La familia Ramos Flores, residentes del distrito limeño de Villa El Salvador (VES), exige justicia por la violenta agresión que sufrió el señor Julio Ramos, de 62 años, quien terminó con el rostro gravemente herido luego de intervenir en un altercado para defender a su hija.
El ataque ocurrió la noche del domingo 23 de noviembre en una calle de su vecindario, cuando un vecino —identificado como Anderson Fidel Ticse Poma— lo agredió con una botella de vidrio rota, provocándole un profundo corte en el rostro que requirió 26 puntos y que, según el diagnóstico médico, hará necesaria una cirugía plástica reconstructiva en los próximos días.
Julio, quien se dedica a la panadería y es sostén económico de su hogar, permanece imposibilitado de hablar y trabajar tras el ataque, lo que agrava aún más la situación de la familia.
Un vecino problema

La hija mayor de la víctima, Silvia Ramos, relató que la confrontación comenzó cuando presenció que el agresor insultaba a su padre. Al intentar intervenir para pedir una explicación, el vecino reaccionó con violencia.
“Ese hombre siempre ha tenido problemas con los vecinos. No es la primera vez que falta el respeto. Yo solo quise defender a mi papá, pero él se puso agresivo conmigo y luego atacó a mi papá con una botella”, declaró.
Silvia aseguró que la conducta del agresor es conocida en la zona: “No solo conmigo, también con mi hermana, mi cuñado y otros vecinos. Es una persona malcriada y agresiva”, señaló.
Agresión afectó músculos faciales
El señor Julio presenta una herida que cruza gran parte del rostro, desde la frente hasta el área inferior de la cara. Debido a la profundidad del corte, los médicos indicaron que deberá someterse a una intervención quirúrgica en los próximos siete días y posteriormente a una terapia reconstructiva.
Si bien el afectado cuenta con seguro SIS, la familia debe cubrir diversos gastos adicionales, incluyendo medicinas, curaciones y movilidad.
Familia de agresor minimiza el ataque
Pese a la gravedad de la agresión, el presunto agresor no se ha presentado ante la familia. En su lugar, acudieron su abogada, su hermana y su pareja, intentando proponer una conciliación.
“Me dijeron que lo que mi papá tiene son lesiones leves. Eso no es así. El rostro de mi papá está desfigurado. Quieren minimizar lo que pasó. Yo me negué porque quiero que esto siga su curso legal”, afirmó Silvia.
La familia sospecha que la intención era frenar la denuncia interpuesta ante la Policía y la Fiscalía.
Un llamado a las autoridades
Uno de los puntos más preocupantes para la familia es la aparente falta de diligencias de la Policía Nacional (PNP). A pesar de que cerca del lugar hay una cámara de seguridad que pudo registrar el ataque, Silvia afirma que los agentes no han gestionado aún la solicitud del material.
“Solo vinieron, tomaron fotos y nada más. Yo les dije que hay una cámara, pero no hicieron nada con esa información”, expresó. El registro fílmico sería una pieza clave para el proceso.
La familia Ramos Flores pide al Ministerio Público y a la Policía Nacional acelerar las investigaciones y garantizar la detención del agresor, a quien consideran un riesgo para la comunidad.
“Mi papá no puede trabajar, está con el rostro desfigurado y todavía nadie se hace responsable. Lo que pedimos es justicia y apoyo. No queremos conciliación, queremos que esto se resuelva por la vía judicial”, sostuvo Silvia entre lágrimas.
Comunidad consternada
Vecinos que conocen al señor Julio destacan que es un hombre trabajador y tranquilo, dedicado a su panadería y a su familia. La agresión ha generado indignación en el barrio, donde temen que el atacante pueda volver a cometer hechos similares.
La familia reitera su pedido para que se revisen las cámaras de seguridad, se actúe con celeridad y se brinde protección a las víctimas, pues el presunto agresor vive a solo unos metros de su casa.



