
El interés de los principales líderes tecnológicos por trasladar centros de datos al espacio ha crecido en los últimos meses, impulsado por la demanda energética y de procesamiento que exige la inteligencia artificial.
Figuras como Sundar Pichai, Elon Musk, Jeff Bezos, Sam Altman y Marc Benioff consideran el espacio exterior como la próxima frontera para la infraestructura digital, ante las limitaciones que enfrenta la Tierra para sostener el ritmo de expansión de la computación avanzada.
La motivación central de esta tendencia radica en el aumento del consumo eléctrico y la capacidad de procesamiento que requieren los centros de datos de inteligencia artificial. Actualmente, la capacidad global de estos centros en la Tierra es de 59 gigavatios, una cifra que, según proyecciones, resultará insuficiente en el corto y mediano plazo.
Se prevé que la demanda mundial de electricidad se duplicará para 2050, en parte debido a la carrera por construir centros de datos de IA, lo que ya está presionando las redes eléctricas, especialmente en Estados Unidos, donde estos centros representan el principal motor del incremento en el consumo energético.
Sundar Pichai, director ejecutivo de Google, ha reconocido que la idea de llevar centros de datos al espacio puede parecer arriesgada, pero considera que la magnitud de la computación necesaria en el futuro justifica explorar esta vía. “Obviamente, es una apuesta arriesgada... pero cuando realmente piensas en la cantidad de computación que necesitaremos, empieza a tener sentido y es cuestión de tiempo”, afirmó recientemente.
En este contexto, Google ha lanzado el Project Suncatcher, una iniciativa de investigación a largo plazo anunciada en noviembre, cuyo objetivo es escalar el aprendizaje automático en el espacio. Aunque los detalles aún son escasos, Pichai adelantó que para 2027 esperan contar con una unidad de procesamiento de inteligencia artificial (TPU) operando fuera de la Tierra.

Elon Musk, al frente de SpaceX y Tesla, ha presentado proyecciones aún más ambiciosas. Según sus estimaciones, la nave Starship podría colocar en órbita entre 300 y 500 gigavatios anuales de satélites de inteligencia artificial alimentados por energía solar. Musk subrayó que la capacidad de desplegar tal volumen de energía cada año representa un cambio radical respecto a la infraestructura actual. Estas cifras superan ampliamente la capacidad instalada en la Tierra y reflejan la visión de Musk de que el espacio es el único entorno capaz de satisfacer la demanda futura de computación.
Jeff Bezos, fundador de Amazon, también ha anticipado que los centros de datos migrarán al espacio en un horizonte de 10 a 20 años, mientras que Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, ha planteado la posibilidad de construir una esfera de Dyson en el sistema solar, una megaestructura teórica capaz de aprovechar la energía solar a gran escala. Altman sugirió que, ante la expansión de los centros de datos en la Tierra, podría llegar el momento en que resulte más lógico ubicarlos fuera del planeta.
Desde el punto de vista técnico, el espacio ofrece ventajas para la operación de centros de datos. Marc Benioff, director ejecutivo de Salesforce, ha destacado que el espacio proporciona energía solar continua y elimina la necesidad de baterías para alimentar y enfriar los sistemas, lo que reduce los costos operativos. Benioff afirmó que “el lugar de menor costo para los centros de datos es el espacio”, en línea con las declaraciones de Musk sobre los beneficios de la energía solar orbital.

El principal desafío para materializar estas visiones radica en los plazos y la viabilidad tecnológica. Google ha fijado 2027 como meta tentativa para su primer experimento con una TPU en el espacio, mientras que otros líderes del sector sitúan la migración masiva de centros de datos en un periodo de 10 a 20 años. Las cifras propuestas por Musk, que hablan de cientos de gigavatios anuales, representan un salto sin precedentes respecto a la capacidad actual y subrayan el carácter visionario de estos proyectos.
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