Declararon culpable al policía acusado del crimen de Luciano Olivera en Miramar

Se trata de Maximiliano González, quien enfrentó el juicio por el homicidio esta semana. La decisión la tomó un jurado popular este viernes y resta conocer su pena

Guardar
El joven recibió un disparo
El joven recibió un disparo en el pecho y murió

El policía de la Bonaerense Maximiliano González, acusado de asesinar al adolescente Luciano Olivera en la ciudad de Miramar durante un operativo, fue hallado culpable del crimen en el marco de un juicio por jurado popular que concluyó este viernes. La decisión de los 12 ciudadanos que integraron el tribunal se dio a conocer pasadas las 20 horas.

Si bien aún resta conocer la sentencia, que la comunicará el juez técnico Facundo Gómez Urso en una audiencia de cesura, González fue encontrado responsable de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, alevosía y abuso de las funciones. La única pena posible para este delito es la de perpetua.

El juicio tuvo lugar esta semana en el Tribunal N° 1 de Mar del Plata, a donde el único acusado por el hecho llegó esposado y con custodia dado que permanece con prisión preventiva desde diciembre de 2021, cuando ocurrió el hecho. Los otros cuatro policías que participaron del operativo están imputados por encubrimiento y serán juzgados por separado en otros juzgados correccionales, aunque todavía no hay fecha.

La decisión de optar por un jurado popular fue tomada por el propio imputado y su defensa oficial. Mientras que la familia de Olivera, representados por el abogado Gregorio Dalbón, había solicitado que el debate se realizara ante un tribunal técnico y que incluyera a todos los efectivos implicados en una única instancia, pero el planteo fue rechazado. La acusación pública la llevó adelante el fiscal Fernando Berlingeri.

Todo ocurrió en 2021
Todo ocurrió en 2021

El crimen de Luciano ocurrió en la madrugada del viernes 10 de diciembre de 2021. Él estaba con amigos en la plaza central de Miramar jugando al fútbol y escuchando música. Según la versión de la Policía, en ese contexto, un vecino llamó al 911 por ruidos molestos e hizo que un patrullero acudiera al lugar.

Justo cuando los agentes llegaron, Luciano se estaba yendo a bordo de una moto Yamaha roja. La patrulla de la bonaerense lo empezó a perseguir. Los investigadores a cargo del caso, dijeron que no pudieron comprobar si Luciano sabía que lo estaban persiguiendo.

El joven circulaba por la avenida 9, entre las calles 32 y 34, cuando el auto policial lo interceptó y le pidió identificarse. Según la versión oficial, en ese momento el policía González descendió del patrullero y efectuó un disparo con su arma reglamentaria que impactó en el pecho del joven.

Al arribar los médicos al lugar, constataron la muerte de Olivera, que sufrió una herida cardíaca, pulmonar y hepática, según determinó la autopsia oficial informada por la Fiscalía. La bala atravesó órganos vitales y salió por la espalda, provocando una muerte casi instantánea.

El entonces ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, sostuvo públicamente tras entrevistarse con la familia del adolescente que “no hay ninguna justificación” para el accionar policial y remarcó que el imputado “hizo todo mal”, incluso pocas horas después de festejar su propio cumpleaños. El ex funcionario también agregó que tras el disparo los compañeros de González lo desarmaron, notificaron al fiscal y lo detuvieron.

Los cuatro miembros que estaban en el patrullero relatan que ni bien el Policía efectuó el disparo dijo que se le escapó, agregó Berni y explicó: “Le retiraron el arma, comunicaron directamente al fiscal y los propios compañeros lo detuvieron. No hubo ni siquiera la mínima intención de encubrir, como sucedió“.

En Miramar, el caso derivó en la intervención de la comisaría de la ciudad y la remoción del jefe comunal. Esta es la primera vez en la jurisdicción que un efectivo policial enfrenta a un jurado popular por un caso ligado a violencia institucional, mientras la familia Olivera y organismos de derechos humanos reclaman justicia y celeridad en el proceso.

”No existe la opción de que el arma se haya disparado sola. Y en caso de que existiera, viene todo mal desde arriba. Él lo estaba esperando con el arma en la mano. A la velocidad que venía Luciano, le dio tiempo a hacer todos los pasos que lleva disparar un arma”, aseguraron desde el entorno de la víctima.