
Precios de productos básicos como el azúcar y la harina alcanzaron máximos históricos en la Franja de Gaza, donde el kilo de azúcar llegó a cotizarse en 200 euros y el de harina hasta 30 euros, de acuerdo con el testimonio del médico palestino-boliviano Refaat Alathamna, citado por Europa Press durante un encuentro con medios en Madrid. Bajo este contexto de inflación desbordada y escasez absoluta de alimentos y suministros, la vida cotidiana en la Franja se vio profundamente afectada, llevando a miles de personas a buscar auxilio en centros de refugio saturados y deteriorados. Este escenario, agravado por la destrucción de infraestructuras y el colapso de los servicios básicos, fue descrito por Alathamna como la evidencia de un colapso total que “acabó con toda estructura básica”, según informó Europa Press.
El doctor Refaat Alathamna llegó a Madrid el 23 de noviembre acompañado de su esposa y seis hijos, tras superar múltiples obstáculos para salir de Gaza y refugiarse en España. En sus declaraciones recogidas por Europa Press, el médico describió la situación en la Franja como insostenible, señalando que el bloqueo y la destrucción causada por los ataques hicieron imposible cualquier esfuerzo de producción local. Alathamna afirmó que “Israel está limitando toda la ayuda, está tratando de acabar con todo lo que es vida en Gaza y lo ha logrado hasta cierto punto, ya que no hay agricultura, no hay nada de producción”. Según Europa Press, el impacto de esta situación se refleja en la dificultad para acceder incluso a productos básicos, dado que el dinero “perdió su valor” en un contexto de mercados vacíos y sin suministro.
Europa Press detalló que el desplazamiento masivo forzó a la población a concentrarse en menos del 30% del territorio, bajo carpas improvisadas incapaces de resistir las lluvias, que terminaron derribando la mayoría de estas estructuras. La ausencia de electricidad y el colapso del sistema sanitario generaron una fuerte dependencia de la ayuda civil. El doctor Alathamna estimó que el 90% de la asistencia humanitaria que llega a la Franja proviene de iniciativas ciudadanas, dada la restricción de la ayuda internacional y la limitada capacidad de las organizaciones para operar en la región.
El medio Europa Press también recogió las denuncias de Alathamna sobre la destrucción sistemática de maquinaria esencial y equipos de defensa civil. Según su testimonio, la falta de estos recursos ha dejado a miles de víctimas bajo los escombros, sin posibilidad de acceder a tractores ni maquinaria para remover los restos que dejan los bombardeos. Además, el médico denunció que Gaza se ha convertido en “un lugar para experimentar con armas que venían de todos los lados”, describiendo noches enteras bajo ataques constantes y con personal médico que atendía turnos sin dormir. Alathamna relató: “Los heridos llegaban por decenas. Lo peor que hemos visto como médicos son los niños, que llegan gravemente heridos, amputados. Imagínense cuántos niños ahora son incapacitados, les han amputado piernas o brazos y no tienen padre ni madre. Eso es lo que más nos afecta a los médicos, porque no hay forma de aliviar eso en una emergencia”.
La cobertura de Europa Press recoge también el impacto personal de la crisis en la vida del doctor, quien perdió a dos tíos y un amigo cercano durante los ataques. Señaló que familias enteras “desaparecieron del mapa”, y la notificación de fallecidos entre conocidas y familiares era cotidiana, afectando a prácticamente toda la población de Gaza. En este escenario, la falta de alimentos y el cese total de las actividades económicas agudizaron el sufrimiento de la población: “Israel hizo que el dinero de las personas no tuviera valor” y en los mercados no se hallaba mercancía alguna, según explicó al medio.
Durante su intervención, Alathamna expresó su decepción ante la inacción de la comunidad internacional, aunque agradeció a España por su postura frente al conflicto. Según Europa Press, el médico valoró el apoyo manifestado por el gobierno español, que públicamente expresó su desacuerdo con la situación en Gaza: “A nosotros nos ayudó mucho la opinión de España que al final levantaron la voz y dijeron ‘no’ a Israel, que no estaban de acuerdo con ese genocidio”.
