Un hombre de 39 años, identificado como Adrián Vitanzo, fue capturado por la Policía Nacional tras semanas de seguimiento encubierto en la avenida Javier Prado, una de las arterias más transitadas de Lima. Aunque aparentaba dedicarse a la venta de golosinas, su verdadero propósito era servir como recaudador de una organización dedicada a la extorsión de conductores informales de combis y colectivos.
Bajo una apariencia inofensiva, Vitanzo abordaba a los choferes con un método claro: entregaba pequeños tickets y, a cambio, exigía pagos diarios que oscilaban entre los 5 y 10 soles. Así, no interactuaba con los pasajeros, sino que dirigía su atención exclusivamente a los conductores que circulaban por el cruce de la calle Paseo Parodi con la avenida Javier Prado, en el distrito de San Isidro.
El modus operandi de la banda
El seguimiento policial permitió reconstruir la rutina de Vitanzo. Cada día, desde las 6:00 de la mañana hasta las 18:00, recorría ambos sentidos de la avenida, identificando a los conductores informales que debían pagar el “derecho de circulación”. La entrega del ticket simulaba un trámite legal, pero encubría la exigencia de cupos bajo amenaza.

Fuentes policiales indicaron que la ganancia diaria podía llegar hasta los 500 soles, una suma significativa considerando la cantidad de vehículos que transitan a diario por esa zona. La acción no era aislada y todo apunta a la existencia de una red criminal estructurada, utilizando la simulación de comercio ambulatorio como mecanismo de cobertura.
La detención: evidencia e implicancias penales
El operativo culminó con éxito cuando agentes de inteligencia sorprendieron a Vitanzo durante una de sus rondas habituales. En su poder se encontraron los tickets utilizados como “comprobante” de pago, además del dinero recaudado. La intervención reveló un detalle inesperado: junto al efectivo, portaba 28 pequeñas bolsitas de marihuana, agravando la situación legal del sospechoso.
Según informó el coronel Daniel Jares, jefe de la División Policial Sur 1, el accionar de Vitanzo no era esporádico, sino parte de una rutina consolidada y diaria. La Policía ahora investiga para desarticular totalmente la organización criminal involucrada en la extorsión de transportistas.

Las autoridades confirmaron asimismo que Vitanzo tiene antecedentes penales por delitos de robo y hurto. También pesa sobre él una orden de captura por tocamientos indebidos, lo que añade mayor gravedad a su situación judicial.
Extorsión y mafias: un problema creciente en las vías limeñas
La detención de Vitanzo evidencia el nivel de control y coerción que las mafias ejercen sobre el transporte informal en Lima. El caso no es aislado: informes recientes del Ministerio del Interior han señalado que las denuncias por extorsión rompieron récord en 2025, con más de 23.000 casos reportados hasta octubre. Estos números reflejan la magnitud de un fenómeno que afecta tanto a trabajadores del volante como a la seguridad ciudadana.
La Policía ha intensificado los operativos en las principales arterias de la capital para frenar la acción de estas redes criminales. Las bandas disfrazan su presencia mediante actividades aparentemente legales, mientras imponen “derechos de piso” a quienes intentan ganarse la vida con el transporte informal.
Investigación en curso y acciones contra las mafias
Tras la detención de Vitanzo, las pesquisas continúan para identificar a los demás miembros de la banda. El detenido fue trasladado a la comisaría, donde permanece bajo custodia mientras se profundizan las investigaciones sobre la estructura de la organización y el destino final de lo recaudado.
Las autoridades insisten en la importancia de denunciar estas prácticas y reiteran su compromiso con la erradicación de las mafias de extorsión que afectan la vida diaria en las calles de Lima. La lucha contra la criminalidad organizada requiere vigilancia constante y colaboración ciudadana para devolver la seguridad al transporte urbano.



