
El fomento de la lectura y la escritura suele quedar relegado en la agenda educativa, especialmente en zonas donde la prioridad es cerrar brechas básicas de aprendizaje. Sin embargo, en Ventanilla —uno de los distritos más poblados y jóvenes del país— un colegio ha decidido apostar por un camino menos frecuente: convertir la narrativa en un puente para descubrir talentos y fortalecer la expresión crítica de sus estudiantes.
El Colegio Newton de Ventanilla presentó los resultados del Newton’s Writers: Primer Concurso de Cuentos Mario Vargas Llosa, una iniciativa pedagógica que no busca únicamente premiar textos bien escritos, sino instalar dentro de la comunidad escolar un proceso de formación literaria sostenida. Este proyecto, que se desarrolló a lo largo de casi dos años, involucró a estudiantes desde quinto de primaria hasta quinto de secundaria. Más de 350 alumnos participaron en la primera fase, elaborando cuentos en sus aulas con el acompañamiento de sus docentes.
De esa primera producción surgieron 40 finalistas que accedieron a un componente poco habitual dentro de los concursos escolares: tres bloques de asesorías gratuitas impartidas por especialistas en narrativa. El objetivo, según explican los docentes, fue dar a los estudiantes herramientas concretas para mejorar estructura, voz y ritmo sin perder la espontaneidad creativa que caracteriza a las edades tempranas.

El proceso culminó con la publicación de un libro de cuentos escrito por nueve finalistas: Yhumi Rodríguez Valdez, Lashkmy Menacho Giménez, Aileen Miramendez Ortega, Gonzalo Effio Reyes, Greta Prado Chávez, Mayra Alvarado Racchumí, Aleysha Bellido Salvador, Kalem Jiménez Asencio y Valeria Rojas Miranda. Los textos fueron evaluados por un jurado integrado por intelectuales y escritores invitados, quienes destacaron la madurez creativa de los participantes y su capacidad para construir universos propios.
La obra, titulada La justicia del olvido y otros cuentos, ya cuenta con código ISBN y se encuentra disponible en la Biblioteca Nacional y en la biblioteca del propio colegio. Para la institución, el libro es el punto de llegada de un proyecto que aspira a convertirse en tradición, no en un ejercicio aislado.
Un homenaje que trasciende al símbolo
El concurso también coincidió con los 14 años del Nobel de Literatura obtenido por Mario Vargas Llosa, fecha que la institución ha utilizado para reforzar su vínculo con el escritor. El colegio mantiene desde hace años el Pabellón Mario Vargas Llosa, inaugurado como homenaje tras su reconocimiento internacional. Más allá del nombre, el proyecto buscó conectar a los estudiantes con la herencia literaria del autor, ofreciendo un espacio para reflexionar sobre el oficio de escribir, la disciplina necesaria para sostener una obra y el papel de la literatura en la formación ciudadana.
El director del colegio, Nelson Durand, destacó que los avances no solo se miden por la publicación del libro, sino por el proceso que atravesaron decenas de alumnos. “Cuando se apuesta por la educación y la cultura, los jóvenes pueden alcanzar resultados extraordinarios”, señaló. Para la comunidad educativa, el proyecto ayudó a posicionar la escritura como una herramienta de autoconocimiento y participación.

La influencia de Vargas Llosa en nuevas generaciones
Aunque la figura de Mario Vargas Llosa genera debates diversos dentro del espacio público, su legado literario mantiene una presencia sólida en las escuelas. Docentes consultados explican que su narrativa continúa siendo una puerta de entrada para que los jóvenes exploren estructuras complejas, voces múltiples y temas que cruzan vida cotidiana, política y moral. Además, su trayectoria —marcada por la constancia, el rigor y una producción vasta— funciona como modelo para estudiantes que recién descubren el mundo de la ficción.
Para instituciones como el Colegio Newton, trabajar con su nombre no implica promover una adhesión ideológica, sino reconocer una influencia literaria que ha marcado generaciones. En palabras de los organizadores, se trató de mostrar que detrás de cada libro existe un proceso prolongado de trabajo, el mismo que ellos quisieron replicar a escala escolar.

Un punto de partida y no de llegada
El proyecto, que inició como un concurso interno, se ha convertido en una plataforma para que los estudiantes de Ventanilla descubran que escribir también puede ser una posibilidad de futuro. La institución afirma que continuará impulsando iniciativas similares con la expectativa de que, en algún momento, alguno de sus alumnos se sume a las nuevas voces que renuevan la literatura peruana.
Con una publicación ya registrada y disponible para consulta, el reto ahora es sostener el interés de los estudiantes y seguir ampliando el espacio para que la lectura y la escritura formen parte central de su vida escolar. Como señalan los docentes, “los talentos literarios no aparecen de un día para otro; se cultivan”. Y en Ventanilla, al menos por ahora, han decidido cultivar ese camino.



