Leo Margets: "Cada vez se le tiene más respeto al póker, la gente entiende el esfuerzo que hay detrás"

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La jugadora profesional de póker española Leo Margets celebra que "cada vez se le tiene más respeto al póker", porque "la gente entiende el esfuerzo que hay detrás" y es "una herramienta para conocerse a sí mismo", al mismo tiempo que no considera la presión y obsesionarse "como algo negativo", defendiendo que no se siente "referente de nada", ya que se representa a sí misma.

Las puertas del Casino Gran Madrid de Torrelodones se abren y todo está preparado para la celebración del Circuito Nacional de Póker Winamax 2025, que este año cuenta con la presencia de Leo Margets. La barcelonesa es una de las jugadoras más destacadas del mundo, después de conectar con el mundo del póker de una "forma supercasual".

"Supongo que por mis propios prejuicios, pensaba que era un juego de cartas sin más. Fue a raíz de un chico que empecé a conocer, él jugaba, no era profesional, pero entendía muy bien el póker, profundamente. Conocí un poco más de primera mano lo que era y dije, 'guau, cómo he podido estar tantos años sin conocer este juego'", confesó Margets, que pertenece al Team Pro de Winamax, en una entrevista a Europa Press.

La jugadora, que actualmente reside en Andorra, descubrió que "era un juego de estadística, de psicología, de saber leer a los rivales, de adaptarte todo el rato" y le encantó. "Quería mejorar, pero nunca me propuse en realidad ser profesional, acabó siendo una consecuencia de que me apasionara y de tener una vena muy competitiva", relató.

Y desde su experiencia, la opinión alrededor del póker "ha mejorado un poco" en los últimos años, aunque "sigue siendo complicado en el momento en el que se juega dentro de un casino por ley". "Explicarle a la gente que es totalmente diferente a los otros juegos de casino... El póker es un juego de suma cero, en el que si ganas es porque otro pierde. Existe el azar, pero a la larga solo sobrevives con habilidad", puntualizó.

"No es una información que cale en tres minutos, pero en Estados Unidos dan asignaturas en Harvard de 'Strategic Poker Thinking' para que la gente tome mejores decisiones, te hace desarrollar habilidades que te hacen ser mucho más competitivo fuera de las mesas. Y es un juego muy divertido, incluso, puedes tener un golpe de suerte y ganar a un profesional. Cada vez se le tiene más respeto al póker, la gente entiende el esfuerzo que hay detrás", agregó.

Y sobre su relación con la adicción al juego, Margets no cree que esté ligada a la actividad, mientras sí lo está "con la personalidad de la persona". "El póker puede ser un 'hobby' muy divertido. Por ejemplo, yo nunca voy a ser profesional del pádel, es un 'hobby' y me encanta, me divierte un montón, juego, incluso pago clases para que me hagan ser un poco mejor", explicó.

"El póker es un juego capaz de generar un montón de emociones. El objetivo en sí no es para nada profesionalizarse, es pasártelo bien, al final es un juego. Y es, por ejemplo, como en el tenis. ¿Cuánta gente gana dinero jugando a tenis? ¿Un 0,0001%? Pues en el póker es igual", comparó.

Para la española, el póker es "una herramienta para conocerte a ti mismo porque te pone a prueba constantemente, te hace vencer un montón de sesgos, te hace tener que monitorizar constantemente la percepción que tienen los rivales de ti, te obliga a desapegarte del resultado, lo único que importa es el valor de las decisiones que tomas". Y ahora es "mejor tomadora de decisiones" y está "mucho más adaptada a la vida", porque "el póker te pone en tu sitio".

"Esa disociación entre el resultado y tus decisiones es la hostia para la vida. Y a la vez te hace saber perdonarte los errores porque somos humanos, y tener miedo a cometer errores o fustigarte demasiado va a actuar en contra. Habrá momentos en los que no sabes qué hacer, que esos momentos te sirvan para no cometer ese error nunca más. Y tienes que saber abrazar esa parte incómoda que tiene jugar a póker, tienes que aplicar presión a los rivales, pero también la vas a recibir, y ahí tienes que hacer mucho trabajo personal", añadió.

"PREGÚNTALE A ALCARAZ SI ESTÁ OBSESIONADO, NO LO VEO COMO ALGO MALO"

Para jugar al póker, debes tener "muy desarrollada la parte de una mente fría, estadística, calculadora", pero también "la empatía necesaria para saber leer a los rivales". "Entonces, puede parecer que son características contradictorias, es más complicado que se den en una misma persona", comentó.

Y es aquí donde entra el entrenamiento de la gestión emocional, que consiste en conocerse "mucho" y "no queriendo bloquear emociones". "Las emociones están ahí por algo, te dan información incluso jugando. Yo durante muchos años me vanagloriaba diciendo 'soy muy buena jugando porque soy emocionalmente muerta', pero flaco favor me estaba haciendo, porque en realidad no hay que matar esas emociones sino entender por qué están ahí", narró.

"No he sentido nunca que tenga que alejarme del póker por obsesión, cuando quieres conseguir algo es normal obsesionarte un poco. Esa palabra tiene un estigma negativo, pero pregúntale a Alcaraz si está obsesionado, claro que lo está, si quieres conseguir algo y si eres del pequeño porcentaje que se está ganando la vida con el póker y estás en la élite, claro que lo estás, pero no lo veo como algo negativo", manifestó.

Y tampoco piensa que haya sacrificado cosas para tener la vida que vive actualmente. "No creo en la palabra sacrificio, porque cuando tú eliges hacer esto, sabes lo que implica ser profesional, no me va a caer de la nada. 'Así que llegas a tu casa el 24 de diciembre y te saltas la Navidad', pero tampoco es un sacrificio", dijo.

Margets fue la primera mujer en 30 años en llegar a la mesa final del Evento Principal de la Serie Mundial de Póker (WSOP, por sus siglas en inglés), con un 7º puesto en 2025; y en 2021, ganó su primer brazalete de las WSOP en el evento 'The Closer', pero se aleja de los discursos que hacen una "distinción bestia" entre los hombres y las mujeres en el póker.

"No me considero referente de nada, me represento a mí misma. Sé que llama mucho la atención enfocarlo por 'la primera mujer en la era moderna' o 'la primera mujer que ha hecho la mesa final del evento principal', pero hacer esta distinción tan bestia, como los torneos solo para mujeres, aunque nace con una buena intención que es dar visibilidad a la mujer, en realidad hacen un flaco favor a largo plazo, porque justo en el póker podemos competir en igualdad de condiciones", sostuvo.

Para ella, "es el revés", porque así tratan a las jugadoras profesionales "con un poco de condescendencia". "Si no hay más mujeres que llegan a la mesa final es porque somos un 4%, porque a las chicas en general les divierte menos y les gusta menos jugar a póker, no pasa nada. Mientras las que queramos jugar podamos hacerlo sin barreras de entrada y con total libertad, se acabó el problema", agregó.

Finalmente, relató que durante un torneo, por ejemplo, en Las Vegas, "es un poco el día de la marmota". "Nada más levantarme, casi lo primero que hago es entrenar. Cuando vuelvo a la habitación, desayuno, miro algún vídeo más dinámico para conducir a mi cerebro a pensar bien, tomar buenas decisiones y luego igual juego 10, 11, 12, 13 horas", expresó.

Y tener las fichas a solo unos centímetros, no es un problema para ella. "Una vez me siento en la mesa, se me olvida lo que estoy jugando y simplemente las uso como artillería, como herramientas, para tomar las mejores decisiones. Nunca me ha abrumado la presión, al revés, me crezco y rindo mejor", concluyó.