
Sebastián Martín Orlando tiene ese nombre, pero tiene, también, otros cuatro: él es él y, al mismo tiempo, es Rodrigo Alejandro Sapura, Ramiro Alejandro Cossetini, Gabriel Hernán Migotti y Leonardo Luis Giménez. Todos tienen entre 39 y 45 años (su verdadera edad es 40). A la vez, vivía en Santa Fe, Rosario, Escobar o en la Ciudad de Buenos Aires, según el DNI que llevara consigo. Lo que no tiene Orlando es un empleo formal declarado en ARCA.
Sin embargo, Orlando -con domicilio real en San Andrés- no podrá usar más sus cuatro identidades falsas: alguien lo delató en una llamada anónima y, días atrás, lo detuvo la DUOF Morón de la Policía Federal Argentina en un operativo en el que desmantelaron la cocina de tusi y éxtasis que le atribuyen como propia. El laboratorio de drogas de diseño estaba ubicado en un departamento de la calle Perú al 2800, en el centro de San Justo, a unas cuadras del Obispado y la Municipalidad de La Matanza.

Días atrás, los federales que lo vigilaban lo atraparon en el ingreso al edificio y allanaron la propiedad. Cuando los agentes entraron, no solo notaron que Orlando se encontraba en plena tarea de producción destinada, según la investigación, a boliches de la zona oeste. Entre ellos, Pinar de Rocha, Mola Club y El Cubano.
La oferta era variada: 2-CB (TUSI), Ketamina, MDMA (ÉXTASIS), anfetaminas, hongos alucinógenos y cogollos de marihuana.
Además, al narco de las 5 identidades le encontraron un arsenal: una ametralladora calibre .45ACP, un fusil a cerrojo calibre .308WIN con mira telescópica y silenciador, carabinas, escopetas, más de siete pistolas, un pistolón y un verdadero polvorín de municiones.

Agentes infiltrados en fiestas y disfrazados de recolectores de basura
Los detectives lograron reconstruir las conexiones entre el narco y distintas personalidades de la noche matancera. En paralelo, un análisis minucioso de las redes abiertas, permitió cotejar sus números telefónicos con otras investigaciones en curso, detallaron fuentes del caso a Infobae.

Incluso, indicaron, uno de los puntos clave de la investigación surgió al vincularlo con un operativo de la Gendarmería Nacional sobre la Ruta Nacional N° 14. En esa ocasión, se secuestraron 34 litros de ketamina ocultos en el tanque de combustible de un Audi A3, cuyo destino final era, precisamente, La Matanza. La pareja detenida provenía de Encarnación, Paraguay, y, según los investigadores, mantenía lazos con el principal acusado y con el dueño de la disco El Cubano, un hombre con antecedentes vinculados a drogas sintéticas.
Otro dato contundente surgió del análisis del posicionamiento geográfico de los celulares. Los teléfonos compartían antenas, celdas y vectores de referenciación, lo que evidenciaba contactos permanentes.
Con esa información, los policías lograron infiltrarse en locales bailables y en quintas privadas donde se organizaban fiestas “after hour”. Allí confirmaron la estrecha relación entre los organizadores y los responsables del circuito de distribución de drogas sintéticas.

Por último, uno de los indicios más reveladores llegó cuando los agentes, disfrazados de recolectores de basura, revisaron lo residuos y hallaron restos de precursores químicos, anotaciones contables y envoltorios de compras realizadas en plataformas online. Al ser consultadas, las empresas confirmaron que los pedidos consistían en insumos químicos y miles de pequeñas bolsas plásticas con cierre hermético, las mismas utilizadas para fraccionar estupefacientes.
Con esas pruebas, el fiscal que intervino en el caso, Amador López, requirió al juez de Garantías de La Matanza el allanamiento que derivó en la deteción del narco de las cinco identidades.

Modus operandi de la organización
Para el desarrollo de sus actividades, la organización contaba con una infraestructura que incluía:
- Producción y empaquetado: Se utilizaban elementos como balanzas de precisión, morteros, licuadoras y recipientes con restos de sustancias para la preparación de las drogas. El envasado para la venta se realizaba con más de 700 bolsas zip-lock y paquetes para termosellar.
- Finanzas: Para gestionar las ganancias, se utilizaban anotaciones manuscritas que revelaban la contabilidad de la producción y la comercialización. Durante una de las transacciones, se le incautaron 300 dólares a un comprador previo.
- Logística y comunicación: La banda utilizaba varios dispositivos electrónicos, incluyendo celulares, una tablet, una notebook y radios UHF-VHF-FM para coordinar sus actividades.
- Seguridad: La organización poseía un gran arsenal de armas de fuego de diversos calibres, incluyendo pistolas, una escopeta, una ametralladora y un fusil. También se incautó una gran cantidad de municiones de diferentes tipos.
- Falsificación de documentos: Para evadir a las autoridades, el detenido contaba con cuatro documentos públicos falsos con su fotografía.
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