Chipre y Líbano llegan a un histórico acuerdo para trazar sus fronteras marítimas

Con la presencia de líderes de ambos países se oficializó un entendimiento tras dos décadas de negociaciones, permitiendo así avanzar en la explotación de hidrocarburos y abrir la puerta a futuras alianzas en energía, comunicación y turismo

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La cuestión fronteriza marítima entre Chipre y Líbano permaneció sin resolución desde 2007, cuando las negociaciones sufrieron un estancamiento significativo según lo explicado por el presidente libanés Joseph Aoun. Esta falta de acuerdo limitaba los desarrollos conjuntos y la explotación de recursos energéticos, especialmente ante el potencial que representan los recursos submarinos en la región del Mediterráneo oriental. Tras dos décadas de gestiones y conversaciones, ambos países han oficializado un entendimiento que, según informó la Presidencia libanesa, permitirá avanzar en la delimitación de las fronteras marítimas, facilitando así la futura explotación de hidrocarburos y abriendo nuevas posibilidades de cooperación regional.

La firma del acuerdo se celebró este miércoles en el palacio presidencial de Líbano con la participación del presidente libanés Joseph Aoun y su homólogo chipriota, Nikos Christodoulides. Según consignó el medio, este pacto tiene como propósito establecer con precisión las fronteras marítimas entre ambas naciones, permitiendo comenzar actividades orientadas a la exploración y extracción de recursos energéticos en el Mediterráneo. Durante la ceremonia, ambos mandatarios remarcaron su decisión de fortalecer los lazos bilaterales no solamente en materia de energía, sino también a través de proyectos conjuntos en áreas como las energías renovables, las comunicaciones y el turismo.

De acuerdo con la información aportada por la Presidencia de Líbano y replicada por la prensa internacional, el proceso estuvo marcado por largos años de discusiones en los que la falta de consenso afectó la viabilidad de operaciones energéticas multinacionales. Tras la firma, el presidente Joseph Aoun expresó gratitud a Chipre y subrayó la importancia de respetar el Derecho Internacional como fundamento para robustecer la amistad y la cooperación entre Estados de la región.

Durante la conferencia de prensa posterior al acto de firma, Aoun resaltó que la convergencia geográfica e histórica entre ambos países favorece el acercamiento y la posibilidad de un futuro común, manifestando que este avance sienta las bases necesarias para convenios posteriores. El acuerdo, detalló el presidente libanés, facilitará la labor de las empresas que trabajen en la exploración de los fondos marinos de ambos territorios y aportará un marco claro para futuros desarrollos industriales y tecnológicos conjuntos.

El jefe de Estado libanés también precisó que el acuerdo propicia el desarrollo de novedosos proyectos en sectores como las energías renovables, las telecomunicaciones y el turismo, e incluso contiene cláusulas para fomentar aproximaciones en áreas de seguridad y defensa. Subrayó, según lo reportado por medios libaneses, que la iniciativa no se plantea en términos de exclusión y no constituye un obstáculo para la colaboración futura con otros vecinos de la región.

“La geografía mediterránea nos une, al igual que nuestra historia y futuro compartidos”, afirmó Aoun en su intervención, citada por distintas agencias internacionales, enfatizando el llamado a otros actores interesados en sumarse a iniciativas de cooperación regional. Reivindicó el acuerdo como una vía posible para alejar la violencia y las tensiones armadas, alentando enfoques basados en el entendimiento y el desarrollo sostenible.

El documento firmado no ha contado con el respaldo de la totalidad de las organizaciones políticas libanesas. Según indicó la prensa local, tanto el Movimiento Amal, de orientación chií, como el partido-milicia Hezbolá manifestaron reservas y objeciones respecto a la delimitación territorial pactada. No obstante, la firma configura un momento central en las relaciones exteriores de Líbano, que ya en octubre de 2022 concretó un acuerdo similar con Israel, también referido a la delimitación de la frontera marítima y que fue impulsado por la mediación estadounidense.

El presidente chipriota Nikos Christodoulides definió el pacto como un hecho “de importancia estratégica” y un “punto de inflexión” en el vínculo entre ambos países, de acuerdo con declaraciones recogidas por la misma fuente. “Esto sella nuestras relaciones bilaterales... Estamos enviando una fuerte señal, un mensaje político de que Chipre y Líbano, sobre las bases del Derecho Internacional, pueden seguir invirtiendo en el fortalecimiento del respeto y la confianza mutua”, expresó el mandatario chipriota en su discurso, transmitido por canales oficiales. Christodoulides agradeció el esfuerzo libanés y mencionó la necesidad de dejar atrás temas irresueltos para inaugurar una etapa de cooperación centrada en el beneficio mutuo.

El presidente chipriota también hizo referencia a la contribución de figuras clave en el proceso. Subrayó la labor del primer ministro libanés Nawaf Salam y del Gobierno, así como del resto de la dirigencia política libanesa. Christodoulides atribuyó el éxito de las negociaciones al trabajo metódico, la transparencia y la confianza depositada en los equipos designados por cada país. Este acuerdo, según han detallado tanto el Gobierno libanés como el chipriota, abre la posibilidad de atraer inversiones y desarrollar capacidades tecnológicas y energéticas en ambos territorios.

Distintos analistas convocados por medios libaneses han señalado que la demarcación permite a ambos países ordenar la gestión y licitación de bloques energéticos en sus respectivos espacios marítimos, elemento fundamental dado el potencial petrolero y gasífero existente en el este del Mediterráneo. En el pasado, la ausencia de un acuerdo obstaculizaba operaciones conjuntas y generaba incertidumbre jurídica entre inversionistas extranjeros y compañías interesadas en la región.

Entre las proyecciones inmediatas derivadas del entendimiento, Líbano y Chipre contemplan implementar acuerdos adicionales que faciliten la actividad empresarial en aguas compartidas. Adicionalmente, ambos mandatarios han reiterado, según la cobertura de medios oficiales, que no se trata de una iniciativa dirigida contra otros socios regionales, sino de una invitación abierta a la cooperación y la resolución pacífica de diferencias.

El contexto regional, marcado por disputas marítimas y la competencia en el sector de hidrocarburos, convierte este acuerdo en una referencia significativa en la política de proximidad y cooperación en el Mediterráneo oriental. La culminación de dos décadas de negociaciones, según el relato de la diplomacia de ambos países, refleja una apuesta por la estabilidad y por el aprovechamiento compartido de los recursos estratégicos.

El avance representa, de acuerdo a lo informado por las delegaciones presentes y recogido por varios medios, la base para futuras alianzas no solo en el sector energético, sino en el desarrollo de infraestructuras y en el fortalecimiento de la seguridad regional. El acuerdo marca un precedente en la diplomacia mediterránea y responde a la necesidad de soluciones multilaterales frente a los desafíos y oportunidades que el descubrimiento de recursos naturales plantea en el entorno.