El proceso que permitió la salida de la familia Alathamna requirió la intervención de organizaciones no gubernamentales y el respaldo de varios países. Europa Press consignó que Lorena Santana, fundadora de la asociación “Hola Gaza”, relató cómo el médico la contactó en febrero de 2024, cuando ya no recibía salario hospitalario, estaba refugiado con familiares y era víctima de los bombardeos. Santana explicó que reunir los fondos necesarios supuso un desafío importante, recurriendo a campañas en GoFundMe para recolectar los casi 30.000 dólares requeridos para cruzar a Egipto, cuya frontera de Rafah se encontraba a solo 10 kilómetros de distancia pero permaneció cerrada gran parte del tiempo, dificultando la huida.
Europa Press señaló que la transferencia de fondos desde el exterior implicaba notables obstáculos. El dinero debía pasar por intermediarios que aplicaban comisiones del 55%, lo que reducía dramáticamente la suma final que recibía la familia. Santana ilustró esta situación: cuando se transferían 3.000 euros, Alathamna solo recibía 1.500 debido a los recortes impuestos. Se trataba, según describió, de la única forma de mantener la subsistencia del grupo familiar durante el asedio.
El arribo de Alathamna y su familia a España fue posible por la cooperación de gobiernos como los de Bolivia y México, en coordinación con el Ministerio de Asuntos Exteriores español, el Consulado en Jerusalén y la embajada en Jordania, indicó Europa Press. Como relató Santana, la doble nacionalidad del médico obligó a esperar dos años para conseguir la autorización de salida desde Bolivia.
El apoyo a la familia también involucró a figuras relevantes de la cultura y la sanidad españolas, que participaron en la recogida de firmas para facilitar el traslado del médico a territorio español. Europa Press destacó la presencia del cineasta Javier Fesser y la actriz Athenea Mata, quienes impulsaron la iniciativa logrando más de 260 adhesiones, entre ellas las de Rozalén, Miguel Ríos, Luis Tosar, Antonio De la Torre, Laia Costa, Pedro Almodóvar, Isabel Coixet, Rosa Montero, Elvira Lindo y Antonio Muñoz Molina. Fesser declaró que “el doctor Refaat Alathamna es el testimonio vivo y presente de un horror que está sucediendo en su país” y subrayó la difícil realidad de la familia, obligada a cambiar de residencia en nueve oportunidades.
Ya establecido en España, Alathamna manifestó su sensación de seguridad por primera vez tras años de amenazas y miedo. Relató que después de dos años sin poder siquiera llorar, la tranquilidad vivida tras su llegada propició que finalmente afloraran sus emociones. Según Europa Press, el médico puso de manifiesto el profundo impacto psicológico que aún carga y su aspiración de homologar su título para volver a ejercer la medicina, además de permitir a sus hijos retomar su educación, interrumpida durante dos años en Gaza, una situación que comparten miles de menores en la Franja. Su testimonio recogido por Europa Press incluyó la reflexión de que, aunque buscan iniciar una nueva vida y dejar atrás las experiencias vividas en Gaza, “el problema de Gaza no termina, el sufrimiento no está acabado”.
El relato de Alathamna evidencia las consecuencias del conflicto y el colapso de las infraestructuras sanitarias, sociales y económicas en Gaza, donde la población civil quedó expuesta al desplazamiento forzoso, la pérdida de seres queridos y la desaparición de las condiciones esenciales para subsistir. La experiencia del médico, registrada por Europa Press, describe no solo el drama individual y familiar de quienes lograron huir, sino también el impacto persistente del conflicto en una población que, incluso en el exilio, sigue marcada por el trauma y la incertidumbre respecto a su futuro.


