El truco de abuela que solo saben los ferreteros para dejar las ollas relucientes: "Pide lija fina de agua"

Guardar

Las ollas, sartenes y cazos acumulan con el uso marcas quemadas, cercos imposibles y esas sombras oscuras que no salen ni después de frotar durante minutos. En muchas casas es una batalla perdida: llega un punto en el que, por más que se limpien, parecen permanentemente sucias. Pero existe un truco tradicional, sencillo y sorprendentemente eficaz que vuelve a circular gracias a TikTok.

La protagonista es Conchita Polo, zaragozana de 85 años y rostro habitual en redes de Maximiliana, la empresa de móviles para mayores. En uno de sus vídeos asegura que existe un truco que "solo lo saben los ferreteros y las abuelas" y que promete dejar el menaje "reluciente y limpio" sin esfuerzo.

El secreto, como explica ella misma, está en utilizar "lija fina de agua, de la más fina, que no raspa", humedecerla bien y aplicarla sobre las zonas ennegrecidas o con resto de grasa quemada. Un gesto rápido, barato y que, según muestra en el vídeo, deja las superficies metálicas sorprendentemente brillantes.

CÓMO FUNCIONA EL TRUCO DE LA LIJA FINA DE AGUA

La clave está en escoger lija al agua de grano muy fino, el tipo de lija que se utiliza para acabados delicados. Conchita recomienda mojarla antes de usarla: "La mojáis en un perolito con agua y la pasáis por todo esto que está sucio", dice mientras frota suavemente el borde de un hornillo de cocina.

El agua actúa como lubricante y evita arañazos profundos, permitiendo retirar la capa superficial de suciedad sin dañar el metal. El resultado, según muestra ella misma, es inmediato: "Mirad qué limpio queda", comenta mientras enseña el brillo recuperado. También asegura que sirve para devolver el aspecto original a los "canticos" -los bordes- de las cazuelas, donde la suciedad se incrusta con más facilidad.

Con un solo pliego, insiste, hay lija "para muchas veces", lo que convierte el truco en una solución económica y accesible para quien quiera revitalizar su menaje.

DÓNDE USARLO Y DÓNDE NO

Este truco es especialmente útil en ollas y cazos de acero inoxidable, fondos de sartenes con capa metálica y superficies externas que se oscurecen por el calor. También funciona bien en bases quemadas o zonas donde se acumula grasa antigua.

Sin embargo, no debe emplearse en superficies antiadherentes, como teflón o recubrimientos cerámicos delicados, ya que incluso una lija fina podría dañarlos. Tampoco es recomendable en aluminio muy blando sin tratamiento superficial, porque puede dejar marcas visibles.

Si se usa correctamente -siempre mojando la lija y frotando con suavidad- es una técnica segura para la mayoría de metales de cocina tradicionales.

POR QUÉ FUNCIONA TAN BIEN

El éxito del truco se basa en una mezcla de suavidad y precisión: la lija fina al agua retira únicamente la capa más superficial de suciedad, grasa quemada o manchas térmicas, sin necesidad de aplicar fuerza ni productos abrasivos. Es un método rápido, controlado y especialmente eficaz en manchas que no salen con esponjas o estropajos suaves.

Además, al usarla húmeda, el riesgo de rayar el metal disminuye mucho. Esto permite recuperar brillo y uniformidad sin deteriorar la pieza.