
La tasa de pobreza monetaria en Paraguay se ubicó en el 20,1 % en 2024, el nivel más bajo desde la implementación del actual método de medición en 1997/98, según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra representa una disminución significativa respecto a 2023 y marca el segundo año consecutivo de reducción.
De acuerdo con el informe, aproximadamente 118.000 personas dejaron de estar en situación de pobreza y unas 30.000 superaron la pobreza extrema. En términos acumulados, más de 270.000 paraguayos salieron de la pobreza desde agosto de 2023, cuando asumió la presidencia Santiago Peña, y más de 91.000 dejaron de encontrarse en situación de pobreza extrema.
El INE atribuyó parte de esta tendencia a políticas públicas dirigidas a los sectores más vulnerables. Entre ellas, se destaca el programa de alimentación escolar “Hambre Cero en las Escuelas”, que proporcionó desayuno-merienda y almuerzo escolar diario a cerca de 450.000 niños en 90 distritos entre agosto y noviembre de 2024. El plan generó ahorros económicos para las familias, contribuyó a mejorar la nutrición infantil y fomentó la permanencia en el sistema educativo. Además, impactó en el crecimiento de la demanda hacia la agricultura familiar y las micro, pequeñas y medianas empresas, favoreciendo la generación de empleo local.
A esta iniciativa se sumaron otras medidas sociales, como la ampliación del programa Tekoporã mediante la variante “Tekoporã Mbarete”, que incrementó en un 25 % el monto de las transferencias económicas a familias en situación de pobreza. También se implementó la universalización del programa de pensiones para adultos mayores, con el fin de garantizar una red básica de ingresos a esta población.
En el contexto regional, el informe subraya que Paraguay ha registrado mejores indicadores que otros países de América Latina, donde el desempleo, la inflación y el aumento de la informalidad laboral han dificultado la recuperación postpandemia. Según el INE, los resultados obtenidos refuerzan la tendencia de mejora sostenida en los indicadores de pobreza en el país, con impactos directos en la calidad de vida de la población más vulnerable.