La agencia semioficial de noticias iraní Fars informó al menos tres explosiones registradas en Teherán, mientras la agencia oficial IRNA detalló que columnas de humo se propagaron por el centro de la capital iraní, de acuerdo con reportes de corresponsales desplegados en la zona. En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el inicio de lo que describió como "una gran operación de combate" que busca desmantelar las estructuras de poder en la República Islámica. El mandatario afirmó que esta acción tiene como propósito "proteger al pueblo estadounidense mediante la eliminación de la amenaza que representa el régimen iraní", según consignó Fars.
El primer parte oficial sobre el ataque llegó a través del ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, quien, de acuerdo con la agencia Fars, comunicó en la mañana del sábado el lanzamiento de "un ataque preventivo" dirigido a neutralizar lo que calificó como amenazas sustanciales contra el Estado de Israel. A partir de ese momento, el gobierno israelí declaró "un estado de emergencia especial" en todo el territorio, como se especificó en un comunicado emitido por el Ministerio de Defensa y replicado por medios internacionales.
Las Fuerzas de Defensa de Israel activaron el sistema de alarmas a lo largo del país, alertando a la población sobre la posibilidad de un inminente ataque de represalia con misiles o drones por parte de Irán. El mismo comunicado del Ministerio de Defensa israelí advierte que "se esperan ataques con misiles y aviones no tripulados contra Israel y su población civil en el futuro próximo". El Ejército de Israel amplió la información mediante redes sociales, donde indicó que, desde las 08:00 horas (hora local), se implementarán cambios drásticos en las pautas del Comando del Frente Interno. Estas modificaciones incluyen la prohibición de actividades educativas, reuniones y la asistencia a centros de trabajo salvo para sectores considerados esenciales.
El Ministerio de Transportes israelí, según reportó el diario Times of Israel, formalizó la cancelación de todos los vuelos comerciales y el cierre total del espacio aéreo del país. Las autoridades recomendaron a la población abstenerse de acudir a los aeropuertos "hasta nuevo aviso", mientras que los israelíes en el extranjero recibieron la indicación de mantenerse informados únicamente por canales oficiales, detalló el Times of Israel. Las entidades pertinentes advirtieron que el espacio aéreo permanecerá cerrado hasta garantizar condiciones seguras, y se prevé emitir una notificación con 24 horas de anticipación a su reapertura.
Mientras tanto, medios oficiales iraníes confirmaron la magnitud del impacto en zonas estratégicas de Teherán. Según las publicaciones de Fars y la agencia IRNA, las explosiones generaron una amplia movilización de servicios de emergencia y de los cuerpos de seguridad. Imágenes describen el centro de la ciudad envuelto en denso humo, mientras el despliegue militar y policial intenta controlar la situación y atender eventuales daños materiales y humanos.
El anuncio del presidente Trump establece que la ofensiva tiene como objetivo neutralizar “las principales instituciones de Irán”, tal como reprodujeron los medios estadounidenses e iraníes. Esta intervención forma parte de una estrategia más amplia coordinada entre Estados Unidos e Israel, con la meta declarada de reducir la capacidad del régimen iraní para amenazar intereses estadounidenses e israelíes en la región.
El comunicado emitido por el Ejército israelí incluye medidas excepcionales para la protección de la población. Entre ellas se cuentan restricciones para actividades públicas y la suspensión parcial de los servicios en sectores no esenciales, mientras se mantiene activo el sistema de refugios antiaéreos. Además, la coordinación entre las distintas ramas de las fuerzas armadas israelíes intenta anticipar y contrarrestar posibles respuestas del gobierno iraní.
Diversos organismos del gobierno israelí han instado a mantener la calma y a seguir las indicaciones oficiales, ya que el nivel de alerta permanece elevado ante el riesgo de un ataque con misiles o drones sobre territorio israelí. Por su parte, los canales de información oficiales insisten en la importancia de que la ciudadanía permanezca en resguardo y actualizada sobre eventuales cambios en las medidas de seguridad.
El Times of Israel explicó que las nuevas disposiciones incluyen la suspensión de actividades educativas y la restricción de grandes reuniones, además de la recomendación de que las personas solo acudan a sus lugares de trabajo si pertenecen a sectores esenciales. Las autoridades han advertido sobre la posibilidad de que estos protocolos de emergencia se prolonguen en función de la evolución de la situación.
Hasta el momento, la magnitud de los daños ocasionados en Teherán solo puede evaluarse de manera preliminar. Las autoridades locales no han difundido cifras de víctimas o afectados, aunque la circulación restringida y la presencia de humo en el centro de la capital evidencian el alcance del operativo militar. El gobierno iraní, según informó IRNA, se encuentra monitoreando la situación y ha puesto en alerta máxima a las fuerzas de seguridad y a los servicios sanitarios.
La reacción internacional se centra en las consecuencias de una posible escalada en la región, dado que el anuncio de la operación y las primeras acciones han generado preocupación respecto a un ciclo de represalias que agrave las tensiones existentes entre los distintos actores regionales. Diversos analistas, según la cobertura de los medios mencionados, subrayan el potencial impacto de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel sobre la estabilidad y la seguridad local y global.
Hasta el cierre de los últimos reportes disponibles, todas las instituciones claves de Israel y Estados Unidos mantienen su nivel máximo de alerta y continúan monitorizando tanto las reacciones del gobierno iraní como el posible desarrollo de eventos en los próximos días, tal como han reportado las agencias Fars, IRNA y el Times of Israel.


