hormigón, roca y tierra.
- Desnivel de caída: 120 metros de caída bruta.
- Embalse: lago artificial de 29.000 hectómetros cúbicos (hm³) de agua, unos 200 km de largo y 1.400 km² de superficie.
- Impacto ambiental: la construcción provocó la desaparición de los Saltos del Guairá, las mayores cascadas del río Paraná.
- Lado brasileño: Empresa ENBPar.
- Lado paraguayo: Administración Nacional de Electricidad (ANDE).
- Comparación internacional: fue la central hidroeléctrica más grande del mundo hasta 2011, cuando fue superada por la Presa de las Tres Gargantas en China.