
Durante una entrevista con varios medios internacionales que citó El País, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, abordó el reciente apagón en España. Afirmó que el incidente no estuvo relacionado con la falta de interconexiones energéticas entre ambos países, sino con la imposibilidad de que cualquier sistema energético actual resista una dependencia total de fuentes renovables. Según Macron, la infraestructura interna española carece de la capacidad para sostener un modelo basado únicamente en energías renovables, evidenciando limitaciones técnicas del sistema eléctrico doméstico.
De acuerdo con lo publicado por El País, Macron descartó que las interconexiones energéticas entre Francia y España sean la causa de los problemas eléctricos. Consideró que el debate sobre estas conexiones resulta engañoso y subrayó que el principal desafío radica en la estabilidad de la combinación energética nacional. Alertó sobre el riesgo de depender de un solo tipo de fuente energética y remarcó la necesidad de fortalecer no solo las interconexiones sino también las redes eléctricas internas para salvaguardar el equilibrio energético. “Hace falta estabilidad en la combinación energética, porque, si no, los choques son demasiado grandes. Pero no se trata solo de interconexiones. Hace falta redes”, indicó Macron en la entrevista difundida por El País.
El mandatario francés profundizó en los desafíos que enfrentan los sistemas energéticos contemporáneos con la integración masiva de renovables, señalando que la tecnología disponible actualmente no permite que ningún país se abastezca de manera exclusiva de estas fuentes. Macron opinó que la transición energética exige inversiones en infraestructuras robustas y adecuadas, así como en mecanismos que garanticen la seguridad de suministro en escenarios de alta demanda o baja producción renovable.
Al margen de la cuestión energética, Macron analizó otros asuntos de relevancia europea en su charla con la prensa internacional. En relación al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, reiteró su desaprobación calificando el pacto como “un acuerdo antiguo, mal negociado”. El presidente francés defendió la aplicación de “cláusulas espejo”, que obliguen a los productores no europeos a cumplir con los mismos estándares regulatorios y ambientales que se exigen en territorio comunitario, buscando así mayor equidad para los productores europeos frente a competidores externos.
En el mismo encuentro con los medios —entre ellos El País—, Macron expresó su preocupación por la orientación actual de la política estadounidense en relación con Europa. Vaticinó posibles fricciones comerciales y regulatorias en el corto plazo, especialmente en materia de regulación digital, y cuestionó la actitud de Washington, a la que calificó como “abiertamente antieuropea”. Advirtió que Estados Unidos podría presionar a Europa para modificar sus normativas, y enfatizó que el continente cuenta con mecanismos de defensa que debería emplear si se siente amenazado. “Si lo hacen, será coacción. Europa debe mostrarse firme en este tema; no estamos obligados a dejarnos pisotear”, puntualizó Macron, según recogió El País.
El presidente francés también reflexionó sobre la necesidad de que los países europeos movilicen sus recursos financieros para enfrentar los retos impuestos por los cambios en el contexto global. Sostuvo que la limitación presupuestaria de la Unión Europea debe compensarse con una mayor capacidad común de endeudamiento dirigida a inversiones futuras. A propósito de esto, Macron propuso la creación de “eurobonos de futuro”, negando que esta medida suponga la mutualización de deudas previas y subrayando que la Unión Europea mantiene un nivel de endeudamiento inferior comparado con Estados Unidos y China. Argumentó que la emisión de eurobonos representa una oportunidad estratégica, especialmente dado el interés inversor en instrumentos respaldados por el marco democrático europeo y el Estado de derecho.
En el análisis sobre la sostenibilidad fiscal y los desafíos demográficos, Macron comparó la situación de Francia con la de economías del norte de Europa, las cuales, según expresó en sus declaraciones recogidas por El País, seguirían modelos presupuestarios más equilibrados y orientados hacia la responsabilidad. Apuntó que Francia no ha practicado políticas de austeridad ni implementado reformas estructurales similares a las aplicadas en la última década por países como Portugal, España, Italia o Grecia, y señaló que los resultados de esas reformas ya empiezan a notarse en dichos Estados.
A lo largo de sus intervenciones, Macron puso de manifiesto las tensiones que experimenta el continente europeo en un entorno de transformaciones tecnológicas, rivalidad geopolítica y cambio regulatorio. Desde el debate energético y las políticas comerciales exteriores, hasta la relación con Estados Unidos y los mecanismos de financiación de la Unión Europea, el presidente francés expuso sus preocupaciones y propuestas, insistiendo en la necesidad de respuestas sólidas y coordinadas para asegurar la resiliencia y competitividad del bloque, según registró El País.


